Claves para conocer y comprender las estrategias del gigante asiático y adaptarlas a nuestro modelo para enriquecer nuestras sociedades.
El mundo que conocíamos ha cambiado. Para enfrentarnos a su complejidad necesitamos nuevas perspectivas. Sin China no se puede comprender un siglo XXI en el que sólo se progresa aprendiendo de las experiencias ajenas. ¿Qué lecciones podemos extraer de un país que se ha convertido en superpotencia en apenas cuatro décadas? ¿Pueden inspirarnos para perfeccionar nuestras democracias, construir una sociedad más resiliente, competitiva y capaz de prosperar en un entorno global desafiante?
El calibrador de estrellas muestra que hay tantas formas de ordenar el mundo como de leer el firmamento. En él, Julio Ceballos nos invita a explorar el modelo chino para transformar desafíos en oportunidades. Con un tono ameno y optimista, el autor revela algunas claves exportables a Occidente de esta civilización la meritocracia, la inversión en educación, el espíritu emprendedor y la cultura del esfuerzo o la planificación estratégica a largo plazo, entre otros. Un análisis lúcido e inspirador articulado en 18 "plug-ins" que explican los logros chinos, y proporcionan herramientas y buenas prácticas para enriquecer nuestro sistema y revitalizar nuestras instituciones.
Después de haber leído el ensayo ‘Observar el arroz crecer’ no dudé un segundo en hacerme con este libro en el momento en que tuve constancia de su existencia. La mirada de Julio Ceballos es una mirada lúcida, inteligente, sensata, que son las cualidades imprescindibles para poder acercar el mundo chino a una mentalidad occidental que mira con mucho (y necesario) recelo al gran gigante asiático. En una suerte de continuidad con ‘Observar el arroz crecer’, ‘El calibrador de estrellas’ sigue persiguiendo el objetivo de hacer familiar aquel continente lejano (no tan lejano) que queramos o no va a tener una considerable influencia en nuestras sociedades. La aproximación sin embargo es diferente, desarrollada en temas más específicos con lecciones más concretas. Es por eso que, aunque pierde cierto sabor anecdótico que era fácil de encontrar en las 88 ‘píldoras’ de su otro ensayo, es más fácil interiorizar ciertas ideas a las que el autor dota de relevancia y urgencia.
En mi visión personal, ligeramente orientalizada después de mis años en China, comparto en gran medida el contenido del libro, y agradezco profundamente la visión lúcida del autor que a mi mismo me ha servido para poder cristalizar ciertas intuiciones abstractas. No obstante, por poner algún contrapunto, no es hasta el último capítulo donde se me mantiene una sensación algo remota pero constante de agobio durante la lectura de la obra, ya que de alguna forma la mayoría de las tesis expuestas se hilvanan en torno al objetivo de mejorar la competitividad europea. Entiendo la razón; de esa competitividad va a depender en gran medida nuestro bienestar, pero no deja de ser triste (en un sentido filosófico) de que todo son recetas que nos conviertan en herramientas más útiles. Refuerza esta reflexión la descripción que se ofrece (en mi opinión bastante certera) de los chinos de que ellos no gastan apenas tiempo ni energías en decorar sus hogares por considerarlo algo superfluo. Por la familiaridad que tengo con las ciudades chinas, las cuales no son precisamente bonitas, uno no puede evitar preguntarse, ¿cuál es el fin de toda esta carrera? ¿un mosaico de sociedades volcadas en una competitividad feroz? Asusta pensarlo. El autor, en cualquier caso, no da puntada sin hilo y cierra el libro precisamente con ese último capítulo donde da un alegato a la creatividad humana, al optimismo y a nuestras imperfecciones y errores. Un punto negativo se lo atribuyo al capítulo sobre la medicina tradicional China (MTC). Entiendo que de la miríada de métodos que caen dentro del MTC, algunos sin duda pueden suponer una mejora en la calidad de vida de la gente. Sin embargo, recelo de la exposición atractiva que plantea el autor. Si un método ‘de facto’ es beneficioso, es por tanto cuantificable y por tanto cae dentro de lo que, en mi opinión, mal definimos como medicina occidental. Bien sea beber té, hacer meditación o practicar taichi, pero no caigamos en el error de tomar como buenas aquellas falsas praxis embadurnadas en tintes exóticos.
Dicho esto, el libro es una síntesis excelente de los grandes retos que se presentan en el futuro cercano acompañado de posibles soluciones y representa una visión lúcida de mecanismos puestos en práctica en China y que pueden mejorar nuestra sociedad y economía, y que puede que sean la única escapatoria satisfactoria al tren que se nos viene encima.
En un resumen de brocha gorda se tratan los siguientes temas: - La importancia de la educación como pilar básico. Aquí un comentario personal, aunque el autor menciona la importancia y la popularidad que está teniendo la lectura entre los chinos (la mitad de los chinos dedica la mitad de su tiempo libre a la lectura) , he de decir que en mi propia experiencia no comparto esta visión. Hablando con chinos y observándoles en multitud de escenarios, no coincido en que sea una sociedad lectora, ni que se le acerque. - La importancia de tener unos líderes instruidos con proyectos a largo plazo y que doten de un sentido de identidad y empresa compartida a sus ciudadanos. - El asset intrínseco a una sociedad con una mentalidad persistente, pragmática e industriosa acostumbrada al desastre. - La importancia de un mundo digital más transparente y regulado, especialmente con los auges de las IAs. - Recetario básico para hacer negocios con chinos.
En ningún caso este listado esquelético hace justicia a la exposición detallada y exhaustivamente documentada que recoge el autor. Mención especial se merece el título de la obra ‘El Calibrador de Estrellas’ a la que el autor dedica unas páginas. Este poema de Su Hui (siglo IV d.C.), también conocido como ‘El mapa de la esfera armilar’ es un poema palindrómico espectacular que contiene una cantidad apabullante de distintas lecturas (https://en.wikipedia.org/wiki/Star_Gauge para más información). Haberlo recogido como título me parece una idea simplemente perfecta para transmitir cómo de diferente, desconocido, inabarcable y seductor es el mundo chino.
Citas: - A esto los chinos lo llamamos ‘yuanfeng’: la casualidad cósmica que une a la gente.
- Deberíamos ver la sombra de las flores en el agua / la sombra de los bambúes bajo la luna / y la sombra de la belleza tras la cortina de una puerta.
- Decía Confucio en las Analectas: ‘¿No es maravilloso cuando los amigos vienen de lugares lejanos a visitarnos? (有朋友自远方来,不亦乐乎?)
- Lo que diferencia a un sueño de un plan es una fecha.
- [De Isaac Asimov] Hay culto a la ignorancia en Estados Unidos y siempre lo ha habido. La tensión del antiintelectualismo ha sido un hilo constante que se abre paso a través de nuestra vida política y cultural, alimentada por la falsa noción de que la democracia significa que mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento.
- Decía Ramón y Cajal: la historia nos enseña que solo fenecen las naciones en cuyas almas se apagó eternamente, con el sol de la esperanza, la llama de la voluntad.
- [De Jorge Luis Borges] El futuro es incierto, pero precisamente de eso se trata.
- [De John Dewey] Nunca se puede estar completamente seguro de nada porque todo es relativo, no existe el absolutismo, y los dogmas o las certezas tienen un índice de obsolescencia proporcional a lo que tardan en cambiar las circunstancias que los alumbraron.
- Este autor [Alain Deneault] identifica la mediocridad como la causa (y consecuencia) de una sociedad adormecida, apática, carente de pensamiento crítico e inane intelectualmente que, ante la avalancha de datos ye l frenesí de cambios que se suceden, ha optado por desinteresarse de la política, dejando esta en manos de mediocres. Esa mediocridad que refiere Deneault tiene mucho que ver con la anomia, el nihilismo de Nietzsche y el hombre-masa de Ortega y Gasset.
- Sólo cuatro países en el mundo han logrado, en penas dos décadas, duplicar su PIB en los últimos cincuenta años: Corea del Sur, Singapur, China y España.
- China es un lugar donde te toca competir, quieras o no. Con una de las peores proporciones mundiales entre tierra cultivable (10 por ciento) y población que alimentar (17 por ciento), entre la cantidad de hombres y mujeres (con unos 50 millones de superávit masculino), en el acceso a sus universidades para los cerca de 13 millones de candidatos en el año 2024.
- El mundo ha cambiado más en los últimos treinta años que en los últimos tres siglos
- Es importante recordar que ser alcalde de muchas ciudades chinas equivale a ser primer ministro de naciones enteras, pues sus dimensiones y peso económico son semejantes. Así, por ejemplo, la ciudad de Cantón tiene un PIB municipal equivalente al de toda Suiza.
- El actual proceso chino de selección y promoción mantiene un sesgo claramente patriarcal que apenas promociona a mujeres a los puestos de máximo nivel ejecutivo.
- Cuando un criterio de medición se convierte en una meta, deja de ser una buena medida [ley de Goodhart].
- Los resultados de su capacidad de gestión se miden, fundamentalmente, en términos del crecimiento económico que hayan experimentado las regiones a su cargo, la protección del medio ambiente que hayan conseguido, la mejora del bienestar social local, así como la reducción de la corrupción, de la brecha entre ricos y pobres y de la deuda del Gobierno. Estos son los principales indicadores clave de rendimiento (KPI) que el PCCh tiene en cuenta para promocionar a los más válidos a puestos de mayor relieve.
- Decía Henry Kissinger que solo dos Estados en el mundo disponen de un plan a más de cien años vista: China y el Vaticano.
- China graduó a más de 10 millones de licenciados universitarios en 2023, de los cuales más de 1.5 millones son ingenieros.
- China se sitúa en lo más alto del ranking OCDE junto con Singapur, Japón y Corea del Sur.
- En China se celebra cada 10 de septiembre el Día de los Maestros porque ese es el cumpleaños del Gran Maestro Kong (Confucio).
- La película documental Two million minute [Comparando la educación en USA, India y China].
- China es el mayor ecosistema industrial del mundo (único país que integra los 39 sectores industriales definidos por la Clasificación Industrial Internacional Uniforme – CIIU – de las Naciones Unidas), lo cual permite diseñar, producir y servir en su territorio, en muy poco tiempo, prácticamente cualquier producto concebible. Semejante gesta solo es posible cuando un país cuenta con esa diversificación industrial, escala productiva, red logística e infraestructural tan integrada.
- [De Hemingway] España tiene tanto patrimonio que lleva ocho siglos destruyéndolo y todavía le queda
- [De Bertrand Russel] No existe ni ha existido nuna la religión en China […]. Para los chinos la verdadera religión es la de “ser chino”; una especie de religión cívica consistente en sentirte muy bien en tu país, en sentirte muy bien con tu cultura, en sentirte muy bien con tu geografía, con tu música, con tus tradiciones, con los que te precedieron…, en definitiva, en sentirte orgulloso de ser chino.
- [De Goethe] Prefiero una injusticia al desorden.
Un libro interesante para los que queremos conocer más a China, lleno de reflexiones interesantes, que a veces podrían haber ido más al grano. Hay capítulos muy interesantes y otros que se hacen más pesados (el que versa sobre la medicina tradicional china resulta, además, abiertamente magufo). El propio autor reconoce que le gusta repetir conceptos, algo que a mí juicio resulta excesivo, sobre todo en el epílogo, que me sobra casi por completo.
Neste libro Julio Ceballos plasma o seu coñecemento da cultura chinesa tras 20 anos vivindo e traballando aló, extraendo leccións que as sociedades occidentais poderían aplicar aprendendo do incrible progreso da potencia asiática nos últimos 40 anos.
Pese a indicar que se trata de 18 leccións, realmente poderían resumirse en 2: longopracismo, e auténtica meritocracia.
O libro contén moitas anécdotas da vida en China e tamén moitos extractos de lecturas de autores tanto asiáticos como occidentais, e faise así unha lectura cercana e chea de curiosidade, que invita a repensar o xeito de facer as cousas.
Siento mucha admiración por el autor. Creo que disfruté más su primer libro que no este segundo.
Disfruto más la lectura cuando se basan en anécdotas, diálogos o curiosidades en torno a China (y los chinos) a nivel cultural, social, cotidiano, gastronómico, etc. Que no cuando se basa en geopolítica, economía y demás. También siento que dedica demasiado tiempo en justificar el propósito del libro y dejar clara su "posición".
Para mi gusto personal, el mejor libro del autor llegará en formato de novela y no ensayo.
Un compendio subjetivo de aprendizajes que acometer por influencia China. Interesantes aunque un poco. El autor se excusa diciendo es un libro sinestesico pero hubiera agradecido algo más de concreción. En suma es un libro interesante con el que seguir profundizando sobre la China moderna.