What do you think?


La primera noche de la vida: Cuentos y memorias sobre la lepra
Cuerpos vendados, quejidos por la noche, cuencas vacías en las caras de quienes han perdido los ojos, piernas prostéticas, niños que brotan por todos lados en el hospital de leprosos. Tamio Hōjō describe el sanatorio donde vivió los últimos tres años de su vida como una aldea, donde todos los pacientes cumplen una función y encuentran en sus actividades una forma de sobrellevar la tragedia.
Tres años le bastaron para construir una obra que le dio sentido a una vida completa. Hasta el día de hoy se lo destaca como un poderoso cronista de la vida de los pacientes y el principal representante de lo que se denomina literatura de la lepra.
Tres años le bastaron para construir una obra que le dio sentido a una vida completa. Hasta el día de hoy se lo destaca como un poderoso cronista de la vida de los pacientes y el principal representante de lo que se denomina literatura de la lepra.
203 pages, Paperback
First published December 1, 2024
Ratings & Reviews
Friends & Following
Create a free account to discover what your friends think of this book!
Community Reviews
Displaying 1 - 15 of 15 reviews
February 5, 2025
“Algunos libros —como decía Francis Bacon— hay que leerlos; pero otros, hay que devorarlos”. En mi experiencia de vida, que está lejos de muchos de los usuarios de esta red social, este libro demasiado breve de Tamio Hōjō es de los segundos.
Por sus páginas desfilan cuentos y memorias. ¿Sobre qué? ¿Sobre la lepra? ¡Incorrecto! La lepra es solo el pretexto para ser humano. Porque este libro es sobre la fragilidad, la vulnerabilidad y el miedo que nos produce morir... Y más que miedo, porque pocas veces aparece en el hilo del relato la amenaza de una muerte inminente, percatarse y reconciliarnos con nuestra propia finitud.
Es aquí donde Tamio Hōjō triunfa del mismo modo que lo hicieron Camus, Manrique o Dostoievski sobre el tema de cómo vivir de cara a la muerte... Pero lo más sorprendente es que lo haya reflexionado y expuesto con seguridad y maestría antes de morir a los 23 años.
Por sus páginas desfilan cuentos y memorias. ¿Sobre qué? ¿Sobre la lepra? ¡Incorrecto! La lepra es solo el pretexto para ser humano. Porque este libro es sobre la fragilidad, la vulnerabilidad y el miedo que nos produce morir... Y más que miedo, porque pocas veces aparece en el hilo del relato la amenaza de una muerte inminente, percatarse y reconciliarnos con nuestra propia finitud.
Es aquí donde Tamio Hōjō triunfa del mismo modo que lo hicieron Camus, Manrique o Dostoievski sobre el tema de cómo vivir de cara a la muerte... Pero lo más sorprendente es que lo haya reflexionado y expuesto con seguridad y maestría antes de morir a los 23 años.
August 5, 2026
La literatura japonesa no deja de fascinarme. La sensibilidad que transmiten me cautiva. Son capaces de describir y encontrar arte o belleza incluso en la enfermedad. Este es el caso del libro "La primera noche de la vida: Cuentos y memorias de la lepra". Aunque tiene el subtitulo de "cuento", el contenido puede considerarse bastante misceláneo, debido a que se trata de un híbrido entre el relato y la memoria.
Su autor, Tamio Hōjō, fue un joven que a los 19 años contrajo lepra y fue internado en el hospital para leprosos en Tokio. Detrás de las paredes del hospital, Tamio escribirá relatos, testimonios y una especie de diario sobre lo que fue morir-vivir en ese infierno.
Cada uno de los relatos nos acerca para ser testigos de la manera de vivir, si es que le podemos llamar vida, de todos aquellos pacientes de lepra que poco a poco fueron perdiendo su humanidad. Pues como se describe en alguno de los relatos: "No son humanos. Son algo distinto, algo que se diferencia de los seres humanos que he visto a lo largo de mi vida, seres que gimen con desesperación en sus últimos y agónicos momentos. Yo también soy uno de esos seres. Estoy muerto, ya estoy muerto".
En un ambiente descrito como un infierno, donde hay pacientes llenos de vendajes con pus, trozos de piel o extremidades que se caen, los enfermos encontraron una salvación en la escritura, así nace lo que en Japón se conoce como "literatura de la lepra". Escribirán haikus o relatos donde puedan describir sus experiencias .
Cada uno de los relatos nos permite mirar de manera íntima al mundo de los enfermos de lepra, borrarnos el sesgo del castigo o pecado, y ver con mayor atención a aquellos que desean la muerte y no pueden morir, cuerpos vendados, ojos que se salen de sus cuencas, hombres con agujeros en la garganta. Es como si estuviéramos en un círculo del infierno de Dante, pero no es así, es mucho peor pues se trata de la vida real.
El título del libro es poético, habla de la llegada de un paciente (podemos intuir que hace alusión a Hōjō) y su primera noche en el leprosario es su última como humano y la primera como vida de leproso: "asume la vida como leproso y sólo así volverás a nacer".
Ha sido un gran descubrimiento leer a Tamio Hōjō. La editorial También el Caracol ha hecho un excelente trabajo publicando literatura japonesa en la colección Bosque de bambú. No puedo esperar para leer la correspondencia entre Hōjō y Yasunari Kawabata. El premio nobel nipón fue quien descubrió a este gran autor que hoy nos regala una perspectiva más íntima de la vida de un enfermo para recordarnos que "nuestro mundo, es un mundo efímero".
Su autor, Tamio Hōjō, fue un joven que a los 19 años contrajo lepra y fue internado en el hospital para leprosos en Tokio. Detrás de las paredes del hospital, Tamio escribirá relatos, testimonios y una especie de diario sobre lo que fue morir-vivir en ese infierno.
Cada uno de los relatos nos acerca para ser testigos de la manera de vivir, si es que le podemos llamar vida, de todos aquellos pacientes de lepra que poco a poco fueron perdiendo su humanidad. Pues como se describe en alguno de los relatos: "No son humanos. Son algo distinto, algo que se diferencia de los seres humanos que he visto a lo largo de mi vida, seres que gimen con desesperación en sus últimos y agónicos momentos. Yo también soy uno de esos seres. Estoy muerto, ya estoy muerto".
En un ambiente descrito como un infierno, donde hay pacientes llenos de vendajes con pus, trozos de piel o extremidades que se caen, los enfermos encontraron una salvación en la escritura, así nace lo que en Japón se conoce como "literatura de la lepra". Escribirán haikus o relatos donde puedan describir sus experiencias .
Cada uno de los relatos nos permite mirar de manera íntima al mundo de los enfermos de lepra, borrarnos el sesgo del castigo o pecado, y ver con mayor atención a aquellos que desean la muerte y no pueden morir, cuerpos vendados, ojos que se salen de sus cuencas, hombres con agujeros en la garganta. Es como si estuviéramos en un círculo del infierno de Dante, pero no es así, es mucho peor pues se trata de la vida real.
El título del libro es poético, habla de la llegada de un paciente (podemos intuir que hace alusión a Hōjō) y su primera noche en el leprosario es su última como humano y la primera como vida de leproso: "asume la vida como leproso y sólo así volverás a nacer".
Ha sido un gran descubrimiento leer a Tamio Hōjō. La editorial También el Caracol ha hecho un excelente trabajo publicando literatura japonesa en la colección Bosque de bambú. No puedo esperar para leer la correspondencia entre Hōjō y Yasunari Kawabata. El premio nobel nipón fue quien descubrió a este gran autor que hoy nos regala una perspectiva más íntima de la vida de un enfermo para recordarnos que "nuestro mundo, es un mundo efímero".
February 13, 2026
Es muy interesante pensar que fue la lepra lo que motivo a Hōjō a escribir y que lo haya hecho tan bien. El subtítulo dice que son cuentos y memorias sobre la lepra, y sí, ese es el eje que conecta a los escritos de Hōjō entre ellos, pero en los cuentos y registros se reflexiona sobre la vida y la humanidad, lo que hace que un ser humano lo sea. Se pone sobre la mesa, no necesariamente a modo de denuncia, la deshumanización que vivían las personas enfermas en Japón a inicios del siglo XX.
Los cuentos tienen tintes autobiograficos y muestran cómo era el proceso de adaptación de los enfermos a los leprosarios; muestran sus miedos y angustias y la extraña tranquilidad con la que aprenden a vivir a pesar de saber que el destino que les espera no es agradable.
No sabía que esperar de este libro, pero me gustó mucho y me pareció muy interesante que se editara a un autor que forma parte de la literatura de la lepra (que es todo un tipo de literatura). También el Caracol hace un gran trabajo con su selección de textos y sus ediciones.
Los cuentos tienen tintes autobiograficos y muestran cómo era el proceso de adaptación de los enfermos a los leprosarios; muestran sus miedos y angustias y la extraña tranquilidad con la que aprenden a vivir a pesar de saber que el destino que les espera no es agradable.
No sabía que esperar de este libro, pero me gustó mucho y me pareció muy interesante que se editara a un autor que forma parte de la literatura de la lepra (que es todo un tipo de literatura). También el Caracol hace un gran trabajo con su selección de textos y sus ediciones.
August 14, 2025
Este libro cambió algo en mi. No sólo por la manera de narrar del autor, si no por la forma que veían la vida sus personajes. Entre la ficción y la realidad, sin caer en golpes bajos, es un libro que te abre la cabeza en dos.
January 9, 2025
Excelente.
July 25, 2026
Extraordinario.
Escribir la tragedia con absoluta dignidad.
Escribir la tragedia con absoluta dignidad.
January 11, 2026
Excelente. Bellísima lectura. Muy buen trabajo de los editores, gracias por acercarnos esta maravilla.
July 1, 2025
Es increíble el mundo que describe. Me sorprende lo poco que sabía de la lepra hasta leer este libro. Leyéndolo me pasó algo que muy pocas veces (por no decir nunca, si mal no recuerdo) me había pasado: soñé con uno de los cuentos. Me impactó como no puedo describirlo.
Destaco mucho el trabajo del traductor y de los editores. Me alegra que hayan traducido esta obra al español.
Acá una cita que me encantó y me dejó reflexionando:
"Siempre hay un camino para seguir viviendo. No importa dónde terminemos, siempre hay un camino alternativo. Solo tenemos que ser más modestos con lo que esperamos de nosotros mismos y de nuestras vidas."
Destaco mucho el trabajo del traductor y de los editores. Me alegra que hayan traducido esta obra al español.
Acá una cita que me encantó y me dejó reflexionando:
"Siempre hay un camino para seguir viviendo. No importa dónde terminemos, siempre hay un camino alternativo. Solo tenemos que ser más modestos con lo que esperamos de nosotros mismos y de nuestras vidas."
March 8, 2026
…No son humanos. Es la vida, la vida misma, la pura vida. ¿Entiende lo que digo, Oda san? Lo "humano" en esas personas ya ha muerto. Solo queda una vida temblorosa. ¡Cuánta obstinación! En el preciso momento en que uno se enferma de lepra, su humanidad empieza a morir. Hasta que uno muere de del todo...(76-77)
♥
♥
This entire review has been hidden because of spoilers.
August 9, 2025
realmente espectacular.
October 7, 2025
Mi primer acercamiento a la literatura de la lepra, y qué buen inicio.
Tamio Hojo, quien vivió esta enfermedad en carne propia, convierte su experiencia y la de otros pacientes en relatos profundamente humanos. Más que cuentos lejanos a su realidad, este libro reúne historias que nacen de las aldeas de leprosos, comunidades donde la vida se reconstruye pese a la marginación y el dolor.
Me impresionó cómo, a pesar de ser historias distintas, todas giran en torno a premisas comunes: la necesidad de estar en comunidad para sobrellevar la condición; cómo esas aldeas se transforman en verdaderas sociedades al asignar roles y funciones; la duda constante entre quitarse la vida o esperar a que la vida se vaya; y la comprensión de la lepra no solo como enfermedad, sino como una frontera que separa a los “enfermos” de los “sanos”, aunque todos compartan la misma marca.
También resalta la fe —a veces perdida, a veces recién encontrada— y la esperanza en los tratamientos y en una cura que, aunque finalmente llegó, fue demasiado tarde para el propio autor.
No es un libro desgarrador, pero consigue que sientas cada duda, miedo y certeza como si fueran tuyos. Su empatía es tan profunda que por momentos parece que habitaras su piel.
Cuentos breves, fáciles de leer y profundamente humanos.
Se debe leer literatura sobre la lepra al menos una vez, y este puede ser ese gran libro.
Tamio Hojo, quien vivió esta enfermedad en carne propia, convierte su experiencia y la de otros pacientes en relatos profundamente humanos. Más que cuentos lejanos a su realidad, este libro reúne historias que nacen de las aldeas de leprosos, comunidades donde la vida se reconstruye pese a la marginación y el dolor.
Me impresionó cómo, a pesar de ser historias distintas, todas giran en torno a premisas comunes: la necesidad de estar en comunidad para sobrellevar la condición; cómo esas aldeas se transforman en verdaderas sociedades al asignar roles y funciones; la duda constante entre quitarse la vida o esperar a que la vida se vaya; y la comprensión de la lepra no solo como enfermedad, sino como una frontera que separa a los “enfermos” de los “sanos”, aunque todos compartan la misma marca.
También resalta la fe —a veces perdida, a veces recién encontrada— y la esperanza en los tratamientos y en una cura que, aunque finalmente llegó, fue demasiado tarde para el propio autor.
No es un libro desgarrador, pero consigue que sientas cada duda, miedo y certeza como si fueran tuyos. Su empatía es tan profunda que por momentos parece que habitaras su piel.
Cuentos breves, fáciles de leer y profundamente humanos.
Se debe leer literatura sobre la lepra al menos una vez, y este puede ser ese gran libro.
April 10, 2026
a la Mother fucker... miren en general no suelo dar una puntuación tan alta y menos cuando no me atrapó de forma fulminante el libro, pero este es un libro distinto a lo que suelo leer y eso me emociona. Hojo nos relata cuentos vividos en un leprosario. El autor tuvo lepra y un hobby para vivir (sobrevivir) era la escritura. Data entre los 1920 y 1930, en Japón. Aún no había cura para la lepra, por lo tanto hay muchos pasajes desoladores y esperanzadores, por igual. En la enfermedad nos podemos ver más humanos y vivos, y si la realidad es culera, aún se puede tener agradecimiento y contemplación. Este libro es crudo y bello, eso me encanta. si tienes buen estómago, quieres encontrar la virtud de vivir enfermo y encontrar la esperanza en lugares, que parece, que carecen de la misma, lea este libro.
October 22, 2025
La crudeza del relato... además, lo leí cuando mi mamá estaba internada en sus últimos días y lo terminé cuando ya había fallecido. Siento que hay algunas similitudes aunque fuera otra enfermedad. Es un libro duro.
July 1, 2025
"Hay personas que, en sus intentos de quitarse la vida, morirán si nadie los detiene, y es mejor así."
January 8, 2026
En menos de dos días terminé de leer La Primera Noche de la Vida de Tamio Hōjō, editado por También el Caracol.
Un compendio de varios cuentos y memorias de este escritor que contó con la ayuda y el reconocimiento de Yasunari Kawabata, uno de los escritores más importantes de Japón.
Tamio Hōjō fue un escritor japonés nacido en 1914 en Seúl, cuando Corea aún se encontraba bajo dominio del Imperio japonés. A los 19 años fue diagnosticado con lepra y posteriormente internado en un leprosario, donde pasaría el resto de su corta vida. Allí debió escribir bajo un seudónimo, ya que su verdadero nombre —Teruji Shichijō— fue ocultado por miedo a la discriminación que pudiera sufrir su familia, y recién sería revelado en 2014.
La primera noche de la vida es el relato que abre este libro, y se presenta como una memoria directa, casi un diario, de su ingreso al hospital.
Con una crudeza realmente profunda, donde la realidad supera a la ficción, Tamio Hōjō nos guía por los pasillos de un inmenso lugar donde se manifiestan las formas más terribles de la enfermedad de la lepra.
La brutalidad del relato enmarca un sufrimiento de un terror físico abismal.
Manos hinchadas, amputaciones, cuencas de ojos vacías, rostros que pierden su humanidad a gran velocidad, gritos, llantos, enfermedades mentales. Todo esto dentro de una atmósfera hospitalaria opresiva, en un Japón que se aproxima a la guerra, aunque esta nunca es mencionada.
La guerra que libran quienes acompañan al protagonista en estos cuentos es otra: una batalla cotidiana, perdida de antemano, pero enfrentada con una fortaleza desesperada, una resistencia mínima que solo puede nacer cuando la muerte ya está presente.
“Miren nomás el estado de esta habitación de hospital.
¿Hay siquiera una sola persona viva y respirando aquí dentro?
Todos, este hombre también, están muertos.
Todo es gris, del color de la ceniza.
Ya no queda impulso vivo ni sonido de respiración con algo de esperanza.
Más que eso: ya no queda ni un solo ser humano aquí.
No son humanos.
Son algo distinto, algo que se diferencia de los seres humanos que he visto a lo largo de mi vida, seres que gimen con desesperación en sus últimos y agónicos momentos.
Yo también soy uno de esos seres.
Estoy muerto, ya estoy muerto.”
Tamio Hōjō no da vueltas en su escritura. No se detiene en largas descripciones de ropas, muebles u objetos inertes. La simbología con la que transmite sus historias aparece en gestos humanos mínimos: una ligustrina, el té, los sonidos de voces vencidas por la lepra.
Va más allá de describir el sufrimiento como catarsis; demuestra que incluso en la agonía hay lucha. Una lucha distinta, silenciosa, pero lucha al fin, de seres humanos desplazados, confinados al olvido, hacinados en camillas, envueltos en vendas y pudriéndose en vida.
Un compendio de varios cuentos y memorias de este escritor que contó con la ayuda y el reconocimiento de Yasunari Kawabata, uno de los escritores más importantes de Japón.
Tamio Hōjō fue un escritor japonés nacido en 1914 en Seúl, cuando Corea aún se encontraba bajo dominio del Imperio japonés. A los 19 años fue diagnosticado con lepra y posteriormente internado en un leprosario, donde pasaría el resto de su corta vida. Allí debió escribir bajo un seudónimo, ya que su verdadero nombre —Teruji Shichijō— fue ocultado por miedo a la discriminación que pudiera sufrir su familia, y recién sería revelado en 2014.
La primera noche de la vida es el relato que abre este libro, y se presenta como una memoria directa, casi un diario, de su ingreso al hospital.
Con una crudeza realmente profunda, donde la realidad supera a la ficción, Tamio Hōjō nos guía por los pasillos de un inmenso lugar donde se manifiestan las formas más terribles de la enfermedad de la lepra.
La brutalidad del relato enmarca un sufrimiento de un terror físico abismal.
Manos hinchadas, amputaciones, cuencas de ojos vacías, rostros que pierden su humanidad a gran velocidad, gritos, llantos, enfermedades mentales. Todo esto dentro de una atmósfera hospitalaria opresiva, en un Japón que se aproxima a la guerra, aunque esta nunca es mencionada.
La guerra que libran quienes acompañan al protagonista en estos cuentos es otra: una batalla cotidiana, perdida de antemano, pero enfrentada con una fortaleza desesperada, una resistencia mínima que solo puede nacer cuando la muerte ya está presente.
“Miren nomás el estado de esta habitación de hospital.
¿Hay siquiera una sola persona viva y respirando aquí dentro?
Todos, este hombre también, están muertos.
Todo es gris, del color de la ceniza.
Ya no queda impulso vivo ni sonido de respiración con algo de esperanza.
Más que eso: ya no queda ni un solo ser humano aquí.
No son humanos.
Son algo distinto, algo que se diferencia de los seres humanos que he visto a lo largo de mi vida, seres que gimen con desesperación en sus últimos y agónicos momentos.
Yo también soy uno de esos seres.
Estoy muerto, ya estoy muerto.”
Tamio Hōjō no da vueltas en su escritura. No se detiene en largas descripciones de ropas, muebles u objetos inertes. La simbología con la que transmite sus historias aparece en gestos humanos mínimos: una ligustrina, el té, los sonidos de voces vencidas por la lepra.
Va más allá de describir el sufrimiento como catarsis; demuestra que incluso en la agonía hay lucha. Una lucha distinta, silenciosa, pero lucha al fin, de seres humanos desplazados, confinados al olvido, hacinados en camillas, envueltos en vendas y pudriéndose en vida.
Displaying 1 - 15 of 15 reviews














