“La bebida es el único rival al que sido incapaz de derrotar…”
Con la ayuda de Roy Collins, George Best nos confiesa de forma cruda y brutal su ascenso en el mundo del fútbol y su batalla diaria con el alcohol.
En el año 66 el periódico deportivo portugués A Bola lo bautizaría como “El Beatle”, apodo que lo acompañaría siempre. Fue la prensa británica, el que lo rebautizó como “el quinto Beatle”, convirtiéndolo en un blanco instantáneo. Dos años más tarde (1968) de aquel doblete mítico ante el Benfica de Eusebio en cuartos de final en el torneo europeo, el futbolista norirlandés ganaría la Copa de Europa con el Manchester United y se consagraría como el mejor jugador del mundo, galardonado con el prestigioso trofeo concedido por la revista France Football que recogería un año más tarde. Es en esta parte de la biografía donde se percibe al ídolo, un personaje icónico, lo más parecido a una estrella de rock. Tan solo tenía 22 años, para hacernos una idea, hoy Vinicius tiene esa misma edad.
Justo cuando entran los años 70, la biografía se convierte en otra cosa, en un viaje a los infiernos. Best narra su durísima experiencia con el alcohol:
“La gente cree que los alcohólicos son simples borrachuzos. Pero el alcohol no entiende de clases sociales, eso es indudable. Tan pronto puede serlo un sin techo que duerme en la calle y consume etanol, como un empresario ricachón que dirige un negocio de éxito. O una madre de Belfast. O uno de los mejores jugadores del mundo”.
“La bebida estaba casi siempre presente en todos nuestros dramas, así que, en un intento desesperado por desintoxicarme durante un tiempo, me fui a Copenhague para que me cosieran pastillas de Disulfiram en el estómago. Eran los mismos comprimidos que había consumido en Estados Unidos. Y me habían ayudado durante una temporada, pero si quería beber me bastaba con dejar de tomarlos. Así que decidí cosérmelos para no caer en la tentación y tuve que volar a Dinamarca porque la operación no era legal en Inglaterra en ese momento. Me cosieron los comprimidos en dos ocasiones, pero tan pronto como terminé ambos tratamientos me fui de cabeza al Pub”.
Al alcohol se le sumó detenciones policiales, accidentes de tráfico e infinidad de amantes. Best tuvo una carrera fulgurante y errática que lo llevó de la fama a la ignominia en muy poco tiempo. A los 26 años estando en Marbella anunció que se retiraba del fútbol y confesó que llevaba un tiempo pimplándose una botella de licor al día. Aún así regresó y deambuló por diferentes equipos británicos y americanos donde recibió multas sin parar por mala conducta, llegando incluso a prohibírsele jugar al fútbol profesional en cualquier lugar del mundo por parte de la FIFA.
Tengo la sensación de que Best fue Maradona y en lugar de la cocaína fue el alcohol el que hizo añicos la que podría haber sido una de las carreras más prolíficas de la historia del fútbol. Un must para todos los amantes del fútbol.