«El doctor Víctor Bravo lleva un tiempo ya ayudando a las personas a volver a su esencia saludable. A su poderoso saber médico aúna una didáctica genial y un profundo conocimiento de la mente. Por eso su método es tan exitoso».
Rafael Santandreu.
Autor del best seller No hagas montañas de granos de arena
Hace unas décadas las grasas se convirtieron en el gran enemigo de una alimentación saludable. Hoy en día ese sambenito recae sobre los carbohidratos y, en especial, en el azúcar, a los que se considera responsables últimos de la epidemia actual de obesidad y diabetes tipo 2. Pero el azúcar no es el único culpable, y la realidad es que la mayoría de la gente no tiene ni idea de cómo llevar una alimentación saludable. No saben si el azúcar es tan bueno o malo como se dice, ni conocen el engaño que hay detrás de los productos bio, eco, light, zero, integrales o sin azúcar.
Si llevas toda la vida siguiendo las recomendaciones de supuestos gurús y saltando de dieta en dieta, estás de Maldito azúcar explica la metodología que funciona para perder peso y controlar los niveles de glucosa sin tener que seguir una dieta que excluya un montón de alimentos prohibidos.
El sistema de trabajo del doctor Bravo, basado en la generación de hábitos saludables de ejercicio y nutrición, es un camino seguro que mucha gente antes que tú ha recorrido con éxito.
la verdad es que este libro es para cogerlo con bastantes pinzas. tiene partes que resultan interesantes, que sí son para parar, reflexionar y, por qué no, tomar un par de notas al respecto. después de todo, incluso de la persona más pérfida se puede aprender algo porque hasta un reloj parado da la hora bien dos veces por día. fuera de esto: ha estado a la altura de mis expectativas, que han sido ninguna.
para empezar, el prólogo de rafael santandreu, conocido magufo, enemigo acérrimo de la ciencia y non grato de la responsabilidad, ¿qué se puede esperar de un libro prologado por un señor que defiende la explotación, la precariedad y que si nos angustiamos por algo es culpa nuestra porque generamos las cosas malas con nuestros pensamientos? nada bueno, efectivamente. la filosofía de santandreu se ve bastante a lo largo del texto, pero volveremos a eso después.
la primera parte del libro se utiliza para explicar qué es qué. para mí, la más útil e importante (de la que más notas he tomado). aunque tengo que confesar que entre metáforas, me he perdido bastante y al final no tengo ni puñetera idea de qué causa la diabetes o la resistencia a la insulina. voy a aplicar la filosofía que comparten santandreu y el doctor bravo: es culpa mía no entenderlo, no que el texto abuse tanto de metáforas (durante párrafos, párrafos y párrafos, sin explicar, además, la ciencia detrás, con términos científicos, que habría sido lo suyo si se va a utilizar una metáfora para explicar el proceso complejo: primero, explicarlo y, después, simplificarlo, sobre todo para que quienes tengan curiosidad puedan indagar por sí mismos. supongo que hay alergia a que la gente se empodere). el lenguaje es bastante coloquial, lo cual no sé todavía si es algo bueno o malo. también es alarmista. utiliza términos como metástasis de grasa. explica los distintos tipos de diabetes. se esfuerza que por vincular expresamente diabetes y obesidad, aunque diga en un total de una unidad de vez que también hay delgados con diabetes (pero por propósitos propagandísticos tampoco interesa que cale la idea; es lo suficientemente honesto como para reconocer que pasa, pero barramos eso debajo de la alfombra).
la peor parte del libro (o una de las peores porque hay tela que cortar) es el hecho de que dice todo el rato, TODO el rato que la obesidad es una enfermedad. hasta que a la oms no la untaron las farmacéuticas de ozempic, novodisk, monjuaro y demás (de las que rehúye explícitamente porque dicen no servir para nada, por cierto), la obesidad era un factor de riesgo, no una enfermedad. de hecho, es que por definición la enfermedad es aquella que muestra una sintomatología concreta, a la cual se llega a través de pruebas y que tiene un tratamiento definido, como una pastilla. la obesidad (joder, cómo odio esa puta palabra) está muy lejos de lo anterior. hay estudios que la vinculan con un aumento de incidencia de las enfermedades, pero eso no es patológico en sí mismo. debería considerarse como un factor de riesgo no modificable y, sobre todo, debería dejar de tratarse como una conducta. capítulos más adelante, reconoce que vivimos en una sociedad obesogénica (yo preferiría tca-génica, a juzgar por la cantidad de gurús que hacen caja de las inseguridades y la violencia que recibimos las personas gordas en el sistema sanitario, pero es una preferencia individual). esta parte es profundamente incoherente. todo su mensaje lo es. dice que nos olvidemos de las dietas convencionales, pero prescribe pérdida de peso, conteo de calorías y un largo etcétera que no sólo aumenta el riesgo de tca sino que entra dentro de las conductas clásicas de una dieta. es puro márketing. de hecho, yo diría que por su forma de comunicar, el lenguaje que utiliza, sus estrategias es un estafador en toda regla. me molesta mucho su incoherencia. me molesta que tape la gordofobia con términos más largos que te venden lo mismo que el médico desactualizado que te da una fotocopia negra de tantas copias que se han hecho con una dieta de 1500 kcal. son el mismo tipo de persona, lo que pasa es que el mensaje cambia un poquito. además, él mismo dice en el libro, como para excusarse: no te estoy pautando una dieta restrictiva, no te estoy diciendo qué comer. no, pero me estás invitando a pesar la comida, a estar en déficit calórico (que a estas alturas de la película, endocrino que es, debería saber que la pérdida de peso no es tan simple como generar un déficit calórico y que no todo el mundo parte de la misma perspectiva, pero es amigo de santandreu) y a perder grasa del hígado (que me he acabado el libro y aún no sé cómo se hace).
luego, habla de la parte del ejercicio. nada que objetar, salvo la gilipollez suprema de decirte que, en caso de no apetecerte hacer deporte, te imagines vegetal en una residencia, con la gente limpiándote la baba. eso no es que me parezca irresponsable, es que me parece terrorismo emocional. ¿cuál es el mensaje exacto que está dando? ¿que la gente que está vegetal en una residencia se lo merece, que están así por no hacer deporte? ¿qué clase de lectura se hace? una parte importante de las enfermedades crónicas es la salud mental. no me puedo obligar eternamente a hacer algo que no me gusta y, sobre todo, imaginándome esas cosas tan terribles porque, al final, es más posible que termine desarrollando un trastorno de estrés postraumático por estar imaginándome cosas horribles para hacer algo que no me gusta que el hecho de que mejore mi salud. a lo mejor mi salud física mejora, pero yo me quedo hecha una puta mierda emocionalmente hablando. eso me ha parecido horrible e irresponsable. en esta parte, sobre todo, ha metido muchísimas cosas de psicología. me parece importante que hable de por qué el ser humano tiende a ser perezoso o qué hay detrás de que, por ejemplo, nos cueste hacer un hábito, pero narra las cosas con una facilidad pasmosa. una casi que se siente gilipollas leyendo las respuestas sencillas que da a todo. la propuesta de que dones dinero a vox si no haces deporte como castigo me parece una tontería más grande que una catedral. es más, es una propuesta hecha por quien no maneja la psicología. no hay recursos, ni paciencia infinita, pero qué puedo esperar de un libro que me dice que sí que tengo dinero para comer sano, que eso es una excusa y que si no estoy en la cruz roja esperando en la cola para que me den de comer, entonces no hay justificación que valga. es muy de santandreu. su idea simplista, absurda de las cosas y la forma de simplificarlo todo hasta el punto de dejar de gilipollas al lector es algo que ha hecho muy difícil navegar por el libro.
el lector queda avisado, pero que no se engañe: promueve el tca, es gordófobo, irresponsable (probablemente, magufo en todo lo que se refiere al deporte) y bastante negligente en los aspectos de la psicología. es un mensaje que no llega, cala a medias. es incoherente en todo. te dice que no hay dieta, pero te recomienda las dietas. lo que más me gusta es que dice que hay que saltarse los planes de comida (es decir, la dieta que él no llama dieta para no quedar mal) con moderación. quiero saber qué es la moderación. también es profundamente salutista.
otra cosa que es importante recordar es que la enfermedad es inherente a la vida y que en la diabetes, el cáncer, etc. hay hasta un 70% de elementos que no podemos controlar (no hablar de esto es una decisión política bastante significativa que reduce a una cuestión individual la salud; no lo es, en absoluto lo es. me vale más vivir en un sitio en que respiro aire limpio que no comprar ultraprocesados en el supermercado) es de ser bastante ingenuo pensar que si controlamos el 30% lograremos no enfermar. no funciona así. enfermamos a pesar de la voluntad, enfermamos a pesar de lo que nos esforzamos. la salud es una cosa que se tiene o no se tiene; no se gana. no es un imperativo moral y si se enferma, no es porque hayamos hecho las cosas mal. ese mensaje es irresponsable y violento.