El mundo dormido de Yenia es un narrar exhaustivo de lo que sucede antes del amor. Es el movimiento y el matiz de la atracción amorosa, visitado y revisitado hasta el delirio. El redondeo del deseo expresado de infinitas formas, verbalizado obsesivamente. El goce sensual de no conocer “aún” el amor se extiende hasta límites no conocidos. Un país en el que todo lo inventado por la piel de mi deseo es posible. Esta es una novela sobre la atracción perpetua, y no cumplida. Es el eros del infinito paisaje de lo que “está por suceder y no sucede” y que se extiende, obsesivo a cada momento de la narración.
“Y en aquel sentir mío hacia ambos, sin asomo del mal, surgió dulcemente el querer ser como un puñado de hojas rotas entre sus dedos...”
Que erotismo y ensoñación más deliciosa me ha producido este pequeño libro. El amor y el deseo son dulces tonadas que sin embargo perturban en una mente tan llena de sueños como lo es la de Yenia. Una maravilla la prosa de María.