«Lo que hace Cristina Rivera Garza en cada libro es prodigioso.» Liliana Colanzi
«Una exponente única de nuestras letras.» Juan Villoro
Terrestre bien podría ser definido como un libro de palabras en completa libertad. Imaginativo, con estructuras narrativas audaces, Cristina Rivera Garza escribe aquí sobre trayectos terrestres que nos llevan a distintos lugares de México y el mundo, y a distintos destinos del cuerpo. A pie, en bus o en tren, las jóvenes protagonistas de estas historias avanzan acompasadas por rutas ignotas, inventando para sí nuevos modos de ocupar los espacios negados y en disputa.
Ganadora del Premio Pulitzer por El invencible verano de Liliana, Rivera Garza nos regala un libro extraordinario sobre la amistad, la juventud y el poder de la transformación. Terrestre es un libro mercurial, solar, donde el viaje es el arrojo, la concentración infinita.
Cristina Rivera Garza is the author of numerous works of fiction and non-fiction. Originally written in Spanish, these works have been translated into English, French, Italian, Portuguese, Korean, and more. Born in Mexico in 1964, she has lived in the United States since 1989. She is Distinguished Professor in Hispanic Studies and Director of Creative Writing at the University of Houston and was awarded the MacArthur “Genius” Grant in 2020.
Peculiar libro dentro de la producción de Cristina (y eso que ella escribe, produce, libros peculiares). “Terrestre” es un libro de relatos de lo que denominó en su discurso de ingreso al Colegio Nacional “no ficción creativa”, es decir, una escritura que toma los fenómenos sociales (la migración forzada, la ecológica; la violencia, el desplazamiento) sin dramatizarlos pero trabajados con un lenguaje que nos parece propiamente literario. Este trabajo viene aparejado con su línea de investigación sobre las “escrituras geológicas”: ¿cómo producir presente entre varios eventos del pasado al yuxtaponerlos sin traicionar su condición material? Y eso hace este libro: quita nombres propios de sus personajes para dejar que los relatos, de personajes siempre en movimiento, se muevan y conmuevan a partir de su familiaridad con lo actual. Me sorprende lo fino que es el tejido de estos textos sin que los archivos surjan como en sus anteriores libros.
Después de “El verano invencible de Liliana” volvía con ganas de leer algo de Cristina Rivera. Me ha gustado pero no me ha encantado, está bien si te apetece leer algo ligero.
El viaje es el motivo y la reivindicación de uno mismo cuando ya no sabe uno quién es. La prosa de Cristina se siente juvenil y por ende fresca, haciendo de este libro una oda a la juventud, el viaje y la incertidumbre.
Un amigo me dijo una vez que los cuentos de Roberto Bolaño parecían escritos para darles trabajo a los académicos: que cada pequeño uso y registro daba para uno de esos papers que nadie lee pero que son importantes para engrosar el CV. Con esta colección de Rivera Garza creo que pasa algo similar. Los cuentos son, hay que admitirlo, entretenidos. Tejen, de buena manera, sus tramas, pero ninguno llega a la maravilla. Eso sí, los recursos son variados y bien usados, como lecciones de escritura creativa (guiño guiño). Los académicos tienen muchos papers por sacar.
Mi relación con la obra narrativa de Cristina Rivera Garza la definiré, como poco, de disfuncional. Como escritora es excelente, no solo sabe escribir bien, si no que se nota que es una mujer muy erudita con un gran conocimiento sobre la variedad de recursos y técnicas narrativas: cómo y dónde aplicarlos correctamente. Su obra es variada y digna de análisis. Lo bueno es que llega a ser de un interés general, no abruma y puede dejar un regusto maravilloso en ciertos paladares lectores. Lo malo ocurre cuando parece empecinarse solo en dar una masterclass de escritura creativa únicamente con recursos y técnicas varias aplicadas correctamente pero sin llegar a la maravilla y donde todo resulta artificial, sigue siendo de fácil lectura pero lo impostado se nota e irrita.
El lado positivo es que estos relatos híbridos entre el cuento y la crónica están muy bien hilados estructuralmente. Otra particularidad es que en su totalidad están protagonizados por mujeres, con una óptica llena de jubilo, de incertidumbre y de libertad. También con un reflejo de lo que significa ser mujer en un país como México, aunque dándole mas protagónico a esa rebeldía y deseo juvenil; el movimiento (terrestre) en el que se encuentran los personajes: desde el traslado más cotidiano y banal hasta viajes por carretera, en compañía o en solitario, la inmigración, desplazamientos... personajes sin nombre propio, decisión supongo, para agregarle un carácter más universal y colectivo al reflejo de la mundanidad que parece querer retratar y compartir. Para mi solo los últimos tres valieron la pena: Pajarracas; Los que me ayudan a mudarme también están en movimiento; Todo se esta despidiendo. El resto lo leí y me impacto de una manera que ya ni me acuerdo de que van (¿Por qué será?). Ya solo me queda decir que, junto con El mal de la Taiga, de los que menos me han convencido aunque, nunca se sabe con esta autora, puede que mis imprescindibles (Nadie me vera llorar o La muerte me da) sean tus prescindibles y viceversa, hace falta prestarle atención a las pasiones que despierta en esta red social para saber que no se sale indemne de su lectura.
Luego de leer esto, lo único que siento son ganas de viajar, irme lejos y sentirme libre.
Me tomó dos lecturas en total para poder entenderlo mucho más. No es fácil para nada de leer y de comprender. Siento que en la primera lectura que le di, no procesé bien lo que Cristina nos trataba de transmitir en cada una de estas crónicas especulativas. Al principio no entendí a qué se refería con esto, hasta que leí una entrevista suya. Básicamente son crónicas o diarios de viaje que nos hablan del qué pasaría si ocurriera esto o lo otro.
Algunas de las cosas que más destaco, son la dedicatoria del libro a “lrg”, que hace alusión a su hermana Liliana Rivera Garza. Es un gesto que me ha parecido precioso por su parte dedicarle este libro. También las frases que Cristina ha elegido citar al inicio de cada texto me ha fascinado. Además de conectar totalmente con las temáticas de cada una, sirve como pequeña introducción a estas. He agregado a mi lista varios de estos libros para leerlos en un futuro, pues me han llamado muchísimo la atención.
El título puede parecer simple, pero la verdad es que le da nombre a lo que es el libro en sí, lo que comparten todas estas crónicas: la experiencia de mujeres jóvenes en un mundo lleno de hombres, viajando de manera terrestre, ya sea en bus, en tren, a pie, pidiendo un aventón, para buscar e intentar encontrar su lugar en el mundo y así escapar de su realidad.
La frase que para mí encapsula mejor lo que significa esta obra es la siguiente:
“Para eso no son los viajes por tierra, no le había contestado, impertérrita, beatífica, con la voz modulada de las estatuas mínimas, para no irse de una vez por todas, para no desamarrarse, para no concluir.”
Tenía pensado escribir acerca de cada una por separado pero saldría un texto gigantesco para una reseña de goodreads, por lo que hablaré de la obra en su totalidad.
Me gustó mucho que se hicieran referencias a “El invencible verano de Liliana” de la misma autora, ya sea por escenas similares o casi idénticas y por la propia ambientación. Ella misma dijo en una entrevista que considera este libro como el lado B de aquel.
A lo largo de estas páginas exploramos una inmensa cantidad de tópicos que fui anotando a medida que iba leyendo, de los que cabe mencionar los siguientes: sororidad y ayuda entre mujeres, viajes, conflictos sociales y políticos como guerras, envejecimiento, miedo a morir, violencia, recuerdo y añoranza de personas pertenecientes al pasado, muerte, precariedad, trabajo, disconformidad, olvido, despedida de la juventud, promesas, futuro, pérdida, vulnerabilidad, desplazamiento colectivo, viajes como forma de regreso a la niñez, territorio, racismo, apropiación territorial, vida en transporte público, estrés, realidad, libertad e independencia, infancia, religión, libre albedrío, percepción del tiempo, humanidad, prejuicios, expectativas, frustración, ética, explotación laboral, acoso callejero, necesidad, entre muchos otros.
Es fascinante también cómo se representa la batalla emocional interna de los personajes a la perfección a través del clima y la atmósfera. Por ejemplo la lluvia incesante como emociones reprimidas, miedo, inestabilidad emocional y recuerdos atormentantes del pasado. El clima se puede interpretar como un indicio o premonición de algo que podría llegar a ocurrir, funcionando como un tipo de mal augurio. El sol como punto de encuentro en el cíclico y circular tiempo que nos recuerda que siempre estará ahí observándonos. Su luz resplandeciente también ilustra la posibilidad de un futuro esperanzador. Esto también se interpreta como todo llega al mismo punto de partida. Me ha recordado a la idea del eterno retorno mencionada en "La insoportable levedad del ser" de Milan Kundera. Además de ser una serie de viajes literal, nos podemos dar cuenta de que paralelo a esto, se realiza un viaje por las distintas etapas de la vida y recuerdos enterrados en el olvido. Otra cosa que me ha llamado muchísimo la atención, es que hay apariciones de garzas, que no fue un pájaro elegido al azar. Lo más probable es que representen a Liliana y a Cristina (una alusión a ambas por su apellido). Ellas, al ser estas aves que finalmente logran volar, representan la libertad.
Aprendí también que es mucho más importante hacia dónde vamos que de dónde venimos. Y que el viaje de regreso siempre es más importante que el de ida. Es una invitación que se nos hace a desafiar y vencer nuestros propios límites y fronteras.
En general, me ha gustado esta colección de textos. Me han hecho reflexionar sobre cada uno de los temas tratados en profundidad. Me sorprende la densidad de estudios e investigaciones que se encuentran tras este corto libro. Si bien su extensión podría hacernos pensar que es rápido y fácil de leer, para mí no fue el caso. Me costó diseccionar frase por frase para recibir los mensajes que nos envía la autora.
"Los leones no están acá" fue el que se me hizo más denso, confuso, ambiguo y difícil de entender. Después de darle miles de vueltas, entendí que las negaciones a lo largo de todo el texto, son afirmaciones. Me frustré mucho al leerlo, pero cuando pude comprender cómo se leía, me gustó más que la primera vez. Estas negaciones pueden verse como el no querer aceptar la realidad o un tipo de ansiedad e incertidumbre al pensar en lo que podría llegar a ocurrir si se hace esto o lo otro. Debido a esto surge el concepto de crónica especulativa por parte de Cristina. Junto a esto, lo acompaña la confusión en la juventud y la negación a seguir creciendo. Una de las razones de estos viajes terrestres que se nos presentan, es el sentir que no perteneces a ningún lugar, por lo que es una búsqueda constante e incesante.
En "Los que me ayudan a moverme también están en movimiento", el cual fue mi favorito, la mención del regreso de Ulises a Ítaca me ha recordado a "La cresta de Ilión" de la misma autora. Asimismo, sentí las mismas vibras del cuento "El rastro de tu sangre en la nieve" de Gabriel García Márquez, en este nostálgico y devastador relato.
Cristina Rivera Garza nos recuerda que el desplazarse de manera terrestre está dentro de nuestro ADN, y de que como humanidad lo hemos hecho desde el inicio de los tiempos.
Necesito seguir leyendo más de la autora. Su pluma me ha dejado anonadado. A partir de ahora, ya sé para la próxima cómo leer los textos de Cristina.
Les comparto mi calificación personal de cada uno de los relatos de esta antología:
“El significado de la lluvia”: ☆☆☆.5 “Sol de otro planeta”: ☆☆☆☆ “Práctica de campo”: ☆☆.5 “Los leones no están acá”: ☆☆☆ “Pajarracas”: ☆☆☆☆☆ “Los que me ayudan a moverme también están en movimiento”: ☆☆☆☆☆ “Todo se está despidiendo”: ☆☆☆.5
Finalmente por aquí les dejo algunas de las frases que más me han impactado:
“Me pregunté, justo entonces, si esto era en verdad envejecer. Temblar a cada rato. Quedarse sin aire. Trastabillar y dudar. Apretar las mandíbulas con discreción, como si las muelas estuvieran pegadas con un pegamento antiguo. Coleccionar datos y enumerar minucias a la menor provocación.”
“Tal vez todo viaje es un modo de regresar a la niñez.”
“Un viaje siempre es una máquina del tiempo.”
“Si es memoria es ficción, alguien argumentaba alguna vez. Si es memoria es confusión.”
“Nunca estamos más vivos que momentos antes de morir, o momentos antes de pensar que moriremos. No sabemos nunca nada del paso del tiempo.”
tuve la gran fortuna de asistir a la presentación de este libro y de verdad no tengo más que elogios para CRG!!! es una mujer brillante y muy sabia
me encantaron estos cuentos porque abordan lo maravilloso que es tener la capacidad de moverse por la tierra. también se me hizo muy tierno cómo retrata la juventud como un momento de la vida en el que se puede experimentar y vivir cosas por primera vez sin los miedos que se van sumando cuando uno es adulto
aparte siempre trae mucha propuesta en cuanto a la forma de escribir y me impresionó que las citas al principio fueron muy pensadas para encajar perfecto con cada cuento
pajarracas WOW !!! 🪽🪽🪽 TE AMO CRG si dejas de tener fans es que yo me morí
“Hasta ahí llegaban los que concluían su turno. Ahí se despojaban, cansina, lentamente, de esos trajes amarillos que los hacían parecer astronautas de un planeta aún por descubrir, y los tiraban en desorden sobre el suelo de cemento, apilados unos contra otros. Cuerpos sin entrañas después de la batalla diaria. Cadáveres de polímero, goma, caucho. Viéndolos sin recato, admirándolos casi, la chica les apuntaba con la manguera mientras presionaba la válvula. Un chorro del agua helada, violento y certero, contra las carcasas. ¿Los mataba, ya que estaban muertos, otra vez? El agua formaba charcos nauseabundos en el suelo, una mezcolanza de sangre y desperdicios que le recordaba lo que acababa de acontecer del otro lado de la mampara: una matanza sin cuartel. Los charcos mutaban casi de inmediato, descomponiéndose en pequeños arroyos que fluían hasta el resumidero donde los restos de vísceras, las escamas, las astillas de huesos o los pedazos de cartílagos brillaban en el borde de las rejillas.”
Da questi racconti ho intuito di essere davanti a una scrittrice di cui leggerei altro, ma so che questo non è il suo capolavoro. Eppure, come tutti i libri minori o secondari, come le b-sides, questo libro, nella sua stranezza e irregolarità, ha qualcosa di speciale che parla a me, proprio a me: donne, amiche in viaggio, viaggi di andata e ritorno, viaggi per perdersi e ritrovarsi. Femmine, femmine che camminano, che fanno autostop e salgono sui treni, che lasciano una stanza senza lavarsi la faccia e scelgono se aprire o chiudere le loro ali.
Un trabajo fascinante que no es crónica periodística pero tampoco ficción literaria. Una mescolanza con la que asomarse a los rincones del mundo que nadie mira salvo con pena impostada: la migra, la inseguridad cuando viajan mujeres solas, la esperanza de una vida mejor o la mudanza. El viaje como historia en sí misma, como hilo conductor de una serie de testimonios sobre cómo fue el mundo y cómo puede que sea.
Aún sigo digiriendo el libro, hubo historias que me encantaron, otras donde no conecte pero que cache de que iban y unas que de plano necesito volver a leer por que no entendí haha.
Siento que no estaba preparada para este tipo de lectura y batalle un poco para leerlo pero en general me gustó.
Mis historias favoritas fueron "Pajarracas" y "Todo se está despidiendo".
Me gusta mucho cómo juega Cristina con los dispositivos del lenguaje, como las negaciones, los plurales inclusivos o las diferentes formas verbales del pasado para construir formas narrativas insólitas. Si tan sólo nos atreviéramos a explorar fuera de las formas anquilosadas de narrar...
Le pongo dos por ponerle, porque en realidad creo que no lo entendí 😂 Si consigo ir al Club de lectura por el que lo leí y en el debate se me aclaran las ideas, capaz cambie esta reseña. De momento puedo decir poco: Se nota el manejo del lenguaje por parte de la autora, capaz lea otra cosa de ella. Hubo un relato que me gustó, "práctica de campo", pero no perduró en mi mente. Hubo otro relato, "pajarracas" que me pareció original. Pero no conseguí conectar las historias ni comprender el motivo que reúne los relatos... En fin, no entendí el libro, cosas que pasan.
Venimos de lejos. Venimos de los libros que llevamos bajo el brazo. Venimos de las consignas que se corean en las marchas. Somos un chingo y seremos más. Venimos de la imaginación. Ardiente, la imaginación. Tullida, la imaginación. 🤎
gracias CRG por tantooo, este libro me abrazó, me retó, me incomodó y todo eso es en unas pocas palabras el libro: la experiencia de un ser terrestre cuando eres joven.
No se si sentirme mal por lo mucho que me costó terminar este libro, sobre todo por lo corto que es. Hubo unas historias que me gustaron pero la mayor parte estaba confundida.
Cada cuento te deja con algo de nostalgia. Me gustan esos cuentos donde se te rompe el corazón de un solo golpe e inmediatamente quiero regresar a las novelas largas que te rompen por episodio y no por "Knock-out", supongo que ahí es donde recide la maestría de Rivera Garza.
Qué difícil darle estrellas a un libro de cuentos en realidad. Porque unos los encontré muy meh. Otros me dieron una angustia/solastalgia terrible, me hizo pensar que no alcanzas a despedirte de todo, que un día una especie de bichito o molusco típica de tu infancia va a desaparecer no más y nunca vas a hacer una despedida.
Este libro transmite melancolía, juventud, libertad, movimiento y rebeldía. Son siete relatos que me hicieron viajar por el mundo y conocer los pensamientos de las personajes que aquí habitan en tiempos fragmentados, de mujeres que se hacen espacio en lugares del mundo, que conforman amistades, que viajan en camión, carretera, a pie para abrirse camino y reclamar su derecho a moverse libremente.
He leído ya 4 libros suyos, incluido este. Esperaba algo diferente, con el sello característico de Cristina pero este libro es muy diferente, sin eso que amo del estilo de Cristina.
Se siente confuso, como que te pierdes, no sigue una historia lineal, como son crónicas cortas que tratan de Cristina viajando de adolescente, por vía terrestre, en varias partes de México en ¿cuándo fue esto? ¿1980-90?, cada parte tiene su propio estilo pero ¿por qué estamos ahí?, ¿por qué escapaste?, ¿por qué no quieres regresar?.
Lo que encuentro interesante es el tema de los viajes terrestres de antes, desconozco el año, en ese México donde todavía había algo de RELATIVA seguridad en las carreteras. Hoy en día, pleno 2025, con el narcotráfico y la inseguridad, los levantones, las desapariciones forzadas, sería casi impensable salir a recorrer México por aventón, a dedazo, de raite, o en autobús, o en carretera, ir a pueblear siquiera. Incluso ahora con GPS, con internet, con celulares, con googlemaps. Cada día escuchas reportajes de jovenes levantados por el narco que iban de fiesta a otro estado, y los encuentran asesinados después, o peor, nunca se vuelve a saber de ellos, o peor, como los 5 jovenes levantados en Lagos de Moreno en 2023, levantados para ser reclutados para el narco y asesinados.
Este libro habla de ese México de antes que ya no existe.
Me gustó la idea del libro y cómo explora distintos viajes y paisajes, pero varios relatos me resultaron confusos. A pesar de ser corto, tardé en terminarlo porque no logró atraparme del todo.