Cuando se dio a los militares el derecho a explotar una región entera del sur de Venezuela, la fiebre del oro desató un daño ambiental sin precedentes, abusos que van desde la esclavitud hasta los asesinatos en masa, y una presión crítica sobre las comunidades Indígenas. Este libro cuenta en detalle la operación estatal para devastar el flanco norte de la Amazonia. La autora lo expone de esta Los mineros artesanales, entre los que se incluyen mujeres y niños, y los pueblos indígenas son el eslabón más débil de toda la cadena de irregularidades y atropellos que incluyen abusos de poder, corrupción, violación de derechos humanos y situaciones de esclavitud moderna. Este patrón de violencia, tratos crueles, inhumanos y degradantes, esclavización, desapariciones forzadas y trata de personas es la constante en las minas ilegales de las municipios que comprenden el Arco Minero del Orinoco. Esta obra narra desgarradoramente el impacto devastador de la minería ilegal y la corrupción en el Arco Minero del Orinoco. Una llamada urgente a la protección ambiental y la justicia ecológica.
Mientras haya semejante tragedia política y humanitaria en Venezuela será difícil que podamos realmente ver y dimensionar esa otra tragedia, la de un país que está literalmente abriendo huecos en su porción de la Amazonia para buscar oro, cuando la mayor contribución que podemos hacer los países de esta región para frenar la crisis climática global es mantener en pie nuestros bosques tropicales.
Esas minas ilegales han terminado, como cuenta con mucha agudeza y buena reportería Lisseth Boon en su libro Oro malandro, en manos de sindicatos criminales que violentan y mantienen en esclavitud moderna a miles de personas, con anuencia del gobierno de Nicolás Maduro que también se beneficia económicamente de ese arreglo.
Esa es justamente la tragedia que cuenta Boon es un libro desolador, con eventos meticulosamente reconstruidos y contextualizados, narrado con elocuencia.