UNA MATRIOSHKA EN LA CUARTA PARED
En Aguaviva se aprecia un interesante ejercicio literario de Lispector, tanto, que resulta difícil definir su estilo. Me parece que lo más cercano sería el de "prosa poética". Si bien no hay un hilo narrativo o tema principal, si hay varios de los que habla a lo largo del texto, tales como el ser (que veces llama it), el instante de existir, la memoria y los recuerdos, las emociones y los sentires-pensares, y las relaciones entre pensamiento, lenguaje y significado. Es un texto que hay que leerse con el ritmo y la cadencia de poesía, pero al estar organizado como prosa, en ratos resulta Sansón y hay que darle descanso para seguirlo disfrutando.
En La hora de la estrella, sí hay narrativa, aunque sin perder las partes instrospectivas y reflexivas de los autores, y hablo en plural porque tenemos un autor, Rodrigo SM que inventa al personaje de Macabea, pero al ser éste inventado por Lispector, esto se vuelve una suerte de matryoshka y de ruptura de la cuarta pared literaria. Mientras Rodrigo escribe sobre Macabea y su historia triste, de alguna manera nos hace cómplices y nos obliga a acompañarlo en ese proceso creativo, lo que vuelve también muy interesante este escrito.
Un soplo de vida se compone de varios textos pero básicamente repite la formula de La hora de la estrella, aunque esta vez sin historia, lo que coloca a esta novela (o como se quiera clasificar) entre las dos anteriores, ya que tiene mucho texto aparentemente inconexo pero con cierto sentido poético muchas de las veces. Tenemos acá a un autor que se dispone a escribir una novela sobre Ângela Pralini, para lo cual la tiene que inventar, y en ello se le va el escrito, sin alcanzar a siquiera esbozar una historia, aunque él mismo lo sabe y lo dice: "Éste, por lo que veo, será un libro hecho aparentemente de naufragios de libros", aunque eso no lo hace menos fascinante.
Resultan de interés los monólogos alternados entre el autor y su creación, él siendo perfectamente consciente de la existencia de ella (la está creando), y ésta reflexionando como ser creado (sin saberlo pero tal vez intuyéndolo) sobre su propia existencia. Ângela se vuelve, en algún punto, o como un alter ego del autor o una extensión de él (por lo cual enamorarse de ella lo volvería narcisista). Ambos personajes vienen a representar dos aspectos de Lispector: Ângela son sus textos de preescritura, aquellos libres, espontáneos y poéticos, y el autor representa los aspectos reflexivos sobre la creación literaria y el acto mismo de escribir.
Va uno lento con estos textos, pero al final por la sensación que dejan es que valen bastante la pena.