Este relato único del régimen de Hitler ilumina más vívidamente que cualquier otro la atmósfera creciente de terror e irrealidad en la que vivía el liderazgo nazi a medida que avanzaba la guerra. Schellenberg, quien llegó a ser el jefe del Auslan SD de las SS, narra sus memorias con conocimiento de causa de las motivaciones y maquinaciones que rodeaban cada movimiento de la Alemania nazi durante la guerra. Pero este notable relato interno es quizás más memorable por sus retratos cautivadores de Reinhard Heydrich, Heinrich Himmler, Heinrich Müller y Ernst Kaltenbrunner, hombres a quienes Schellenberg llama, con asombroso desdén, “los verdugos dispuestos de Hitler.”
Las memorias del segundo de Himmler, desde que ingresa en la SS y empieza a asumir responsabilidades, hasta llegar a ser el jefe del servicio de inteligencia alemana en el exterior. Muy interesante. Es curioso cómo el prejuicio racial frente a los eslavos impidió a Hitler aliarse con la URSS y dominar Europa.