¿Quién es Moria Casán? ¿La vedette? ¿La actriz? ¿La madre y abuela? ¿La mujer monumental? ¿Quién se esconde detrás del repertorio de personajes de vida cuyas ropas ha ido vistiendo a lo largo de las décadas?
Ana María Casanova fue también una niña y una adolescente y tuvo un primer amor y una caravana de hombres luego. Vivió momentos de enorme crudeza y perversión; de todo salió de un modo que asombrará al lector. Todo lo sorteó esta mujer que casi se autoprocreó en la superación constante de desafíos. Moria Casán escribe aquí su autobiografía, cuenta quién fue Ana María, hija, joven, amante y siempre mujer atrevida hasta lo inimaginable.
Sea que esté escrito o no por Ella, poco viene al caso puesto que en MeMoria: Mi autobiografía, Moria nos habla
Este libro es todo lo que uno esperaría de Moria; es un rejunte de anécdotas extraordinarias y lecciones de vida poco ortodoxas. La prosa es tan desordenada que halla en sí un hilo conceptual inquebrantable y propio de Moria. Cabe mencionar que ese desorden llega no de una narración incongruente, sino del vaivén en el tópico del relato y su interconexión macra con los otros. Esa facilidad de encontrar redes entre conceptos tan dispares es algo propio y exclusivo de Moria (fácilmente evidenciable con un móvil de Intrusos o una devolución de jurado en Showmatch).
“(Los recuerdos nos pueden tender una trampa, son valiosos pero no podemos nutrirnos de ellos. Cuando el presente no es como esperábamos, las puertas del pasado se abren como si fuera una especie de refugio ideal. Atención, no me gusta, be careful. Hay algunas de esas personas que no verlas nunca más sería verlas muy pronto.)”
“(…) Tratá de alejarte [,Muerte,] de mí que soy la representación del peligro de la verdad.)
Creo es vital la creación de una iglesia Casanesca; Moria (siempre mayúscula, y no puntualmente por ser sustantivo propio, sino por ser sujeto de culto) lo merece. Su figura trasciende mucho más que la tele y la cultura pop. Moria es parte de la historia argentina, como pocas otras personas lo han sido y lo serán, y es definitivamente mi prócer favorito.
Siempre lo veía en las librerías de saldo y lo pasaba de largo pero lo mandaron a leer en mi facultad y está muy bien: el ghostwriter encontró la voz, el tono, la gracia. De verdad pareciera que todo es un diario de la propia Moria y que ella lo narra.
Se lee con la voz de Moria sonando todo el tiempo en la cabeza. Llegó como un regalo y terminó siendo la lectura perfecta para cerrar el año: relajada, ágil, para empezar sin demasiadas expectativas y disfrutarla más de lo que uno imagina.
Lo disfruté muchísimo, se lee volando, te engancha, es súper llevadero y piola. Al principio, antes de siquiera agarrarlo, estaba reticente porque pensaba que contaría todo lo que ya sé de ella, pero la verdad es que si bien hay puntos que toca que sí son los conocidos, se termina sintiendo como algo nuevo. Me encantaba leerlo porque, no sé si tiene un escritor fantasma o no, pero en cada línea era como escuchar a Moria misma hablando, eso estaba buenísimo.
Long live La One.
Y me voy porque tengo que ir a ayudar a mi mamá con la cocina de la cena de fin de año.
Es un libro que creo aparenta ser rápido y sencillo, habla de tantos temas con tanto dinamismo que te obliga a sentarte a escucharte e identificarte en el proceso de conocerte y aceptar tu manera de vivir la vida y tomar decisiones. POR ALGO ES LA ONE SEÑORXS.
La verdad que es un libro que te prende por su vocabulario y su manera de contar las situaciones cotidianas para ella a su vez inusuales para nosotros.