¿Cómo podemos acercarnos a la lectura de Un cuarto propio, como un texto que escribe el mundo en el siglo XXI? ¿Cómo, en particular, podemos situar el extraordinariamente influyente ensayo sobre un panorama más amplio de escritoras comprometidas con ideas y tropos feministas al mismo tiempo que reconocemos su don particular para crear figuras y frases inolvidables y condensadas que alcanzan un estatus icónico y viajan por el mundo después de que ella los crea, tropos como la hermana de Shakespeare y una habitación propia? He sugerido que abandonemos, como Woolf nos pide sutilmente que hagamos, la noción fetichizada de genio como origen singular de un camino que otros deben seguir. En cambio, he discutido Un cuarto propio como nodo significativo en una red rizomática a través del tiempo y el espacio, como sitio creativo en la circulación transnacional y transhistórica de ideas feministas que vienen tanto antes como después de que ella las cristalice en tropos como la hermana de Shakespeare y una habitación propia. En definitiva, me he propuesto leer Un cuarto propio en el contexto de su vida previa y posterior para resaltar sus significados regenerativos y proteicos, en los mundos más allá de su tiempo y lugar inmediatos.
Susan Stanford Friedman Colección Lector in fabula Alvarez Castillo Editor