As one of the most remarkable spanish philosophers on the XX century, he wrote several books about philosofy, politics and social matters. After Spanish civil war, he left Spain with his family because, as oppositor of Franco's dictatorship, he was banned from teaching in the university and he couldn't appear in the media. The Marías traveled to the United States and there he taught at numerous institutions including Harvard University, Yale University, Wellesley College, and UCLA.
Marías wrote on a wide variety of subjects during his long career. A subject of particular interest was Cervantes's Don Quixote. In 1964 he was elected into the Real Academia Española, and he won a Prince of Asturias award in 1996. From 1.977 to 1.979 he was senator in the Spanish General Courts.
He is the father of the famous novelist Javier Marías
A strange, thought-provoking treatise on the double meaning of ilusión in Spanish and what its second, positive meaning suggests regarding our experience of and relationship with reality. Super interesting premise; a bit linguistic determinism-y at times, but definitely worth the read.
Reader beware author’s less than stellar estimation of women and abortion, often inserted at baffling times.
«La forma plena y positiva de desvivirse es tener ilusión: es la condición de que la vida, sin más restricción, valga la pena de ser vivida». Comparto con Marías la hipótesis de que la ilusión es el motor vital. Aunque ha envejecido mal en cuanto a sus puntos de vista hombre-mujer es un ensayo fantástico.
1. Increíblemente buenos los capítulos sobre el enamoramiento la amistad y Dios 2. hay que empezar a reivindicar la palabra ilusión, que solo tiene significado positivo en castellano y la palabra desvivirse que solo existe en castellano 3. Me cuesta pensar en todo lo que discurrió Julián Marías con el significado de Ilusión y Kant con el de Sublime para que una vaya por ahí sin descomponer el significado de Cosiampirar 4.”La ilusión no es amor, no es todavía amor, aunque sí condición de su posibilidad auténtica, hasta el punto de que si la ilusión no llega a florecer, o se extingue, o es muy débil, o se la pasa por alto, las probabilidades del amor son mínimas”
Creo que Julián Marias tiene el mérito de haber trabajado un tema poco usual en la filosofía—al menos occidental— que es la ilusión. Define a la ilusión desde la temporalidad en su carácter proyectivo y futuro, en tanto que se mueve como bien dice él en el ámbito del “todavia” y no del “ya es”, es la potencia vital que sirve como motor de la vida. Creo que el empleo que hace de la ilusión para hablar de la relación hombre y mujer al inicio en tanto una proyección con un otro es acertada. También su crítica a la falta de ilusión de los profesores al enseñar clases podría reflejar un poco la crisis de las instituciones académicas hoy por hoy, centradas en una despersonalización y una desvalorizacion del carácter personal y, por tanto, de la ilusión en la enseñanza ya que para Julián Marias es central la ilusión como parte de la vocación, una persona que tiene vocación por algo en virtud de su realización requiere de la ilusión, ya que esta se liga a la propia personalidad y se entrelaza con la propia trayectoria vital. Se convierte en un proyecto personal donde la ilusión termina siendo una potencia vital para la vocación de uno. Cuando la vocación es impersonal y se realiza simplemente por un placer efímero y material, siendo más propensos a estar contentos por el éxito que la realización misma, la ilusión se desvanece.. Si bien sus comentarios sobre la mujer y el hombre enevejecieron mal, juzgar la totalidad de obra por un extracto es, cuanto menos, una falta de coherencia total ya que como bien expresaba Montesquieu al inicio del espíritu de las leyes “Pido una gracia que temo no se me conceda: que no se juzgue el trabajo de veinte años por la lectura de un momento; que se apruebe o se condene el libro entero, pero no sólo algunas frases”, pretende condenar o juzgar un libro desde la parcialidad refleja un acto de insolencia e incoherencia absoluta.