Decía Poe que quería crear algo tan miseterioso como un gato. Hace poco vi fotos de una libería con posters de Harry Potter y Alicia en el país de las maravillas, atractivas y evocadoreas, con una magia que me hizo sentir algo que se diferencia del acto estático de leer y de la reflexión profunda, y pensé: quisiera crear algo tan agradable como lo que esto me evoca, pensando en el cine, pensando que los libros podrían ser también eso que nos hacen sentir las películas de Tarantino, de Bog Joo ho, Paul Thomas Anderson, Kevin Smith, Christopher Nolan, Darren Aronofsky, David Lynch. Un libro como una experiencia cinematográfica.
Al poco tiempo, retomando Venecos de Rodrigo Blanco Calderón, caí en cuenta que estaba leyendo justo eso, que me había estado paseando por un espectacúlo de frases maravillosas que articulan de forma perfecta unas historias sencillas pero poderosas. Conexiones geniales, giros argumentales breves y temas potentes y bien exprimidos.
No es Lynch ni Tarantino pero se aproxima al viaje agradable, a la sensación que mejor se expresa en aquella frase sobre la serie Boardwalk Empire: “Watching HBO’s new ‘Boardwalk Empire’ is like sitting in your favorite tavern and hearing someone say, ‘Drinks are on the house.’ Friends, it doesn’t get much better.”