Es la larga trayectoria literaria en la que se basa esta obra, donde se relata la historia legendaria de los amores del rey castellano Alfonso VIII, casado con Leonor de Inglaterra, con una hermosa judía de Toledo llamada Raquel. En ella delega el monarca el gobierno de sus reinos, y Raquel se verá inmersa en una trama político (y amorosa) que plantea muchos de los problemas de la época. Mal aconsejada por Rubén, el desgobierno y los desmanes darán lugar a una rebelión popular a favor del rey y en contra de la judía. Al fin, la razón triunfa y se impone al Alfonso rey vence al Alfonso hombre, que sufre por la pérdida de la mujer a la que ama...
Estrenada en Madrid en 1778, en pleno auge de la tragedia neocláisca, cada una de las jornadas de Raquel ha sido concebida como una auténtica minicomedia; gracias a la brillante y peculiar forma de asumir la preceptiva, renovándola, y a la concepción de sus personajes, supuso la consolidación del género y es, sin lugar a dudas, la obra cumbre del teatro dieciochesco español
Vicente García de la Huerta fue uno de los escritores más interesantes y casi nos atrevemos a decir más conmovedores del siglo XVIII por la entereza y el tesón con que defendió un ideal decadente contra los nuevos valores ideológicos -y estéticos- suscitados por una sociedad en transformación y dirigida por un gobierno absolutista.
Relectura en la edición "anotada" de eBookClasic, que de anotada no tiene nada, a no ser que con anotada se refieran a una breve nota biográfica de García de la Huerta que se incluye al final.
Me ha gustado más de lo que creía, a pesar de que al principio no acababa de cogerle el punto a la obra, pero acabando la jornada primera la cosa se va poniendo interesante. Por ahora, la mejor tragedia neoclásica que he leído.
Una puntuación dada desde el punto de vista de una lectora actual, valoro lo que representa dentro del teatro de la época ilustrada en España, pero los diálogos me han resultado largos y en algunos casos me he perdido. Esta valoración está simplemente sujeta a la primera impresión que he tenido del libro, teniendo en cuenta que el tiempo y la estética que nos separa es muy amplia y se disfruta de otra manera con este tipo de lecturas.
Suelen gustarme las obras trágicas, pero con ésta simplemente no conecté. En la mayor parte de la obra me pareció lenta y enfadosa, ya al final con los sucesos de la tercera Jornada sentí que todo fluyó un poco más rápido, pero solamente al final.
Es una obra que es difícil de leer, ya que está escrito en un lenguaje poético y en un castellano antiguo. Narra el reinado de Alfonso Octavo, y como perdió la cabeza por Raquel, una mujer hebrea, a quien condenan a muerte por el pueblo castellano de la época.
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🧍 A ver, ha sido medianamente infumable, pero dentro de lo que cabe tiene versos bonitos y la historia está más o menos bien. Se hace muy lento con tanto monólogo repetitivo, que yo entiendo que es cosa del teatro neoclásico, pero madre mía. Alfonso Octavo eres un petardo callate ya porfavor.
La acción está repartida de forma desigual: en las dos primeras jornadas casi no hay y en la tercera se precipita. Aún así, obra cumbre del teatro del XVIII que es necesario leer.
No es de mis lecturas favoritas de este curso. Se me ha hecho muy repetitiva y era todo dar vueltas a un mismo tema para llegar a un final que todos esperábamos. Me han gustado las escenas finales, aunque he leído alguna obra del XVIII que he disfrutado más.