Una aproximación muy lúcida y bien planteada a la mente de dos jóvenes homosexuales en la Rusia hipermasculinizada y homófoba de Vladímir Putin. Serguéi Davydov —dramaturgo y guionista antes que novelista, exiliado por la ley contra la “propaganda LGTBIQ+”— escribe desde la experiencia propia y eso se nota: el retrato es tan natural y despojado de artificio que parece oído en un café o en un vagón de metro.
Su estilo sencillo, conversacional, logra que empaticemos rápidamente con los protagonistas y la angustia en la que deben vivir permanentemente, rodeados por un país y una sociedad que, si bien no les hacen nada en apariencia, son una amenaza constante, un ruido de fondo que les niega la libertad para ser lo que son. El peso de esa opresión invisible recuerda que en Springfield el peligro no siempre viene de un golpe o de un insulto, sino de la pura normalidad del miedo.
Lejos del dramatismo de otras obras recientes ambientadas en Rusia, y sin dejar de ser una historia profundamente triste, Davydov no necesita recurrir a la violencia explícita ni a lo truculento. El trabajo lo hace la atmósfera: un clima social que ahoga, y que transforma los gestos cotidianos —una caricia, un paseo— en actos de riesgo.
Pero este libro no es sólo una historia sobre homosexualidad en un contexto hostil. Es también una historia de amor descarnado y visceral, de supervivencia afectiva, y de cómo el Estado y la sociedad pueden expulsar simbólicamente a quienes consideran disidentes, condenándolos a una apatía, una anosmia patriótica, en la que tu propia tierra pierde olor y sentido. Una apatía que a veces se disfraza de romanticismo por otros lugares, reales o imaginados: un Springfield que es refugio mental más que destino físico.
En definitiva, un gran libro. Breve pero incisivo, con el pulso de quien sabe escribir diálogos que respiran, y con la capacidad de dejar al lector con la sensación de haber asistido a algo íntimo, frágil y peligroso a la vez.
Mención especial a la traducción de Alexandra Rybalko, p0rque no ha debido ser nada fácil y ha conseguido una muy buena traslación de la jerga del libro.