Muchas emociones condensadas en unas poquitas páginas, pero con la fuerza de la palabras precisas y detrás el amor hacia una madre que tuvo que despedirse muy pronto. Muy lindo.
no tengo palabras. me atravesó completamente. es durísimo y hermoso. alcancé lugares a los que extrañaba llegar en la lectura. y en la escritura, también. leer para escribir. escribir para leer. todos esos mundos: quédense cerca siempre.
La cantidad de veces que tuve un nudo en la garganta y las lágrimas en los ojos de tanto que sentí no las pude contar ❤️🩹 hermosísimo libro de Natalia Romero, el primero que leo de ella y, sin duda, no el último. sus oraciones cuales versos desparramados en las páginas marcaban un ritmo suave y a la vez acelerado, según lo que va diciendo y sintiendo la voz que habla. Maternidad, duelo, madre-hija, buscar y buscar y escribir para acompañarse. Definitivamente uno de mis nuevos libros oráculo y sostén 🙏🏽 me lo guardo para siempre
Un libro muy personal. Siempre me han gustado las historias que nacen de la vivencia personalísima y terminan por ser espejo para más. Habla del duelo, de la vida que se cambia tras una pérdida y sobre todo de la maternidad. Me daba una constante sensación de querer abrazar a la autora en todo momento, al final creo que lo hemos hecho de manera simbólica leyéndola.
Sinceramente creo que me atravesó por mi contexto, leer sobre el proceso oncológico de una madre me apachurra el corazón, pero al mismo tiempo me acompaña en un proceso que considero, a veces es muy solitario. "[...] pero yo necesité decirlo, escucharme decir ovarios y cáncer para después hablar de vida", es algo que desde que diagnosticaron a mi mamá he pensado, no sabía que tanto hasta que lo leí en alguien más. Definitivamente estoy intentando encontrar respuestas en la literatura y este libro me las dio. Fue un libro tremendamente catártico.
“Ahora, ensayo la quietud y pienso en su forma. Estar acá, en esta casa en las montañas, es crear la sensación de haber llegado a un lugar donde poder quedarme. Elegir el territorio. La isla es para mí, quiero una isla que me pertenezca. Creí que conocía la velocidad. El impulso del movimiento. Pero la velocidad se conoce cuando estás quieta. Eso también es estar viva.”
Los libros sobre el duelo me destrozan y me reconfortan a partes iguales. Qué forma tan bonita de escribir. Gracias Natalia.
“¿Cuándo dejo de ser la hija de mi madre? ¿En el momento en que ella deja de nombrarme o cuando yo dejo de nombrarla?”
“La única forma que encuentro para aceptar su muerte es escribir. Salgo de su cuerpo para escribir y escribo para arrancármela, a ella, que se fue tan velozmente.”
“El cuerpo de mamá empezó a empequeñecerse como hizo el cuerpo de la abuela en su vejez. Pero mamá no era vieja. Ahora que me acerco a la edad de su juventud adulta, lo veo: una plenitud rota.”
“¿Qué más pude haber hecho yo? ¿Qué es lo que no hice para salvarla? Fui su madre, Y, después, la hija de mi abuela y la madre de mi hermana. Fue una cuestión física, ocupé los lugares vacíos cuando ella se fue.”
“La muerte de mamá alteró el orden natural de las cosas. O de nuestras vidas. De nosotras mismas: de mi hermana y de mí. Y de mamá que se fue de este mundo demasiado joven, demasiado pronto para ella y para nosotras.”
Bonito, simple, el tema central se resume en el duelo de perder a mamá, las dificultades de cuidar a un adulto mayor, y las dificultades para decidir y elegir ser madre con todo lo que implica, los miedos, la crianza, la pareja.
Siento que el inicio fue muy potente frases demasiado enganchadoras, destructoras, luego va bajando el ritmo. Hay una parte que se hace referencia a abuso sexual, quisiera que se hubiera indagado más ahí, a mí me parece muy importante sin embargo se dejó como un recuerdo/pensamiento más y se retomo el otro tema como si nada.
Me gustó como su vida, lo que está viviendo y atravesando en el ahora se entre cruza de alguna manera con esa madre que tuvo, esa abuela que crió después de la perdida. Como si un hilo atravesara varias generaciones girando en torno a los mismo pero de manera diferente en cada momento. Me gustó aunque esperaba algo con un poco más de mayor crudeza. Es un libro intenso de emociones pero delicado, sin golpes bajos.
Divino. A este libro entra a conciencia de que saldrás conmovida por la tristeza. Desde su experiencia, Romero toca el duelo por la pérdida de una figura central en la vida de cualquier persona: la madre. Te deja ver el dolor de una forma donde comprendes hasta su ausencia no notamos que mamá fue persona, un ser individual antes de ser una extensión de nosotros mismos.
Hermoso libro. Escrito de maravilla. Una sensibilidad que conmueve. Natalia en este libro conecta con el sentir mas profundo e invita al lector a sus aguas amorosas de ese sentir y te hace querer conocer mas de su obra
Conmovedora la sensibilidad con la que escribe este libro, esas palabras que sentis como si fueran tuyas, que podes vivir la historia. Un libro sobre el dolor del duelo de una madre que ya no está, con todo lo que eso implica. Me gustó mucho.
Nati pone los mejores títulos, crea las imágenes más bellas y toca cada fibra del corazón. un texto bellísimo sobre el vínculo materno, el duelo y resignificar el pasado.