Compraré un rifle conforma un conjunto de relatos unidos por constantes como la soledad, el absurdo o el humor frío. Sus personajes suelen provocar extrañas simpatía o inspiran piedad, o despiertan odios y sonrisas nerviosas. Se trata de seres solitarios que sobreviven a pesar de ellos mismos, hombres incapaces de obtener éxito en ninguna empresa y que aguardan a ser consumidos por un mundo que no comprenden; dueños unos de un hedonismo suicida o sumidos, otros, en una pesimista resignación, se muestran aquí de una manera franca, sin retórica ni ambigüedades, aunque siempre descritos con humor letal.
Para el escritor mexicano Guillermo Fadanelli el relato debe ser un dibujo de trazos fuertes y arriesgados, consecuencia de una mirada paciente y, sólo en apariencia, los personajes de Compraré un rifle están definidos más por sus actos que por su pensamiento, y estos actos, a su vez, son más consecuencia de sus miedos que de sus certezas. El deseo que anima la escritura de Fadanelli no es tanto construir historias ficticias como dar vida a relatos capaces de descubrir, o al menos imaginar, algunos extraños rostros de la naturaleza humana.
«En los relatos de Fadanelli el lenguaje crudo y las situaciones al filo de la navaja se desposeen de todo énfasis retórico u ornamentalidad sonora, para entrar en la mera necesidad» (Sergio González Rodríguez, Reforma ).
Guillermo Fadanelli es escritor y nació en la Ciudad de México (sus datos biográficos contemplan distintas fechas de nacimiento que van de 1959 hasta 1965 aunque la real, 1960, no es la que más se repite). 14 de noviembre de 1960.1 2 Fundador de la revista Moho3 en 1988 (que él mismo define más como un punto de reunión que como un vehículo de difusión de ideas4 ) y de la Editorial Moho5 en 1995. Colaborador e impulsor de varios proyectos de literatura y de arte subterráneo.
Al comenzar a leer este libro me sentí sumamente desconcertada,(venía de leer un libro de Haruki Murakami) y la ligereza con la que está llevado me hizo pensar a primera instancia que se trataba de un libro hueco, al ir adentrándome en cada historia debo confesar que me parecieron sorprendentes, el hecho de que las historias sean un retrato de la sociedad mexicana que para mi sigue vigente me encantó. El manejo de los personajes, la manera en la que te envuelve y te hace sentir como si cada historia estuviera siendo contada por alguna persona cercana a ti creó desde el primer momento ese vinculo que te hace sentir como en casa, me remonta a esa nostalgia de la familia, a tu lugar de origen, el barrio, los amigos de la infancia, y la complejidad de la naturaleza humana, el vivir cada día con fobias, traumas, con una vida que te insatisface pero se vuelve tan cotidiana la infelicidad que ya ni se percibe. Me gustan las historias que te hacen querer seguir leyendo más y el hecho de que el final no sea un final concreto me encanta, la vida es así, no existe ese punto tajante en el que no hay mas allá, aún después de la muerte cada una de nuestras historias continua viviendo por lo menos así debería ser, por que ¿qué sentido tendría una vida si después de que concluyó nadie te recuerda?
Los cuentos de Fadanelli son cortos y desconcertantes. Se desenvuelven siempre en un mundo sórdido y desesperanzado, digno de sus personajes predilectos: empleados anódidos, prostitutas, chicas que creen encontrar en su cuerpo la vía de escape de la miseria, niños testigos y actores de la violencia física, sexual, psicológica... una literatura tremenda que nos muestra el mundo tal cual es desde una mirada desencantada. No hay ni resentimiento ni gritos de auxilio en Fadanelli: hay la descripción de una realidad y la certeza de lo poco que puede hacerse por cambiarla. Soñemos con comprar un rifle y cazar un venado en Canadá.