Tengo la sensación de que Albert Espinosa estira el chicle de "El mundo amarillo" aun cuando este chicle ya no da más de sí. Ante todo, debo decir que su primer libro me encantó, marcó un antes y un después en mi vida y el concepto de amarillos me voló la cabeza. Cuando se publicó la supuesta segunda parte, "Estaba preparado para todo menos para ti", me sentí defraudado porque se trataba de una novela sin apenas relación, ni en fondo ni en forma, con la filosofía del primer libro. En definitiva, me pareció una burda estrategia de marketing. Este nuevo libro, "El universo amarillo", sí que podría considerarlo una auténtica segunda parte, aunque la decepción también ha sido notable. Por un lado, me parece redundante y repetitivo cuando te has leído "El mundo amarillo". Y, por otro lado, Albert deconstruye el mundo que había creado. Muchas de las afirmaciones del libro inicial las matiza, las relativiza o simplemente se las pasa por alto. Por ejemplo, según él mismo, la esencia de un amarillo residía en su fugacidad, es decir, cuando un amarillo se iba no regresaba; en cambio, este libro explica que puedes mantener el contacto con un amarillo aunque se haya ido, incluso Albert Espinosa reconoce haberlo hecho. Otro ejemplo: según el autor, solo podías tener veintitrés amarillos en tu vida porque el veintitrés era un número mágico; ahora, el número de amarillos puede ser ilimitado. Con estos dos ejemplos, creo que Albert Espinosa cae en contradicciones con su propio universo y desmitifica ese halo mágico que había creado en torno a él. Una lástima...