Una de las cosas que se me viene a la cabeza de este libro es la importancia de resignificar el cristianismo para que encajemos todos. Pero, como bien enseña el libro, el cristianismo en su origen era para todos y sus raíces son raíces indignadas que demandan un cambio hacia una sociedad y un sistema más justos. Han sido los que han impregnado el cristianismo de ideas que superponen la figura masculina sobre la femenina, el blanco sobre el resto, el humano sobre el mundo, el dinero sobre el ser y la jerarquía sobre la justicia los que han resignificado el cristianismo. Por ende, hay que recuperar el cristianismo de raíz.
La iglesia no está sobre el creyente, sino que está se compone por creyentes y debe de estar por y para el pueblo. No se puede servir a dos señores, no se puede servir a Dios y al dinero. Amén ❤️🔥
Un intento de actualización doctrinal de la propuesta de la Teología de Liberación, manteniendo alguna virtud, y también carencias doctrinales. Plantea problemas, oposiciones que no me terminan de convencer, un poco de pelea y dialogo posterior lector-autor. Me da la sensación de que para el autor eso es lo provechoso a nivel teórico, la dialéctica está presente en su manera de pensar y argumentar.