En los ensayos y crónicas reunidas en este libro, Jorge Comensal explora la naturaleza en el sentido más amplio de la palabra, dispuesto a asombrarse, conmoverse y reírse de sí mismo. Con una mezcla inusual de ingenio y pasión, el autor nos invita a considerar a las creaturas –vegetales y carroñeras, artrópodas y sirenias, humanas y karatecas– con las que compartimos el planeta, incluyendo a la multiplicidad de versiones de nosotros mismos que nos atraviesan a lo largo de la existencia. Y es que la materia viva toma muchas formas: es minúscula como un tardígrado o gigante y centenaria como las tortugas de las islas Galápagos y los helechos arborescentes de las sierras oaxaqueña. Es redonda de espíritu como el manatí, majestuosa y solemne como los zopilotes de Acapulco o un poco ridícula, como todos nosotros. Estas páginas, escritas a lo largo de más de una década y muchas de ellas inéditas, son portales a universos imprevistos, universos que están más cerca de lo que pensamos y a los que estamos unidos por la esencial condición de ser animales complejos, palpitantes y simbólicos. Animales capaces de imaginar.
Jorge Comensal estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México.1 Fue becario de la Fundación para las Letras Mexicanas.
En 2016, publicó su primera novela, Las Mutaciones con la editorial Antílope. El libro aborda con humor el tema del cáncer, enfermedad que el autor ha vivido de cerca debido a varios casos en su familia.
En su elaboración, Comensal consultó libros y artículos sobre medicina, genética, evolución, oncología y otros temas para documentar los aspectos científicos de la enfermedad tratados en la novela. Por ello, en esta narración pueden encontrarse diversos registros conviviendo en un lenguaje desgranado con belleza.
El libro fue publicado en España tres años después a través de la editorial Seix Barral.
En 2017, Comensal publicó el ensayo Yonquis de las letras.
En 2022 se publica Este vacío que hierve, su segunda novela.
Apenas van 3 meses del 2025 y ya tengo libro fav 2025. WAW cómo escribe, me quiero casar con su escritura, literal que sus ensayos sean personas y vivir en poliamor aysi.
Jorge Comensal es un nerd, y qué bueno. Lo leí por recomendación de Sebas y me sirvió como buen acompañante en mi hora de comida para evitar hablar con mis compañeros de trabajo. Es de esos libros que agarras a ratos para desaburrirte, aunque en un par de ensayos terminé más aburrido y no pude evitar el _cringe_ en otros.
El “Ensayo malacopa” es algo que deberían leer todos los que tienen padres alcohólicos, que al menos en mi generación parece ser algo muy común.
A caballo entre el ensayo y la crónica, los textos que reunió Jorge Comensal en este libro me hablan de dos temas a la vez. El primero, un interés por mirar al mundo, a los animales, a las plantas y a todo lo que forma parte de ese gran "otro" que es la naturaleza. Aquí, la primera parte del libro sobresale, la que fue mi favorita por conectar divulgación biológica, pensamientos y conciencia ambiental.
Con un estilo variable (entendible por la distancia temporal entre cada texto al ser publicado), esta observación curiosa añade frescura y, sobre todo, humor. Como ferviente lector de Ibargüengoitia, Comensal practica los géneros reflexivos con crítica y burla ácida. Y tal vez esta sea la razón por la que me hizo abandonarlo por un tiempo. El humor, aunque bien intencionado y con un claro homenaje al autor de "Instrucciones para vivir en México", me hizo tomar distancia. Impostado o no, con aire de chiste local me desencantó de algunos textos. El tópico del chilango en medio del mundo, si bien funciona, terminó agotándome un poco. A pesar de ello, en general se trató de una lectura amena.
Sin embargo, el otro tema, que solo pude atrapar tras leer el libro completo, es el de despedida. Comensal, a lo largo de más de una década, logra mostrar no solo su persona, sus flaquezas, sus errores, sus gustos y su pasión (vaya, su persona completa, así como hubiese querido Montaigne), sino también hace las paces consigo mismo. El libro abre y cierra con un manatí, y en el medio, la vida del escritor se despliega. Y es con este cierre que concluye una fase, dice adiós a lo que me conectó más con él, que es la infancia.
Ácido y nostálgico, hilarante y melancólico, el autor tiene textos muy buenos (recomiendo en especial las meditaciones del manatí, "La hora de los buitres", "Hervir es doloroso", "Jurassic Park o el rugido de la infancia", "Mi suegra no es boliviana" o "Quince minutos con Lobo Antunes") que me gustaría volver a visitar.
Una colección de ensayos cuyo hilo conductor es la experiencia del autor con la naturaleza. Los textos invitan no sólo a repensar, sino a recordar (por lo menos fue mi caso) en que los seres humanos somos solo una parte en la complejidad de la naturaleza, aunque lo olvidamos frecuentemente. Dos ensayos me parecieron memorables. Primero, el viaje del autor a Baja California Sur y las noches pasadas mirando el firmamento más limpio y estrellado, al tiempo que animales salvajes acechaban su camioneta, una experiencia única por estar tan cerca de la naturaleza, en su belleza y su peligrosidad. El segundo texto, sobre los buitres y la recuperación del cóndor californiano también en la península de las Baja Californias, es bellísimo: desde la reivindicación de estas aves que despreciamos por carroñeras, hasta su adaptación evolutiva y su reintroducción -de mano de biólogos y personas entregadas a su causa, al ecosistema en el norte del país, una tarea ardua pero que demuestra lo que se puede lograr con el interés y dedicación de dos países, comunidades y personas. Sin duda disfruté del estilo ingenioso de Comensal, pero sentí que algunos ensayos se alargaron un poco y perdieron contundencia sobre todo al final.
Este libro es una serie de ensayos relacionados a la Materia Silvestre y la Materia Humana, bien se podrían leer sin orden alguno. Disfruté mucho la lectura, además aprendí sobre animalitos que en otras condiciones no sabía de ellos, como la anguila ciega yucateca, reí bastante con el humor de Jorge Comensal, quién por cierto en este libro cuando terminas de leerlo, sientes como si lo conocieras de años, un escritor joven con un alma antigüa. Recomiendo al 100%
En este conjunto de ensayos -soberbiamente escritos- Jorge Comensal nos relata su transición de la juventud a la madurez de los casi 40 años, sin dejar de recordarnos que vale la pena vivir de cerca aquellas cosas que nos conmueven, ya sean tanto el luto como los milagros de la ciencia.
Nos alegran tanto una selfie con la pareja como la presencia de un animal rescatado de las garras de la extinción, y Jorge Comensal lo sabe: no hay nada de vergüenza en ello, de eso se trata la fugaz experiencia humana.
Brillantísimo, hacia años que no sentía esta sed de seguir leyendo y leyendo. Los pensamientos puestos acá funcionan de manera extraordinaria para conectar con lo que se ve, con lo que existe; y despierta esa sensibilidad en reconocer la diversidad de la Materia Viva. Ejemplo claro de una liternatura, o como yo lo pienso: liter-ternura. Mi ensayo favorito el de los buitresss. Gracias por recordar y mencionar a Bach. A la salud de Jorge Comensal: un mezcal.
Jorge Comensal tiene una pluma que vuela sobre las páginas. Sin pausa pero sin prisa nos da un libro que recopila textos de él que salieron en diferentes medios y que construyen una unidad a pesar de la distancia temporal y física entre las publicaciones.
Asomarse a su obra es un placer que voy a repetir luego de este libro y haberlo entrevistado hace unos meses, creo que su mirada del mundo tiene una vitalidad curiosa que nos invita a seguir mirándolo con frescura.
Encuentro una gran voz de ensayo en Jorge Comensal. Un buen equilibrio entre la liviandad y lo erudito. Tengo muchas ganas de leer más de él.
Sin duda, el ensayo Hervir es doloroso tiene una mención especial. Una gran imagen para describir la depresión, un hilo invisible que recorre todo el libro.
Maravillado con esta “pequeña” sorpresa. Comensal redacta de tal manera que te sientes conmovido por el texto, sin dejar de percibir su significado, tan personal como él quiere hacerlo.