Segunda parte de "Mil ojos esconde la noche", que continúa la historia de "La ciudad sin luz", una única novela que, aunque ha sido publicada en dos libros por ajustarla a los gustos y necesidades del mercado editorial, fue escrita como un todo.
Sin embargo, es cierto que he disfrutado mucho más esta segunda parte, quizá porque ha ganado peso la ficción frente a la parte más documental con tantos datos biográficos en la presentación de personajes de fondo de la anterior.
El estilo sigue siendo el mismo, el alambique literario de De Prada, con un lenguaje cuidado y preciosista (a veces demasiado) y un punto esperpéntico que recuerda a Valle-Inclán, capaz de narrar las escenas más abyectas, para seguir con otras con aire poético, tejer discursos de tinte político para sus personajes o establecer paralelismos entre la colonia española en la Francia ocupada y la España actual.
Salvo el protagonista, Fernando Navales, un ser tan despreciable como cautivador, el resto de personajes existieron en la realidad y el ejercicio que hace De Prada para ficcionarlos y construir su historia es maestro.
Por esta "Cárcel de tinieblas" desfilan así los periodistas Daranas, Solms y Ruano, los diplomáticos Lequerica, Rolland y Fiscowich, artistas como Pepito Zamora, Beltrán Masses, Ana María Sagi, María Casares o Ana de Pombo e, incluso, Victoria Kent, que tiene un papel importante en la resolución de la trama.
Todo ello, trufado con las miserias de la vida cotidiana en el París ocupado por los nazis, una ciudad de monstruos, donde los bombardeos aliados y los ataques de la Resistencia (el ejército de las sombras) comparten espacio con los banquetes de carne de gato, los desmanes de los invasores, los estraperlistas y los traficantes de arte o los crímenes reales del Dr. Petiot. Se suma a todo ello, una influencia interesante del cine de la época, presente incluso en el propio título de la novela.
Pero si algo me ha gustado de la historia es la evolución del personaje protagonista, un ser perverso y manipulador, movido solo por los hilos de la maldad, pero que encuentra finalmente su redención. Y no diré más por no destripar demasiado.
Por cierto, ¿volverá Navales en una nueva entrega? Teniendo en cuenta los años en blanco entre "Las máscaras del héroe" (su primera y exitosa aparición) y "Mil ojos esconde la noche", yo diría que el autor, al menos, se lo está pensando.