0.5✨️
Este libro parte de una buena idea, pero lamentablemente no logra estar a la altura de lo que promete. Desde un principio, el libro no me consiguió enganchar: ni por la narrativa, ni por sus personajes, ni por la forma en que se desarrolla.
El mayor problema no es la historia en sí como ya he mencionado, sino cómo está contada. La prosa deja mucho que desear, con frases mal construidas, repeticiones innecesarias y párrafos que explican lo mismo una y otra vez. Todo esto hace que el ritmo se vuelva pesado y que cueste conectar con los personajes. Es evidente que aquí hay una falta de trabajo de edición —algo que recae más en las editoras que en la autora, pero que afecta gravemente el resultado final.
En cuanto a los personajes, ambos arrastran duelos que supuestamente los marcan profundamente, pero la forma en la que se presentan estos traumas carece de coherencia. Ella, por ejemplo, pasa un año (o casi el año) encerrada en casa por un duelo que no se explica bien hasta el capítulo 10, y de repente en el capítulo 2 se lanza a cruzar el mundo y aterriza en un rancho... ¿dónde está el desarrollo emocional? ¿shock post-traumático? brillando por su ausencia. No hay progresión lógica ni emocional. Igual con su miedo a montar a caballo: que un animal de 500 kilos te caiga encima y te rompa una pierna no se supera porque un vaquero buenorro te sube de nuevo al caballo. No funciona así.
Por su parte, él sigue aferrado al fantasma de su esposa fallecida tres años después, hasta extremos poco sanos. Pensar en su ex mujer mientras intenta consolar en la cama a otra persona que está teniendo un ataque de pánico no genera compasión, solo incomodidad. A parte de que no deja de escribirle cartas en todo momento. Amigo, suéltale el brazo.
El enemies to lovers está mal llevado porque, sinceramente, nunca hay una razón real para que se odien. No hay tensión, no hay desarrollo. Solo una obsesión instantánea que no se sostiene y que parece estar ahí solo para cumplir con los clichés románticos. Y eso es otro punto débil: se meten tropos uno tras otro, forzados y sin justificación, solo para que la historia avance de alguna forma. En ningún momento me he creído la relación y si hubiese alguna pinza con la que sujetar, esta caería en el momento que se besan por primera vez, ahí siento que ya se destrozó todo por completo.
Y aquí llega el tema de la salud mental, un gran fallo. En toda la novela se menciona la palabra “terapia” una única vez. Solo una. Y no, no me sirve decir que es un libro y “es ficción”. La salud mental no es una ficción, es una realidad. Y si se va a escribir sobre traumas, ansiedad, duelos y ataques de pánicos, hay que hacerlo bien y con coherencia, mostrando cómo realmente se viven cada uno de ellos. El hecho de que después de un ataque los personajes tengan relaciones sexuales es, simplemente, inverosímil. Cuando estás en ese estado, lo único que tu cuerpo necesita es descanso. No pasión improvisada. Eso demuestra una total desconexión con la realidad emocional.
En resumen, desde mi perspectiva, es una novela forzada, sin alma, y con unos personajes entre los que no existe ni una pizca de conexión real. La salud mental, el trauma, el duelo... son temas demasiado importantes como para tratarlos con tanta ligereza.