“Le llamábamos Bebeto porque todo el mundo le llamaba Be- beto y no nos importaba cuál era su verdadero nombre. No sabíamos gran cosa de él. Solo que era mayor que nosotros y que siempre estaba sentado en las gradas mirándonos jugar. Siempre estaba en las pistas. Siempre. Como las porterías o las rayas gastadas del terreno de juego. Como las flores que volvían a crecer cada primavera entre las grietas del cemento…”.
Javi Rey nos presenta su obra más personal. Un emotivo drama costumbrista ambientado en el Baix Llobregat cata- lán. Todo un viaje en el tiempo cargado de nostalgia que nos habla del duelo y del paso de la infancia a la edad adulta.
LE LLAMÁBAMOS BEBETO es la crónica de los últimos coletazos de un mundo que ya no existe; un retrato de barriada, preadolescencia y verano que te sacude el cuerpo y te deja con un nudo en la garganta.
Estamos en una localidad industrial del cinturón urbano de la Barcelona de poco después de los Juegos Olímpicos y, en las pistas deportivas, unos chavales juegan al fútbol, huyen de los skins y luchan contra sus hormonas. Y, mientras lo hacen, conviven, ignorándolo, con la presencia de otro chico, mayor que ellos, que (por motivos físicos, familiares, sociales…), simplemente, se ha quedado atrás.
Este cómic de Javier Rey es un retrato fidedigno y reconocible de una época, pero, al contrario que las obras que acuden al pasado en un ejercicio de melancolía idealizada, él hace un retrato certero, incómodo y hasta cruel de un mundo en los albores del cambio (tecnológico, económico, social).
LE LLAMÁBAMOS BEBETO es un retrato de familia lleno de sillas vacías, un compendio de errores de juventud, una cinta de VHS del mundo en el germinó nuestra infancia. Magnifico, que nadie se lo pierda.
sublimes dessins + une histoire d'amitié entre des jeunes trauma par la vie, c'est très mélancolique et la scène de fin avec carlos et sa grand-mère m'a fait versé une larme
Disclaimer: I received a copy of this book through NetGalley, in exchange for an honest review.
Actual rating: 4.75 stars
Avec On l'appelait Bebeto, Javi Rey nous livre un récit initiatique qui sent bon la nostalgie, et peut être une partie de ses propres souvenirs.
Sant Pere, une petite ville fictive près de Barcelone, au milieu des années 90. On suit Carlos, le narrateur, ainsi que le groupe d'amis et de connaissances dans lequel il gravite, dont fait partie Bebeto, le personnage qui donne son nom au récit. Au cours des deux étés qui séparent l'enfance et l'adolescence, les amitiés se font et se défont, mais laissent parfois des traces indélébiles.
D'un côté, Carlos semble pressé de grandir et souhaiterait que les choses aillent plus vite que la réalité. De l'autre, Bebeto, lui, semble bloqué dans ce monde de l'enfance malgré un corps qui a déjà changé pour celui d'un adolescent. C'est l'histoire de cette rencontre, de cette amitié improbable et fugace que nous offre l'auteur dans ce récit très juste et empli de nostalgie.
Un très bon roman graphique que je recommande très chaudement. Mon seul petit regret est que j'en aurais voulu un peu plus, mais en général, c'est bon signe, non ?
Un viaje a nuestra infancia. Cuando los sueños pasaban por dar una patada a un balón y creer que podías ser un futbolista como tus ídolos y la grada del barrio corease tu nombre y pudieras ser partícipe de colaborar para ver campeonar a tu equipo con los colegas del cole o del parque. También, sueños imposibles como intentar ganar un tour con tu modesta bicicleta de barrio. O intentar enamorar a esa chica a la que tú timidez ya te hacía llegar derrotado. Historias del barro y del barrio.
Ay, la nostalgia. Duro, real, precioso. El domingo ya sabía que me iba a encantar, cuando Javi Rey lo presentó en la mágica librería Delirio de Móstoles: una conversación llena de matices, de reconciliaciones con quienes fuimos. cuánto en común, esas adolescencias de los extrarradios, esas siestas de ciclismo y tour, ese lento discurrir de los veranos, las abuelas, los distintos, la identidad, la pertenencia, la intuición del fracaso, el dolor…
Espagne, années 90. Pendant que Miguel Indurain enchaîne les victoires sur le tour de France, Carlos passe ses étés en appartement avec sa grand-mère. Pas de départ en vacances pour lui, il reste chaque année à Sant Pere, une banlieue industrielle sans âme de Barcelone où il est né. Au programme de ses journées beaucoup d’ennui, quelques sorties à la plage, des séances télé sur le canapé avec mamie et surtout les parties de foot avec les copains. Mais le jour où il manque un joueur pour que leur équipe puissent participer aux tournois organisés quotidiennement par les gosses du quartier, Carlos et sa bande doivent se résoudre à faire appel à Bebeto, grand gaillard plus âgé qu’eux, un peu simplet, souvent mutique, dont la mère souffre de gros soucis psychiatriques. Bebeto le bouche trou à beau être nul au foot, il va peu à peu s’intégrer au groupe d’amis, et Carlos finira même par le considérer comme un véritable camarade. Il n’y a rien d’autobiographique dans cet album mais il semble évident que Javy Rey s’est inspiré de sa propre enfance pour mettre en scène celle de Carlos. Son récit est poignant sans en avoir l’air. Pas besoin de gros sabots, la narration, à la fois ambitieuse et tout en finesse, déjoue les écueils du mélo dégoulinant. Les étés passent et les priorités changent. Les filles prennent peu à peu le pas sur le foot, on rêve d’aller en boîte et d’avoir son propre moyen de locomotion, on rêve d’ailleurs pour élargir l’horizon bouché d’une vie étriquée. L’évolution est parfaitement rendue, navigant sans cesse entre les émois, les tourments, les interrogations, les jours de peine et les jours de joie. Surtout, les interactions fonctionnent avec une étonnante fluidité, que ce soit la relation avec les copains, celle, magnifique, avec la grand-mère qui commence à perdre la boule, mais également le lien qui se tisse peu à peu avec Bebeto, ce nigaud pas si simplet qu’il en a l’air, dont le regard sur l’existence dégage un petit quelque chose de lumineux. J’ai pris beaucoup de plaisir à voir Carlos grandir, passer du monde de l’enfance à celui de l'adolescence. Javi Rey, après avoir œuvré en tant que dessinateur pour divers scénaristes, signe en solo un superbe récit initiatique, simple sans être naïf, émouvant et pudique, sensible et nostalgique, tour à tour douloureux et joyeux. Une totale réussite !
Una novela gráfica que cuenta con un dibujo fantástico y un buen ritmo narrativo. Mediante una excelente combinación de trazos y palabras, crea una pequeña cápsula del tiempo capaz de trasladar a quien se encuentra al otro lado de las páginas a la España de los años 90, así como a los veranos largos y cortos al mismo tiempo del inicio de la adolescencia. No obstante, en mi opinión esto supone, al mismo tiempo, el principal inconveniente de la obra: el gancho nostálgico que sustituye la profundidad de los personajes por los recuerdos y sensaciones que evocan en sus lectores/as. El trabajo a nivel visual es otro aspecto a destacar, puesto que está cuidado a lo largo de todas las viñetas y representa de una forma bastante fidedigna la década final del S. XX en la costa catalana. Un autor a tener en cuenta.
Vidas, recuerdos, crecer, huir, risas, amigos, aburrimiento, aprendizaje, familia y tragedias…; la vida que pasa… en Gavà, el Baix Llobregat. Mientras lo lees te quedas en suspenso, excelente ritmo narrativo y además no dejar de reconocerte en numerosos momentos de esta biografía… Está repleto de detalles tiernos, repletos de lirismo; por ejemplo, la correlación entre el ciclista Miguel Indurain y la historia de su hermano Miguel. Además de la abuela viendo en la televisión aquellas eternas vueltas ciclistas en los largos veranos… No tengo conocimiento para valorar el dibujo, pero me he sentido totalmente atrapada por sus secuencias, su trazo y su color. 1990; un lloc segur. Estiu del 1995; Ocells urbans de Sant Pere. Estiu del 1996; Darrere la zona industrial i la revetlla.2019; Epíleg
Magnífica obra para empezar el año. Año nuevo, momento para deseos y nuevos proyectos y horizontes, pero también momento para la nostalgia, para recordar momentos y personas. "Le llamábamos Bebeto" es una magnífica obra sobre los recuerdos, la infancia, sobre desear vivir de nuevo en un momento de nuestro pasado y alargarlo en el tiempo, sobre amistades y familiares que no están con nosotros y sobre aquellos días eternos de verano de nuestra infancia. El dibujo es magnífico y cada viñeta tiene detalles que nos devuelven a nuestra infancia y nuestros recuerdos. El final con el Tour de Francia me ha parecido emotivo e inolvidable. Imprescindible.
Qué preciosidad de cómic. Supongo que no soy imparcial porque por zona y época me pilla muy cerca, pero retrata la infancia y sus tribulaciones como nadie.
C'est un roman graphique émouvant qui raconte l'histoire d'une amitié d'enfance si puissante qu'elle peut faire oublier tous les soucis de la maison, car on est protégés par la lumière douce des beaux étés au bord de la mer en Espagne dans les années 90, les soirées télé avec grand-mère et les victoires de Miguel Indurain au Tour de France, l'observation des oiseaux en ville et les coups de foudre, le foot et Henri David Theareau.