Los Ulloa tienen un apartamento en alquiler y un problema: durante las últimas semanas, los turistas han estado dejando reseñas negativas, insinuando que el lugar está endemoniado. Xesta, la sobrina y heredera, decide encargarse del asunto y , para eso, lo mejor es contar con profesionales: es hora de llamar a las brujas. Mariña y Ayalga, tecnomante y nigromante, regentan una empresa de limpieza y purificación de espacios, «Belladona y escuadreta. Exorcismos a peseta». Cuando estudian el apartamento de los Ulloa y sus circunstancias comprenden que hay mucho trabajo por hacer. Pero, ¿quién decide qué inquilinos son los más indeseables?
Una lectura para pasárselo de muerte que se lee en un suspiro (esperemos que no el último). Malos humos ante la turistificación aprovechados para crear una historia de humor y, sobre todo, amor por lo nuestro. Pues, si bien es innegable que te lo vas a pasar pipa con esta comedia, la autora no permite que te desentiendas del problema central que plantea. El mismo espacio que ocupan las risas se ve compartido con una crítica ácida, cítrica. Porque si la vida te da limones: haz un dulce bizcocho. Así es la comedia, hace digeribles aquellos asuntos con los que no podemos tragar. No para aceptarlos con pasividad, sino para que nos revuelvan el estómago y actuemos. Y, en este sentido, la autora lo hace de bruja madre. Una lectura ligera pero de mucho peso. Muy recomendable.
Xesta es la heredera de una maravillosa propiedad inmobiliaria: un piso en Vigo que su tío, el propietario, ha decidido poner en alquiler vacacional. Por desgracia, el piso parece estar encantado y eso afecta a las reseñas, por lo que su tío le encarga que lo solucione. Las personas contratadas para tal menester serán dos brujas lesbianas y un cura influencer.
Una novelita corta sobre el drama de la turistificación de las ciudades, contada en clave de humor con muchos juegos de palabras y chistes horribles. Además, le sube puntos el hecho de que utiliza textos como reseñas, entrevistas o artículos de prensa. En la parte negativa, que el final se ve venir de lejos y es un tanto incoherente y embarullado. Sin embargo, me ha sacado un par de carcajadas.
Xesta tiene que gestionar un apartamento vacacional de sus tíos, aunque los habitantes sobrenaturales del mismo no estén dispuestos a compartirlo con los inquilinos esporádicos.
Divertido, entretenido y acogedor. Me ha sorprendido gratamente esta lectura, crítica social conjugada con magia y humor.
Un poco de humor a un tema tan serio siempre es bienvenido. Una novelette llena de guiños a la cultura pop y referencias muy locas que te hacen estar buscando detalles todo el rato :) Sin duda, yo llamaría a esas dos brujas por sus exorcismos a peseta
Es un libro muy gracioso, sencillo de leer y con una forma muy original de hacer crítica a un problema actual al que nos enfrentamos casi todas las personas jóvenes. Echaba de menos leer libros así.