Tomás Downey (Buenos Aires, 1984) es guionista, egresado de la ENERC, y autor de una novela aún inédita. Actualmente, trabaja en un nuevo libro de relatos. Acá el tiempo es otra cosa es la obra ganadora del Primer Premio en género cuento del Fondo Nacional de las Artes, edición 2013. El jurado estuvo integrado por José María Brindisi, Mariana Enriquez y Guillermo Saccomanno.
Novela sobre la guerra y el amor sin fronteras (de ningún tipo, ni género, ni nación, ni bando), que aborda el tema del traidor/del héroe, una especie de Kilpatrick pero en el marco del conflicto armado entre el Ejército Negro y el Ejército Naranja, en algún lugar de algún país parecido a Argentina. El protagonista, López se confunde con otro López del otro ejército. Es un libro de dobles, como la película Los delicuentes de Rodrigo Moreno. Al jugar en ese sentido la reflexión lleva a considerar que no son tan distintos los ejércitos que se enfrentan, que comparten los mismos apellidos, las mismas ideas, etc. Lo que no tiene sentido, entonces, es la guerra misma. Todo esto con humor, con gracia y con la velocidad de un soldado que escapa a su destino. Muy buenooo
Para mí, en parte, Axolotl de Cortázar es un cuento de terror. Y esto porque pocas ideas me resultan tan terroríficas como el hecho de dejar de ser lo que uno es, o transformarse en otra cosa o descubrir que no somos lo que creemos ser, lo que quizás sean tres variables o tres formas de decir exactamente lo mismo. En ese sentido en López López encuentro también una fase de terror en el hecho de que la identidad parece ser algo sumamente endeble. Todo lo quizás tarda una vida en construirse resulta fácilmente reemplazable en un rato. Me resultaba ominoso por momentos el libro por el modo en que todo lo del primer López se invierte a medida que adopta/ descubre elementos del otro Lopez. Y ominoso no solo por lo familiar de sí mismo que pierde, sino también por lo que pierde por la guerra. En un gesto, López deja de ser López para pasar a ser el otro López. Entiendo que también ahí juega un poco el aspecto fantástico del libro, pero mientras leia no podía evitar pensar en qué somos realmente, qué nos constituye y qué queda de nosotros. Hay una serie de paralelismos entre ambas versiones de él, la mejor es de del gato/lince. El final es genial, muy a la altura.
La escritura de Downey es directa y precisa, tiene la habilidad de activarte todos los sentidos, de sentir el dolor físico cuando los personajes lo sienten. En cuanto a la historia, habla de lo absurdo y de lo universal del amor y de la guerra. Es un juego de espejos y dobles que se abisma al infinito. Es también un libro sobre la identidad: quiénes somos, quién creemos ser Este es uno de esos libros que te dejan rumiando, pensando en qué pasó, qué entendí, qué quiso decir.
López descubre, sorprendido, que la resignación que siente es tan profunda que se parece bastante a la tranquilidad. No se puede ganar, no se puede perder.
Me da lástima tirarlos, dice Sofía, y acá, bueno, todo me recuerda a algo, todo tiene algún sentido, aunque a veces sea un estorbo. Pero así funciona la memoria, ¿o no?
Quizás esté muriendo. Otra vez. Quizás nunca dejó de morirse.
Buen día buen día! Acabo de terminar "López López" una novela escrita por @tomasdauni editado por @fiordo_editorial y recomendado por la genia de @lasorquideasdedolores .
Que hermosa novela acabo de leer, un breve resumen del inicio para que sepan con lo que se van a topar después... comienza con el soldado López del ejército Negro en pleno momento de ejecución, de golpe al dar la orden de fuego las armas fallan, suceden otro tipo de hechos que hacen que pueda escapar, en plena huida se encuentra un uniforme de un soldado muerto Naranja, lo agarra, se lo pone, mira el parche de su anterior dueño, el nombre cocido en el mismo es López.
De golpe es una persona nueva, se encuentra con gente del otro bando, tiene que empezar a ser de nuevo, sin que nadie sospeche, se trata sobre todo de un lado o una situación de guerra que no muchas veces leí, las charlas, las risas, el querer sentirse querido a pesar de las circunstancias, el estar solo y hacer cualquier cosa por no estarlo.
Entre todo esto, también hay amor, hay peleas, hay ese volver a la vida pensando que nada está pasando, la verdad les súper recomiendo esta novela, rápida, corta, ágil, no tiene una página de más pero lo que sí tiene es el disfrute de algo bueno, bien escrito y Argentino, hermosa novela.
No creí que una novela sobre la guerra pudiera sorprender, pero esta sorprende.
Aviso de spoilers, pero ya hay muchos, y qué le hace una mancha más al tigre...
López es uno más en en un ejército, y es también un individuo. López es soldado del ejército negro, a punto de ser ejecutado por el ejército naranja, los naranjas son atacados por los negros. Sólo López sobrevive. Su uniforme ya no sirve. Busca algo para cambiarse. Encuentra uno del ejército naranja que es de su talla. Se escapa. Lo encuentra una patrulla del ejército naranja y lo toma por uno de los propios. En una serie de situaciones muy poco probables pero creíbles, llega a ser sargento de un pelotón naranja, que es atacado por el ejército negro. En el final, López, es fusilado por el ejército negro.
Esta es la historia de López, que es negro, y después naranja, y después pierde el color y es nada más López que va a buscar a su amor, que es María en la ciudad del ejército negro, y Maira en la ciudad del ejército naranja, y es M. cuando sueña y a la que López pierde siempre con ella embarazada de quince semanas. Y esta es la historia de un hombre enamorado de una mujer durante una guerra, que puede ser tb la historia de cada hombre y cada mujer en una guerra.
Toda la situación es onírica. Todo es posible. López es López y su circunstancia. Cada López es López y su propia historia
Esta es la historia de un López que es también otro López y otro López más, como es cada soldado, unificados e identificados por los uniformes, algunos de los tantos López posibles. Es un López que tiene su propia historia, pero esa historia es distinta según quien la escucha. Si hay tantos libros como lectores haya del libro, hay tantos López como gente que lo conoce, o que oyó hablar de él, o que es amigo o enemigo de López.
López, uno de los apellidos más comunes, tanto que es casi anónimo, tan anónimo que no le conocemos nombre, y tan anónimo que López puede ser cada uno de los otros o de los propios.
López López es un libro fascinante, yo lo defino como un “múltiplo de dos”, ya que todo en él parece tener un espejo. Me recordó mucho a El oso que no lo era, en el sentido de que López se adapta a su entorno y situación: puede ser López sobreviviente, López carnicero, López amante… siempre adaptándose para sobrevivir.
Lo que más me gustó es que el autor parece no dejar cabos sueltos, pero entre más piensas en la historia, más te das cuenta de que quizá no se trate de espejos sino de distintas personalidades dentro de un mismo personaje. Como la dualidad de Maira y María, el libro juega con identidades y reflejos.
Rescato especialmente cómo López López defiende la idea de que cuando te toca, te toca.
Es un libro entretenido, bastante irónico Que retrata lo absurdo de la guerra, la ambiguedad que puede manejar y donde los bandos son solo eso estar de un lado del frente Pero a la vez muestra la crueldad que puede manejar la misma
Está muy bien en general solo le encuentro algunas cosas que se sostienen de forma pobre, ideas que se sugieren por encima sin desarrollarse. Capaz le faltaron unas páginas más para que no se caiga el relato
Que expectacular novela. La verdad quedé sin palabras. Muy entretenida y rápida de leer. Tiene la belleza de la literatura de los grandes de latinoamérica de los grandes, nada que envidiar.
Pasa que a mí todo lo que hable de las guerras me expulsa: libros, películas, documentales o personas. Nada me aburre más que el léxico militar y los soldados. Por eso no le doy las 5 estrellas, porque me hubiera saltado todas las páginas esas. En cambio, las otras, las de López el traidor, el héroe, el doble, el amante, el hijo, el hombre, esas las degusté lento. Supongo que no pueden existir unas sin las otras, qué se le va a hacer.
López, un soldado en plena guerra dentro de un país ficticio, logra escapar de su fusilamiento y en medio del afán de supervivencia se ve obligado a hacerse pasar por un soldado muerto del ejército contrario cuyo uniforme encuentra bordado con su mismo apellido. Es una historia muy entretenida, sutil e irónica con un final a la altura. Me encantó.
Como punto de partida debo confesar que las novelas de guerra no me atraen lo más mínimo. Llegué a ella bajo recomendación de la librería que frecuento, empecé a leerla y hubo un algo que me atrajo. Al acabarla solo puedo decir que me uno a la recomendación!
Leer López López, de Tomás Downey, es ingresar a una guerra donde las identidades pesan menos que los uniformes y donde el nombre propio, lejos de garantizar singularidad, se vuelve un signo intercambiable. Desde su título, la novela anuncia un juego de duplicaciones: aquí el YO es frágil, desplazable, siempre en riesgo de disolución.
La historia comienza en un punto límite. López, soldado del Ejército Negro, está a punto de ser fusilado cuando logra escapar y, entre los cadáveres, encuentra un uniforme del Ejército Naranja. El uniforme lleva cosido el mismo apellido.
A partir de ese momento, López ya no es solo López: es López López, una duplicación que no suma sino que desestabiliza. ¿Quién es ahora? ¿El desertor que huye? ¿El enemigo que suplanta? ¿Un nombre vacío que puede ser ocupado por cualquiera?
El protagonista no avanza hacia una identidad más sólida, sino hacia una disolución cada vez mayor de sus certezas. Aprende a obedecer nuevas órdenes, a repetir gestos que antes combatía, a habitar un rol que no le pertenece del todo. Pero también aprende algo más inquietante: que ese rol nunca fue tan ajeno como creía. La frontera entre uno y otro bando se vuelve porosa, casi ridícula, y la guerra aparece como un gran teatro de reemplazos.
Entre los soldados no hay causa ni épica heroica. Son dos ejércitos que reproducen las mismas lógicas de obediencia, control y deshumanización.
La novela funciona como una reflexión lúcida sobre la fragilidad del yo en contextos extremos. No hay explicaciones, solo ambigüedad. Personas que viven y mueren. El amor nostálgico que salva y el amor que aparece y se acepta. La vida que pierdes y la vida que adoptas.
Una lectura muy cinematográfica, que se lee con fluidez y, que sin duda, vale la pena!
3.5* Me gustó la propuesta, el tono y todo lo que gira alrededor de la despersonificacion en la guerra y, en general, de la búsqueda de uno mismo. Los juegos de personajes duales, nada es lo que parece o todo es la misma cosa. Todo le da ritmo a una historia acerca de todo lo que se transforma al transitar caminos que no son propios.
'Una resignación tan profunda que se parece bastante a la tranquilidad.No se puede ganar, no se puede perder'
'Y olvidé mi nombre el de mi padre y he perdido hasta el camino ya no sé cómo encontrarlos y he perdido hasta el camino ya no sé dónde buscarlos'
Honestidad total, le tenía ganas porque Downey me parece un autor muy bueno, pero lo agarré cuando me chusmearon qué había algunas escenas homoeróticas (solo soy una chica que le gustó Call me by your Name) y qué bien que lo hice porque me gustó mucho. Identidad, desapego, desesperación por sobrevivir, López es un personaje que atrapa no necesariamente por su simpatía. La decisión territorial me pareció muy acertada. Y hay algo circular en la narración que siempre me copa.
La dualidad traidor/héroe en un personaje esta buena, pero acá en lo particular no me terminó de cerrar, me faltan motivos contundentes que me ayuden a entenderlo mejor; siento que tiene varios agujeros, pero no voy a negar que disfrute de los personajes. Si, sufrí un poquito.
Downey se adentra en la novela con este relato sobre una coincidencia absurdo en medio de una guerra igual de absurda, que acaba con un personaje cambiando (¿a medias?) su identidad. De López a López. Toda la novela está narrada con esa distancia clínica tan conocida de los cuentos de Tomás. Continuo presente. Un narrador en tercera, muy focalizado. Seguimos a López como mirando sobre su hombro. Le respiramos en la nuca. Y esa equidistancia, esa cosa tan procedimental de la tercera que se mantiene impoluta, toda la técnica de taller literario, en manos de un escritor menor, terminaría por cansar. Sería así: Acción + acción + pequeña percepción + acción... = nada. Pero con Downey es diferente. Miramos por un vidrio muy limpio. Nos pone en palabras precisas unos detalles que te abren los sentidos. Downey escribe despierto y te despierta. Es impresionante. No cansa. Es una monotonía rítmica, bien llevada. Y con la misma precisión, lo que no se dice va acumulándose y parece que va a explotar. ¿Explota? No. Y ahí es donde, en mi opinión, Tomi (mi amigo Tomi desde ahora) no termina de despegarse del cuento como formato. No hay clímax. O hay, pero no lo sentimos climático. Después de seguirte por 150 páginas, quería llegar ese momento en donde el artefacto se rompe y aparece otra cosa. El lector se lo merece. Y no. Es de esas novelas que, adrede, te dejan con ganas de darle un puñetazo a la pared. Por eso es que bajé una estrellita. Pero lo amo y leeré todo lo que publique.
«Ese hombre ya no es López. En ese soldado descalzo, de pie frente al pelotón de fusilamiento, queda, de López, apenas su fisonomía, esa forma un poco torcida de pararse, quizás su olor, aunque debajo del vaho que desprende esa mezcla de orina, sangre y barro en la que se hunden los dedos de sus pies». __________________________ Sucede una guerra entre el Ejército Negro y el Ejército Naranja. Ambos quieren la reunificación, pero no sin el rendimiento del otro. En este contexto, López, un soldado del Ejército Negro, está por ser fusilado. Sin embargo, algo sucede y López logra escapar y refugiarse. Tras la corrida por su vida, encuentra un uniforme naranja que le queda perfecto y que tiene cosido sobre el pecho el nombre «López». «López López» es una paradoja espectacular y muy bien escrita sobre las contradicciones y complejidades humanas, y dualidades en la identidad. Si bien las ciudades opositoras tienen nombre y mucha carga simbólica, Horizonte y Buena Nueva, la historia es atemporal y podría suceder al fin de cuentas en cualquier lugar del mundo. La novela se divide en tres capítulos que comienzan con una carta que López le escribe a una mujer. Está, en mi opinión, muy bien escrita y tiene un ritmo lleno de matices. Como frutilla del postre, un final que no esperaba: bellísimo, inteligente y profundo. La recomiendo mucho.
"Y en qué lugar habrá consuelo para mi locura? Esta ironía, ¿con qué se cura? Si el final es en donde partí."
Downey elige para su primera novela el ámbito de la guerra. Conociéndo su obra, antes de empezar el libro, uno sabe que no es sólo sobre la guerra y, uno sabe, que va a ser distinto.
López, soldado del Ejército Negro, tiene la "suerte" de poder escapar de su fusilamiento y logra robar el uniforme de un soldado muerto del enemigo, el Ejército Naranja. Tratando de sobrevivir se encuentra con una nueva personalidad, estilo de vida y reputación.
Si me apuran me sale decir que, sumada a su habitual sutileza y enfoque en el detalle, Tomas suma aspectos de Aira en la liviandad (que la hace parecer sin esfuerzo) de la sucesión de eventos y aspectos de Katchadjian en el juego circular de la estructura.
Más allá de la locura, la crueldad y la irracionalidad que nos muestra la guerra, la novela nos regala una visión sobre la personalidad, la individualidad (y la dualidad), lo colectivo y, me permito decir, el destino.