No todas las pesadillas se esfuman al despertar. Algunas vienen de muy atrás, de historias que nadie nos contó pero que, de algún modo, llevamos dentro.
Después de lo mucho que disfruté "El pazo de Lourizán", sabía que me lanzaría de cabeza a la nueva novela de Lola Fernández Pazos. Y qué acierto. "El secreto de La Perfección" es de esas historias que lo tienen todo: una trama envolvente, dos protagonistas femeninas unidas por hilos invisibles —y poderosos—, y ese aire de Galicia que traspasa las páginas y se mete bajo la piel.
La historia nos presenta a Lúa, una mujer que comienza a tener sueños inquietantes, casi premonitorios, que la arrastran hacia un pasado desconocido. Lo que arranca como un enigma íntimo se convierte poco a poco en una historia de memoria, de raíces y de emociones profundas que nos lleva a los años 20, donde conocemos a Elvira Fandiño, una joven trabajadora de la conservera La Perfección, con ansias de volar y escapar de un destino marcado por la pobreza.
Me ha fascinado cómo la autora entrelaza ambas líneas temporales con fluidez y sensibilidad, cómo convierte la Galicia del siglo pasado en una postal viva —con sus luces y sus sombras—, y cómo nos sumerge en temas como la emigración, el papel silenciado de las mujeres, los secretos familiares y los lazos que nos atraviesan aunque no los veamos.
Mención especial al tema de los legados que heredamos sin saberlo, a esas voces del pasado que piden ser escuchadas, y a un giro final tan bien ejecutado como conmovedor.
Lola escribe con elegancia, con emoción contenida y con una autenticidad que se nota en cada página. Hay documentación, sí, pero también alma. Y eso es lo que hace la diferencia.
En definitiva, "El secreto de La Perfección" es una novela que no solo entretiene: remueve, emociona y deja huella. Un precioso homenaje a las mujeres gallegas, a la memoria y al poder liberador de la verdad.
Gracias a la editorial por el ejemplar, y gracias, Lola, por volver a tocarme el corazón con una historia tan bien contada.