“La lucha templa el espíritu” es la reapropiación de la identidad regiomontana, tradicionalmente construida alrededor del valor del trabajo, y ahora cuestionada bajo una mirada crítica. El autor dibuja una historia de la ciudad como pocas veces se ha contado, enfocada en sus movimientos sociales y resaltando los episodios de resistencia que han tenido lugar en el territorio de Nuevo León. Desde las tribus originarias del noreste hasta la defensa del Río Santa Catarina, pasando por las huelgas obreras en la Fundidora. En un idioma simple y accesible, la obra presenta un panorama cultural, identitario e ideológico para una nueva generación de lucha en la ciudad, y deconstruye la narrativa empresarial enfocada en el trabajo y nada más.
Disfruté mucho esta lectura, especialmente porque en ese momento estaba leyendo de forma simultánea "El nombre del mundo es bosque", una novela corta alegórica de Úrsula K. Le Guin. Entre esta obra de ciencia ficción y esta colección de ensayos encontré muchas similitudes que hicieron que se me pusiera la piel de gallina, por el discurso anticolonial, ambiental y de insurgencia que ambas obras comparten. Fue increíble descubrir como a lo largo de la historia las primeras avanzadas del asedio colonizador sobre un territorio son realizadas mediante narrativas que pretenden reducir un lugar a su mínimo común explotable, como sucedió en Atshe, que fue reducido al potencial maderable de sus bosques.
También es notable la semejanza de los pobladores nativos de Nueva Tahití, los atsheanos (peyorativamente llamados 'crichos'), con las tribus originarias asentadas en lo que hoy es la zona norte de la república mexicana, por la relación que ambos grupos guardaban con el tejido de vida del que eran parte. En este sentido, y de vuelta al presente y al pasado más reciente, destaco el espíritu de lucha que esta especie, considerada pacífica o sumisa por la clase explotadora, expresó enarbolando la violencia importada por la humanidad desde la Tierra para asegurar la continuidad de la vida (y no solo de su especie) ante la amenaza extractiva del colonizador quien creí tener el monopolio de la fuerza letal.
Este libro hace una excelente labor de divulgación, al ser como el viento que dispersa las semillas de la lucha y la resistencia, para que estas pueda llegar a quienes la curiosidad y la empatía les ha hecho florecer con el deseo de que sus frutos cuiden este suelo fértil que les vio nacer, pero que necesita de la solidaridad de aquellos a quienes les dio la vida para no perecer bajo las montañas de concreto y las llanuras asfaltadas de la modernidad.
Un llamado al despertar que resulta necesario y pertinente en el tiempo de crisis ambientales, urbanas y sociales que atraviesan a los regiomontanos. Es una labor de investigación y divulgación valiosísima que desmitifica la “historia oficial” de Monterrey y condensa la cronología de luchas en el estado.
Una acertada radiografía de la ciudad de Monterrey y la disección del mito regiomontano: sus contradicciones, sus creadores y sus consecuencias.
La Lucha Templa el Espíritu es una magnífica compilación de ensayos que deconstruyen la idiosincrasia del neoleonés y el imaginario de la ciudad partiendo desde su fundación a manos de conquistadores hasta llegar al lastimoso presente. Una ciudad acaparada por la industria y los empresarios con una población que, lejos de ser rehenes, son cómplices de sus intereses. Todo bajo la falsa promesa de “si le echo ganas en la chamba podré ser como ellos” y “si no protesto y me porto bien subiré de puesto”.
Si este libro es la radiografía, todo lo abarcado en sus ensayos son el cáncer que, como todo otro, debe combatirse a través de la LUCHA Y RESISTENCIA.
Que refugio es tener un escrito que describen los paradigmas actuales que estamos sobrellevando al momento. Es raro en esta ciudad en tener algo que identifique el valor que ofrecemos como regiomontanos, y busque un futuro más allá en el que nos tienen escrito. Los ensayos me brindaron un momento de esperanza y de visión, algo que simplemente es raro hoy en día. Este fuego no hará más que seguir expandiéndose, no veo el día en que la lucha sea el referente en lugar de una posibilidad. Esta ciudad está despertando y con ella su belleza.
Que bella lectura. Un gran diagnóstico y crítica a la supuesta “identidad regiomontana”; que sabe acertar a dónde deben dirigirse los esfuerzos comunitarios si queremos si deseamos cambiar la cultura regia y construir la ciudad que queremos y merecemos.
Como foránea (pero con INE neoleonesa) ha sido impactante y magnífico encontrar estos espacios - tanto ideológicos, como culturales, y físicos - que resisten y luchan contra la ética del trabajo que caracteriza a Monterrey
está escrito evidentemente con muchísimo amor y cuidado al detalle, explica súper bien conceptos complejos y las conclusiones a las que llega al final hacen que casi se me salga una lágrima. definitivamente me hizo empezar a ver mi ciudad con otros ojos.