Bivši misionar Martín Ayala ostavlja iza sebe mirne prevoditeljske dane samostanskog života u Toledu i na zahtjev pape 1579. godine odlazi u Japan istražiti pozadinu niza ritualnih, okrutnih ubojstava isusovaca. Za tu je opasnu dužnost izabran kao najbolji crkveni poznavatelj jezika i kulture Japana kojemu se vraća nakon deset godina. Povratak u Zemlju Izlazećeg Sunca otvara Pandorinu kutiju potisnutih osjećaja i razmišljanja o istinskoj vjeri, Crkvi, dužnosti i slobodi, ali i jednoj djevojčici, Junko, koju će tražiti s istom strašću s kojom će raspletati pozadinu priče o zvjerskim ubojstvima. O saznanjima koja izranjaju iz istrage pokazat će se, neće ovisiti samo sudbina kršćanske misije u Japanu, nego i budućnost same zemlje. Ayalin tjelohranitelj na putu po ratom razrušenom i zavjerama zatrovanom Japanu mladi je seoski samuraj Kudō Kenjirō. Nepovjerenje i sumnju koje su obojica gajila na početku putovanja zamijenit će iskreno prijateljstvo, a ono će ih međusobno oplemeniti najboljim što iz svojih svjetova donose.
Iako žanrom povijesni roman, Osam milijuna bogova čitatelja osvaja poput suvremenog krimića i moćnog misterija podastirući mu pritom bogatu fresku japanske kulture i običaja, ali i suptilni prikaz univerzalnih, svevremenskih unutarnjih ljudskih previranja.
David B. Gil (Cádiz, 1979) es licenciado en Periodismo, posgraduado en Diseño Multimedia y máster en Dirección de Redes Sociales. Ha trabajado como redactor editorial para DC Comics en España y Latinoamérica y ha sido responsable de comunicación en diferentes organizaciones políticas, además de redactor en varios medios de comunicación. Autopublicó 'El guerrero a la sombra del cerezo', que fue finalista del Premio Fernando Lara y primera obra autoeditada en ganar un Premio Hislibris de Novela Histórica. Actualmente publicada por Suma de Letras (2017), continúa siendo la ficción histórica mejor valorada por los lectores de Amazon España. Su segundo trabajo, 'Hijos del dios binario' (Suma, 2016), fue finalista del premio Ignotus y elegida como la mejor obra de ciencia ficción en español de 2016 por publicaciones como Xataka, Hobby Consolas o La Casa de El. 'Ocho millones de dioses' (Suma, 2019) es su tercera novela; ha sido galardonada con el X Premio Hislibris a la mejor novela y fue elegida como «la mejor novela histórica del año» por el diario 20 Minutos.
Que difícil debe ser para un escritor enfrentarse a la hoja en blanco, cuando ha escrito una obra maestra como "El guerrero a la sombra del Cerezo" y sabe que miles de ávidos lectores están esperando el siguiente producto de tan sublime pluma.
Pues no, este libro no está a la altura del "guerrero", pero es un buen libro, un muy buen libro si me apuráis, pero las comparaciones siempre van a estar ahí, es inevitable.
La recreación del periodo feudal japonés Sengoku, con el país dividido em múltiples feudos enfrentados entre si, es magistral. En un momento histórico en el que la figura de Oda Nobunaga, permite vislumbrar un cierto proceso unificador en el país, aunque sea a sangre y fuego. La compleja trama de clanes, las complejas y cambiantes relaciones entre ellos llega a agobiar.
El papel de la religión en la cultura japonesa, con una intrincada mezcla de sintoísmo, budismo y animismo ancestral da lugar a una pléyade de divinidades (de ahí el título), que vienen a complicar sobremanera la comprensión de esta cultura. Cultura que choca de pleno con el cristianismo que llega a Japón de la mano de la Compañía de Jesús y de San Francisco Javier en 1560.
Curiosamente esta religión monoteísta, tan opuesta a los usos tradicionales japoneses, tiene un éxito relativo tanto entre las clases bajas, como entre las dirigentes....y es aquí donde los jesuitas cometieron un gran error, ya que se dejaron arrastrar a las luchas políticas entre daimios y sectas budistas, con la religión como escusa, lo que con el paso de los años (pocos, hacia 1620), llevó a la prohibición del cristianismo en Japón y a la persecución y asesinato de sus seguidores.
Y no solo eso, además, los jesuitas canalizaron a través de sus asentamientos el comercio entre japoneses y portugueses (que en virtud del tratado de Tordesillas tenían el monopolio sobre estas islas). Dinero, poder, religión.....muchas veces la ha salido bien a la Iglesia....pero en Japón no funcionó. Este es una de los hilos conductores que sigue la novela y está llevado de forma interesante y creíble.
Las estrellas se caen porque, a mi entender, la novela peca de ambiciosa, demasiados hilos de los que tirar, demasiado compleja la tela de araña, demasiados personajes y demasiados términos en japonés...al final todo confluye de forma satisfactoria, pero se hace pesado por momentos.
Novela de mucho mérito, recomendable.
Si se tiene algo de bagaje de cultura japonesa mejor.
Un buen mapa en contraportada, que sirve para localizar los clanes y poco más. Para cualquier otra cosa, accidente geográfico (ríos, islas, cabos, montañas), ciudades (salvo las principales) o provincias, que los hay por cientos no sirve para nada. Otro punto a mejorar.
Señor David B Gil: esté totalmente tranquilo, ha parido usted una muy buena y entretenida novela con las principales virtudes de las dos anteriores: adictivas, con un lenguaje engañosamente sencillo –virtud para la novela que algún amante de lo barroco no valora pero que es maravilloso para el lector- y con los toques de exotismo cultural que enriquecen y potencian a la trama.
“-¿Y entonces, lector cabrón y malo, por qué no me clavas las 5 estrellas tras ese párrafo pelota?”
¡Ah!, eso de los gustos y los colores… Ya he visto esas cinco estrellas en alguna crítica, sí, pero a nivel totalmente subjetivo me falla el padre Ayala. No es “redondo”. No se sabe bien por qué le echaron, por ejemplo. Sus problemas de fe no sé si explican el final del libro. Más. El asunto de dama Nozomi tampoco le he visto claro, sobre todo con las conversaciones anteriores a su momento álgido… Más. La trama puede ser un poco confusa de seguir. Y de los últimos párrafos sobre Kenjiro mejor ni hablo. Más. Tenía entendido que el libro era único, no parte de otra saga…¿o no?
Pues eso, que la trama no la veo tan bien sujeta como par las cinco estrellas. Y eso es lo que le da esa subjetividad a mi puntuación de cuatro estrellas, que sé que es algo buscado por el autor pero que a mi gusto particular no le cuadra. Y aún así es un libro que recomiendo a ojos ciegos.
Eso sí, como ya he leído en otra crítica (de José Manuel), “la sombra del guerrero es alargada e insuperable” y es que su primer libro es la ostia. Pero este no decepciona en absoluto. Leedlo. P.D. Gracias al autor por el precio de su libro. Así creo yo que la piratería es amoral y un absurdo (cuesta más localizar el libro que comprarlo). Gracias de nuevo.
Segunda novela que leo después de El guerrero a la sombra del cerezo.
David B. Gil nos vuelve a sumergir en ese Japón medieval de finales del s. xvi a través de una nueva aventura. El padre jesuita Martín Ayala es designado para regresar a Japón a investigar la muerte de varios miembros de su comunidad. Kudô Kenjirô, hijo de un samurái rural, es designado para acompañar y proteger al padre Ayala. De la mano de ambos nos iremos sumergiendo por estas tierras desde los campos de arroz, los caminos por la montaña, las vistas al mar, los ríos que tienen que atravesar o la vida en ciudades portuarias, con sus callejones, sus inmundicias, sus tabernas y sus burdeles en un Japón enfrentado por los distintos clanes, señores feudales que arrastran a sus súbditos. Una sociedad marcada por la tradición y la religión. No falta alguna gran batalla -sangrienta y triste, con el despliegue de estrategias- y unos cuantos enfrentamientos cuerpo a cuerpo que harán la delicia de algún lector.
Lealtad, traición, respeto, sumisión, despotismo, compañerismo y una gran amistad, incluso admiración, se intercalan en estas páginas.
La investigación de los crímenes está perfectamente integrada en esta magnífica ambientación histórica donde el lenguaje sencillo, pero lleno de matices, fluye. Los capítulos no son muy largos, la intriga y el interés se mantiene. Es una de esas novelas que se lee más rápido de lo que quisieras, simplemente por no acabarla.
Me ha gustado mucho la relación entre Kenjirô y el padre Ayala, pero me quedo con Kenjirô: su sentido del honor y del deber, su sencillez aparente, su gran inteligencia y fortaleza, el amor a su tierra y en especial a su familia.
No faltan las damas con puestos relevantes en este libro. Aunque jueguen un papel crucial, no sabría por cual decantarme. Tal vez la que más me ha gustado, no ha llegado al final.
Ocho millones de dioses frente a una religión monoteísta como el cristianismo. Tan complejo como todos los matices que tiene el libro. Una religión que si bien enraizó en algunas gentes de clases bajas solo fue tolerada por las clases altas por interés: los jesuitas tenían el monopolio del comercio con occidente -era su fuente de financiación-. Comercio portuario, desarrollo, dinero, poder, ...
Me ha descolocado un poco alguna reacción de los personajes secundarios, aunque no debiera sorprenderme cuando la intención de uno era "contar una historia creíble y salvar la cabeza".
El final de la historia queda pincelado en el epílogo, pero de una forma un tanto desdibuja ¿cómo o en qué momento ha llegado ahí el padre Ayala?, cuando llegó ¿había alguien? -espero que sí -, ¿llegaron a reunirse las distintas gentes...? Tal vez me habría gustado que en unas pocas líneas se le hubiera dado un poco más de continuidad entre un momento y otro.
Por estos matices no le doy un 10. No llega a la altura de El guerrero a la sombra del cerezo, pero sigue siendo una magnífica novela y recomiendo su lectura.
En realidad serían 4,5 ⭐️, pero por cómo escribe este autor, por cómo ambienta sus historias, por la recreación tan maravillosa del Japón feudal, pues le redondeo a las 5. Puede influir también que vengo de leer otro libro penosamente escrito, y la prosa fluida de Gil ha sido como bálsamo para unos ojos irritados por literatura mediocre.
Y es que este libro es estupendo pero no llega al nivel de El Guerrero, que para mí es difícilmente superable. Estoy de acuerdo con mi compi Justo en que en esta ocasión el autor ha pecado quizá de exceso de ambición, queriendo contar varias historias a la vez, con multitud de personajes que en ocasiones pueden resultar confusos. La historia no es tan redonda como en El Guerrero, donde el cierre es un broche perfecto en el que encajan todas las piezas del puzle. En esta ocasión el final me ha resultado ligeramente decepcionante, pobre para lo que es todo el resto de libro. Pero aún así, estamos frente a una narración maravillosa, en la que nos sentiremos caminando por las montañas y pueblos japoneses en pleno periodo Sengoku, en el siglo XV de nuestra era, donde el país es un hervidero de conflictos entre los distintos señores de la guerra, donde Oda Nobunaga destacaba entre todos los daimios y se perfilaba como el iniciador de la unificación que más tarde se hiciera realidad con Toyotomi Hideyoshi y sobre todo con Tokugawa Ieyasu, quien fue proclamado finalmente Shogun y consiguió reunir a todos los daimios bajo un solo mandato que se mantuvo hasta la restauración Meiji de mediados del XIX.
En este contexto tenemos a un visitador jesuita, el padre Martín Ayala, quien es enviado por Roma para esclarecer una serie de asesinatos de sacerdotes jesuitas que se han producido en un breve periodo de tiempo en varias zonas concretas. Para ello, disponiendo de un salvoconducto del propio Nobunaga, quien mantiene relaciones si no amistosas al menos de tolerancia con los padres cristianos, contará con la asignación de un guardaespaldas que deberá acompañarle en su misión. Esta responsabilidad cae incomprensiblemente en el hijo menor de un goshi (campesino de casta samurai), Kudō Kenjirō, quien deberá dejar su azada y enfundarse la daisho familiar para proteger al sacerdote. Ambos recorrerán el país en busca de respuestas, y pronto se desarrollará entre ellos un profundo sentimiento paternofilial.
Por el camino veremos la lucha entre clanes, la ambición de algunos daimios por hacerse con el poder, la traición, la guerra. Pero también podremos comprobar que entre todo el dolor y toda la violencia siempre queda un resquicio para la humanidad.
En resumen, un libro totalmente recomendable. Si os gusta la novela histórica, si disfrutáis con historias del Japón medieval que estén bellamente narradas y bastante bien documentadas, no dejéis de leer este libro.
UFF SIN PALABRAS. OTRA OBRA MAESTRA DE DAVID. Del me declaro fan, me encanta como escribe, te sumerges por completo en ese ambiente, en de nuevo el Japón feudal, que me encanta!!! Está tan bien escrito y con tanto esmero y detalle... Bueno la sinopsis es la siguiente: Un hombre de fe obligado a desentrañar los más terribles crímenes, un joven samurái erigido en su protector, un viaje a través de un país castigado por siglos de guerra.
Toledo, 1579. El padre Martín Ayala recibe la inesperada encomienda de regresar a Japón -el país donde se formó como sacerdote y misionero- diez años después de ser apartado de la misión por su relación ilícita con una joven japonesa. Alguien está asesinando con ritual crueldad a los padres cristianos en dichas costas. Ayala, considerado el máximo conocedor del idioma y las costumbres niponas en el seno de la Iglesia, deberá desentrañar las razones que se ocultan tras estas muertes.
Japón, año 7 de la Era Tenshô. Kudô Kenjirô, hijo de un samurái rural, es elegido para una ingrata labor: proteger a un extranjero llegado con la intención de investigar unos crímenes inciertos. Kenjirô pronto descubrirá que fuerzas extrañas conspiran para que el visitante no lleve a buen puerto sus pesquisas. Juntos recorrerán un Japón devastado por la guerra y emponzoñado por las conspiraciones. A medida que el jesuita se reencuentra con su pasado, el curso de la investigación se desvelará fundamental no solo para la pervivencia de la cristiandad, sino para el propio futuro del país. la pareja que forman Ayala y Kenjiro me ha parecido magistral, cada uno con sus ideologías pero cada vez mas cercanos el uno al otro, convirtiéndose en grandes amigos de fatigas. Tambien hay otro personajes memorables: Igarashi Bokuden un shinobi que va en persecución de nuestros protagonistas. Los voy a extrañar, ayyy. Si bien es cierto que la trama par mí ha sido algo más compleja, con mayor cantidad de personajes que están involucrados en la conspiración, que en el libro del guerrero a la sombra del cerezo y puede costar mas seguir la misma por dicho motivo. A mí como tengo ya un recorrido por esta época de Japón feudal (libros, series, películas, mangas, animes...) con sus daimios, samurais, shinobis y demás, no se me ha hecho para nada pesado ni por los nombres ni por el ritmo. 10/10 Uno de mis libros favoritos como también lo es " el guerrero a la sombra del cerezo". Vamos 2 obras maestras. A la espera del que sale este año...
Ponerle menos de 4 estrellas a este autor me parece un delito. No es muy conocido entre el gran público pero la calidad que tiene al escribir le sitúa entre los mejores. Tiempo al tiempo.
En esta historia viajamos al Japón feudal donde un jesuita tiene que investigar unos crímenes contra los cristianos de la zona. Si habéis visto la película Silencio de Martin Scorsese os podéis hacer una idea de la trama.
Y como ya es habitual en este autor, la documentación, el cuidado con el que describe cada escena de una forma casi poética, y la empatía que generan siempre sus personajes hacen que no puedas parar de leer.
Única pega: que no es El guerrero a la sombra del cerezo. Ese libro es tan perfecto y me gustó tanto que ponerle la misma nota no me parecía justo.
Pero olvidaros de las estrellas y leer a David B. Gil porque pasaréis buenos ratos.
Si digo que David escribe muy bien, no creo que vaya a sorprender a nadie que le conozca. Si digo que David se ha documentado muy bien para esta historias, pues más de lo mismo, es algo que todo el mundo esperaría. Entonces, ¿qué puedo decir de esta historia? Pues que a pesar de ser más de 600 páginas en su versión electrónica, gran precio por cierto para todo lo que nos ofrece, uno la lee en un pis pas.
Centrándome un poco más en la historia, me ha encantado lo bien representada que está la cultura japonesa y como te hace sentir que estás en mitad del Japón feudal. Los personajes en general muy bien, aunque no sé si es cosa mía y mis fobias, pero me ha costado un poco más empatizar con los jesuitas que con el resto de personajes. La trama es muy profunda y a veces su desarrollo se desvía un poco de lo que uno esperaría, pero al final no es nada grave.
En definitiva, gran novela, cuyo mayor pero es no poder aguantar la comparación con El guerrero a la sombra del cerezo, aunque más que por demérito, es por merito de El guerrero, que es un peso pesado dentro de la literatura.
Leído y exprimido el tercer vástago del escritor gaditano David B. Gil y la nota es de 4-4,25 estrellas.
Es difícil separar esta obra del "Guerrero a la Sombra del Cerezo" por contexto ("Ocho Millones de Soles" es diacrónicamente anterior, pero están cercanas en el tiempo), personajes, pretensiones y estilo. No obstante, intentaré reseñarla sin dibujar paralelismos entre ambas.
El libro que nos ocupa es una novela muy notable; coqueteando con el excelente. Tiene un nivel narrativo apabullante, pues el autor goza de un gusto exquisito en la elección de las palabras, en la puntuación gramatical, con un registro liteario rico y preciso, sin sacrificar diversión y entretenimiento a favor de florituras innecesarias, pero sin descuidar el lirismo y la belleza de los pasajes que describe.
La historia tiene casi de todo: espadas, batallas, viaje, intrigas políticas, traiciones, enseñanzas históricas, medievalismo y cultura nipona. Es un viaje completo y apasionante, y se lee de forma ágil. Los personajes me han convencido todos, en mayor o menor medida: he disfrutado mucho con la figura del "goshi", con la forma que tienen estos samuráis rurales de entender el "bushido" y el "giri". Genial.
Sin embargo, no es un libro redondo a mí entender por lo siguiente: creo que se descuida el apartado romántico, ojo, yo soy muy crítico con la literatura romántica y, en ocasiones, juvenil, al supeditar la historia al romance, pero considero que una historia "redonda" debe contemplarlo. Y, además, por un final difuso y poco concluyente; creo que el libro, cuando debería despegar, se sume en una linealidad impropia de los últimos capítulos de una novela.
En conclusión, lectura muy recomendable, de las que te enriquecen y te divierten. Y a la espera, naturalmente, de la siguiente obra de David, ¿habrá continuación de la historia y de ciertos personajes? Ojalá, hay material y potencial.
Otra novela de David B. Gil situada en el Japón feudal que cumple con creces lo esperado y que enamorará a cualquier fan de esa ambientación. En esta ocasión, acompañaremos al padre Ayala para intentar resolver el misterio que envuelve los crímenes de varios jesuitas en las islas niponas.
El punto fuerte de este autor es la capacidad de inmersión que hace que el lector se introduzca en el mundo sin darse cuenta. Los personajes me han gustado algo menos que en El Guerrero a la Sombra del Cerezo, porque quizás no he sentido que hubiera tanta profundización de la relación entre algunos de ellos.
Voy a destacar que es una novela autoconclusiva, porque últimamente se ven demasiadas sagas alargadas hasta el infiniquito que van perdiendo su calidad por el camino y aquí tenemos un ejemplo de que también se puede narrar una historia brillante en un solo libro.
Dicho esto, es un libro totalmente recomendable, muy disfrutable y que me deja con ganas de leer la próxima historia de David.
Siempre creí que cumplir con mi deber sería suficiente para mí, ahora temo que ya no lo sea.
Novela ambientada en Japón, año 1579, nos cuenta las andanzas del padre Martín Ayala, de la compañía de Jesús, que después de salir de allí hace muchos años, ha sido requerido de nuevo en aquellas tierras para averiguar por qué están asesinando a los miembros de la compañía. Aunque sabe hablar el idioma perfectamente, por temor a lo que le pueda pasar (o eso se dice) le otorgan la protección de Kudo Kenjiro, un samurái rural muy joven que no tiene experiencia. Esta singular pareja deberá andar unos caminos llenos de peligro para intentar averiguar qué está sucediendo.
Por no alargarlo más, y quitármelo ya de en medio, las comparaciones son odiosas, y esta novela se va a comparar sí o sí con las otras del autor. Y por ello, siempre va a salir perdiendo, puesto que El guerrero fue una novela realmente única, y Forjada tenía otros méritos además siendo más corta. Esta tiene una sensación menor de redondez, y la cantidad de páginas quizá juegue un poco en su contra. Dicho esto, es una novela fantástica que merece todas las loas, no se me malinterprete.
Una vez más, la ambientación es soberbia, ese deambular por los caminos y las ciudades te hace sentir como si estuvieses allí. Y la investigación del autor para que la novela sea tan acertada seguro que ha sido muy concienzuda y dedicada. No tengo pruebas pero tampoco dudas. El estilo de escritura es realmente bonito, muy lírico y evocador. Aunque cuando tiene que ser duro lo es. Las descripciones de duelos y batallas pueden ser sobrecogedoras.
Los personajes están perfectamente descritos y escritos. Los dos protagonistas, Ayala y Kenjiro, son una delicia de leer y ver cómo evoluciona su relación. Lo mismo me sucede con otros dos personajes que salen más adelante, , que tienen una relación muy particular. Uno de los problemas que le veo a esta novela es que hay demasiados personajes que están por estar, y que realmente no son necesarios. Eso sumado a una trama enrevesada de intriga es lo que hace que no sea tan redonda.
No tiene sentido avergonzarse de las cosas que uno ha hecho. Si se hicieron fue porque en su momento nos parecieron razonables o inevitables, y si ya no nos lo parecen, basta con no repetirlas.
Aquí hay muchos elementos de la historia real, y si bien los principales y la trama son ficticios, el reconocer a ciertos personajes y situaciones le da un toque de autenticidad a todo. Sumado a esto, las narraciones de duelos y batallas como digo antes son espectaculares, y no tienen nada que envidiar a otros productos, ojalá hicieran una adaptación de este libro porque tiene cosas realmente chulas, y que podrían recordar a películas como Silencio de Scorsese o a El último samurái.
Como nota adicional, he leído este libro en una mini lectura conjunta con Celia de la cuenta bookstories_travels🪐, lo que ha sido un plus a la lectura, además seguro que le hace una reseña mucho mejor que la mía, pasaos por allí a verla.
En la "trilogía" samurái de David queda la tercera, pero siempre recalcando que es porque las otras son mejores, no porque esta sea mala. Deseando ver qué nos traerá a continuación, que supuestamente nos alejaremos del Japón feudal.
Después de leer “El guerrero a la sombra del cerezo” y convertirse en mi libro favorito, conociendo así a David, tenia que leer esta obra. Esta novela nos vuelve a meter en la cultura japonesa, en la religión sintoísta y cristiana, algo que tendrá gran peso en la historia , ya que marcará como son nuestros personajes. Por un lado tendremos a Martín Ayala, un misionero que se asentó en Japón hace 20 años, y que ahora tiene que volver para resolver asesinatos que se están llevando a cabo contra los miembros de la Compañía de Jesus. En este viaje lo acompaña Kudo Kenjiro, un samurai “rural” que será leal a Martín en todo momento. Por otro lado tendremos otros personajes como Igarashi y Raiko, que nos iran contando otra trama secundaria pero no por ello menos interesante. Una historia sobre los clanes de Japón en la época feudal, donde veremos traiciones, mentiras, amor, lealtad, amistad, espías… La ambientación del Japón es una pasada, se nota que David ha hecho un gran papel de documentación tanto por como describe los lugares como la historia que hay detrás. Tras comparar los dos libros, yo me quedo con el Guerrero, para mi gusto tiene una trama más rápida y mas interesante, aunque también es verdad que hay muchos mas personajes y puede hacerse un poco mas tedioso al principio de la obra. Agradecer al autor por estas maravillas, porque gracias a el, quiero leer mas sobre esta temática, ya que en ambos libros, además, en los pies de pagina va explicando con detalle todas aquellas cosas sobre la cultura japonesa que van apareciendo en la trama, algo que me ha encantado.
No se por qué cuando salió pensaba que era continuación del cerezo. Luego por a o por b se me ha ido quedando en pendientes. La novela está genial y es una delicia, se nota el amor de David por Japón y está época.
Si le tengo que poner peros, no me cuadra mucho el final este de Kenjiro, no cuadra con el personaje. Y que la trama principal queda al final algo desdibujada.
Un hombre de fe obligado a desentrañar los más terribles crímenes, un joven samurái erigido en su protector, un viaje a través de un país castigado por siglos de guerra.
Toledo, 1579. El padre Martín Ayala recibe la inesperada encomienda de regresar a Japón -el país donde se formó como sacerdote y misionero- diez años después de ser apartado de la misión por su relación ilícita con una joven japonesa. Alguien está asesinando con ritual crueldad a los padres cristianos en dichas costas. Ayala, considerado el máximo conocedor del idioma y las costumbres niponas en el seno de la Iglesia, deberá desentrañar las razones que se ocultan tras estas muertes.
Japón, año 7 de la Era Tenshô. Kudô Kenjirô, hijo de un samurái rural, es elegido para una ingrata labor: proteger a un extranjero llegado con la intención de investigar unos crímenes inciertos. Kenjirô pronto descubrirá que fuerzas extrañas conspiran para que el visitante no lleve a buen puerto sus pesquisas. Juntos recorrerán un Japón devastado por la guerra y emponzoñado por las conspiraciones. A medida que el jesuita se reencuentra con su pasado, el curso de la investigación se desvelará fundamental no solo para la pervivencia de la cristiandad, sino para el propio futuro del país.
Primera novela que leo del periodista y escritor gaditano David B. Gil en el que nos sumerge en el peligroso y ferviente Japón feudal del siglo XVI, para regalarnos una lectura de esas que dejan mella y que nunca quieres terminar.
La trama en un principio parece no ser para nada novedosa: unos asesinatos y una persona enviada a Japón para investigarlas. Pero este vago resumen encierra tras de sí una historia increíble de luchas de poder, de venganzas, de traiciones, de amor, de reencuentros, de leyendas, de amistades rotas, de nuevas amistades, de violencia y de fe.
El dominio de David acerca del Japón feudal arrasado por las guerras y del mundo de los samuráis en el siglo XVI es enorme (historia, leyendas, artes bélicas, personajes, clanes, etc), con una ambientación preciosa, descripciones minuciosas y un detallismo tan majestuoso de todo lo que concierne a ese mundo tan distinto del nuestro, que hacen que casi nos veamos en aquellos preciosos parajes, rodeados de personajes de lo más variopinto y viviendo en nuestras carnes las leyendas, las batallas y las aventuras que nos deparar las más de 600 páginas del libro.
Los personajes tienen carácter y un temperamento especial, de cada uno de ellos conoceremos sus historias personales, sus miedos, sus deseos más ocultos y sus debilidades menos evidentes. Los 2 personajes principales son el “sensei” Martín Ayala (misionero cristiano que tendrá que regresar a Japón a investigar los asesinatos de sus compañeros de la Compañía de Jesús y que a lo largo del libro incluso pondrá en tela de juicio su propia fe) y el samurái “rural” Kudo Kenjiro, persona leal hasta la muerte y que acompañará a Ayala en sus pesquisas por un Japón que se encuentra en constante cambio.
Hay otros personajes secundarios como Igarashi, Raigo o Nozomi que nos irán introduciendo en subtramas que harán que por momentos la lectura se vuelva un poco confusa y el hilo conductor de la novela se pierda un poco, de ahí que no le ponga las 5 estrellas. Todas las luchas de poder entre los clanes de samuráis, de asesinos y traficantes por controlar las rutas comerciales de la seda y otros productos llegados desde Portugal y otras zonas de Europa, por controlar el contrabando y la trata de personas, están tremendamente descritas y nos veremos inmersas en ellas, pero es cierto que en por momentos me sentí un tanto perdido y desviado de la trama principal, con tantas luchas por el poder entre guerreros de los distintos clanes, con las luchas religiosas, con las deslealtades y los dilemas morales-existenciales de los Ronin, con tantos nombres japoneses de clanes, de armas, de ciudades, de artes, etc...
Lo que me ha atrapado y admirado es la prosa de David, usando un lenguaje muy cuidado, con mucho esmero y de una belleza sublime, haciendo que al leer el libro sintiese una paz y una tranquilidad que no se veía reflejada en el avance de la lectura, pues al final resulta ser muy adictiva y te engancha sin poder dejarla, algo de lo que me he dado cuenta al terminar el libro en muy pocos días, pero hasta entonces me sentía como sumido en el sosiego de un jardín zen.
Seguiré en breve con su obra, ya tengo en casa “El Guerrero a la sombra del cerezo” y “Forjada en la tormenta”, aunque necesito asimilar lo leído y “regresar” unos días a occidente para después volver a meterme de nuevo en el Japón feudal, pero sin duda David B. Gil ya tiene un hueco entre mis autores favoritos.
Que sí David, que sí, que lo has vuelto a conseguir, otro de tus libros que elevo al altar de mis POM. No he dudado ni un segundo en ponerle las 5 estrellas. He disfrutado como un enano con la lectura y yo, que por mis hábitos y falta de tiempo no leo a una velocidad elevada, he buscado el tiempo debajo de las piedras para continuar acompañando al padre Ayala y su guardaespaldas Kuzo Kenjiro por su viaje a través del Japón medieval siempre que he podido con el ansia de disfrutar la aventura. Aunque había leído que no llegaba a la altura de "El guerrero a la sombra del cerezo", para mí, el nivel es muy muy parecido. Mecachis, envidia me das....!!!!
Otra maravilla de David. Su forma de escribir es algo que me encanta, y si ya me ganó con El guerrero a la sombra de cerezo, aquí no me ha decepcionado. Una gran documentación, como siempre, introduciendo una maravillosa historia en medio de ciertos acontecimientos históricos que se asemejan muchísimo a lo sucedido en el Japón feudal. Una forma de volar en fantasías pintadas en bonitas pinceladas sobre un pasado real.
No me ha fascinado del mismo modo que la anterior, la sombra del cerezo es alargada, pero aún así es una muy buena novela. Hay más personajes y algunos (de los que me hubiera gustado saber más) no se terminan de desarrollar. Además mi cerebro parece tener un problema en procesar los nombres en japonés y por tramos me resultaba confuso, pero eso ya es entre mi cerebro y yo.
4'25🌟. Siempre es un placer leer a David B. Gil. Aunque pueda parecer algo dramático, para mí leer uno de sus libros es como estar sedienta y encontrar un manantial. El vocabulario, el estilo, la belleza.
Dicho esto, Ocho millones de dioses no me ha gustado tanto como sus anteriores novelas. No sólo porque vengo de leer la maravillosa Forjada en la tormenta y la inmensa El guerrero a la sombra del cerezo, sino porque siento que aquí flojean varios aspectos:
1. Ayala. El dicho "el árbol no deja ver el bosque", aquí podría transformarse en "la religión no deja ver al hombre". Queda desdibujado, no se le acaba de conocer (motivaciones, pesares) a pesar de todas las vicisitudes y en momentos clave agarra el cristianismo y se esconde tras la cruz.
2. Kenjiro. Como Ayala no da pie, a pesar de tener cierta calidez, Kenjiro me deja con la sensación de no haber alcanzado todo su potencial como personaje.
3. Exceso de nombres/personajes. Algo que no ocurría con El guerrero y Forjada, a pesar de las varias líneas temporales, las diferentes historias y los múltiples personajes que confluían, y que genera cierta confusión. Para mí, el mayor exponente de esa confusión ha sido la batalla del Monte Hiei, salida como de la nada.
4. Me ha faltado la profundidad e intensidad de los lazos personales de El guerrero o Forjada.
A pesar de todo esto, es un muy buen libro: entretenido, intenso, documentado, muy bien escrito, con un vocabulario extenso y hermoso, ambicioso, colorido, vívido y evocador. Estas son características que siempre siempre siempre están presentes en sus libros y tiene mucho mérito.
Haber acabado las tres novelas del Japón feudal de David B. Gil me deja una sensación de vacío en el corazón, me siento un poco perdida. Espero que saque nueva novela como agua de mayo.
El, a partir de ahora, señor Don David B. Gil, con su Ocho millones de dioses, entra de lleno en mi olimpo de dioses de la escritura maDnífica al sumar unas grandísimas 4 estrellas a las ya inmortales 5 estrellas de El guerrero a la sombra del cerezo. Y es que habiendo leído ya 3 novelas y un pequeño spin-off, David B. Gil pasa a convertirse en uno de mis escritores favos por derecho propio.
Ocho millones de dioses. Un hombre de fe obligado a desentrañar los más terribles crímenes, un joven samurái erigido en su protector, un viaje a través de un país castigado por siglos de guerra. Toledo, 1579. El padre Martín Ayala recibe la inesperada encomienda de regresar a Japón. Alguien está asesinando con ritual crueldad a los padres cristianos en dichas costas. Ayala, considerado el máximo conocedor del idioma y las costumbres niponas en el seno de la Iglesia, deberá desentrañar las razones que se ocultan tras estas muertes. Japón, año 7 de la Era Tenshô. Kudô Kenjirô, hijo de un samurái rural, es elegido para una ingrata labor: proteger a un extranjero llegado con la intención de investigar unos crímenes inciertos. Kenjirô pronto descubrirá que fuerzas extrañas conspiran para que el visitante no lleve a buen puerto sus pesquisas. El triángulo lo completa el lado oscuro de la historia, Igarashi Bokuden, un shinobi exiliado y obligado a tomar partido en una trama que irá girando de formas totalmente inesperadas para los intereses de los tres protagonistas.
Razones por las que (a mi parecer) merece la pena leer esta novela: * Pedazo novela de aventuras, con personajes y hechos históricos perfectamente documentados. * Ambientación. Leyendo a David Gil entro en el Japón feudal ipso facto. O yo me vengo arriba enseguida o joer, este tipo lo hace maravillosamente! * Glosario de términos y personajes. Pues eso. Práctico y didáctico. Indispensable. * Protas. Trío de protagonistas muy conseguido. Cada uno con sus motivaciones y sus creencias. Y además con secundarios muy implicados en la trama e interactuando de maravilla con los protas. * Peleas de samurais!!! (¿¿hace falta explicar esto??) Y narradas con un punto manga que me ha encantado!
Ale. Pues eso. Novelón aventurero-palomitero. Lo he disfrutado mucho y ahora lo recomiendo.
Una novela de aventuras en el Japón feudal fantástica, a la altura de lo que esperaba del autor, personajes muy bien definidos y una historia muy adictiva que a veces se me ha escapado un poco, tal vez porque no he encontrado la empatía necesaria con los jesuitas japoneses (salvo con uno), aún así he disfrutado muuuucho de ella y espero ansioso la próxima obra del autor ubicada en otro tiempo y en otra localización.
El padre jesuita Martín Ayala, uno de los primeros misioneros europeos en llegar y establecerse en Japón, es llamado a volver a ese país que abandonó para intentar resolver los crueles asesinatos que están sufriendo allí los miembros de la Compañía de Jesús. Y ya, no os cuento más. Si os habéis fijado en la cubierta del libro, aparecen dos personajes. Uno es el padre Martín Ayala, el otro, el de la daisho, os invito a descubrirlo, y también la relación entre ambos.
Formalmente, esta es una novela de ficción histórica, ambientada en el Japón de finales del XVI, pero David B. Gil ha creado una novela histórica como si hubiese escrito una obra de alta fantasía. Y donde los que nos dedicamos a esto de la literatura podemos aprender cómo llevar los recursos de otros géneros al nuestro.
4.5 ⭐️ Me ha gustado muchísimo este libro. Es más, creo que recomendaría leerlo antes de El guerrero a la sombra del cerezo porque como uno de los protagonistas es un jesuita español, nos adentramos al Japón feudal, con toda su idiosincrasia y luchas de poder, de la mano de una visión occidental, algo que facilita la lectura. Además, al igual que en su libro anterior, la prosa del autor es amigable (incluye notas al pie con la definición de los términos nipones), describe sin hastiar y desarrolla sus personajes de manera notable, en especial cuando se trata de forjar vínculos. ¿Por qué entonces 4.5 estrellas y no 5? Porque, aunque al reseñar trato de ser lo más objetiva posible, no me pude quitar la “sombra del cerezo”mientras leía. Imposible no comparar cuando nos situamos en la misma época del libro anterior (además hay un muy buen crossover de personajes) y esa comparación, en especial en los desenlaces de cada historia, le baja medio punto a este libro aunque lo recomiendo sin duda alguna.
A David B.Gil no se le puede reprochar nada. Escribe increíblemente bien, se documenta a la perfección y crea historias muy interesantes. En este caso me ha fallado no encontrarle demasiado atractivo a los personajes que salen en la novela, por eso solamente mis 3 estrellas. El padre Ayala sigue siendo un misterio para mí, como también otros protagonistas, únicamente Kenjiro me ha parecido un personaje redondo. Igualmente se percibe la pasión que el autor siente por el Japón feudal y se agradece mucho en la lectura.
Con esta tercera lectura que hago de él, puedo confirmar que David B. Gil es una apuesta segura y uno de mis autores favoritos de las letras españolas actuales. Sé que tiene otras novelas más enfocadas en la ciencia ficción, pero, teniendo en cuenta que no soy muy fan de este género ni estoy muy versada en él (no por nada, simplemente por desconocimiento y por falta de lecturas, algo que soy consciente de que debo solucionar), para mí este autor representa la fascinación que muchos sentimos por el antiguo Japón y ese mundo de duelos con katana, samuráis, haikus y costumbres y tradiciones antiguas, envueltas en exotismo y misterio. “Ocho millones de dioses” era la última obra ambientada en Japón que me faltaba por leer del autor, y no me ha decepcionado en absoluto.
Año 1579. Diez años después de su regreso a España, el padre Martín Ayala vuelve a Japón, un país donde ejerció como misionero y traductor. El motivo es investigar las muertes en serie de varios sacerdotes que se encuentran de misión en aquellas extrañas tierras, asesinados con una particular saña y siguiendo un macabro ritual. Estos misterios amenazan con desbaratar todo lo que la Compañía de Jesús ha logrado desde que puso un pie en el país del Sol Naciente. En su viaje, Ayala contará con la ayuda de un samurái de baja estofa, Kudō Kenjirō, que, pese a su juventud, posee una gran inteligencia y una asombrosa habilidad con la espada. Juntos recorrerán un Japón marcado por las guerras entre clanes y las ambiciones de los poderosos, entretejidas con los crímenes que investigan.
Como he dicho, esta es la tercera novela del autor que leo, y ya tengo muy claro por qué me gustan tanto sus libros históricos. Y es que David B. Gil sabe crear unas ambientaciones muy estudiadas y cuidadas, en las que se nota un gran trabajo de investigación y una evidente pasión por el mundo nipón. La cultura japonesa está llena de clichés y tópicos en el mundo occidental, y en realidad es bastante más compleja de lo que muchas veces creemos. Realmente, para entenderla, hay que sumergirse profundamente en ella y en sus habitantes. Un ejemplo sería el del traductor y periodista de origen irlandés Lafcadio Hearn, que vivió buena parte de su vida en Japón, estudiando profundamente su cultura, hasta el punto de nacionalizarse como ciudadano japonés y morir en esas tierras. Gracias a él y a sus numerosos libros sobre costumbres, mitología y el pueblo japonés en general, este mundo tan rico ha sido más accesible para el gran público. Pero el arte que tiene B. Gil para transportarnos al Japón medieval no se debe solo a su esfuerzo de documentación y a la pasión que indudablemente siente por esta cultura. Sabe ambientar sus historias de una forma muy orgánica y natural, que en ningún momento cae en artificios baratos ni intenta dar más protagonismo del necesario al entorno o a la cultura donde se desarrollan las novelas. Les da la importancia que merecen de una forma que no se siente impostada. Y eso es algo muy difícil. Ya he leído varios libros en los que se nota demasiado el esfuerzo de los autores por destacar la ambientación, llenando el texto de costumbres, palabras y expresiones típicas para que quede claro dónde transcurre la historia, de forma que el resultado es un escenario excesivamente artificial. Pero B. Gil encuentra el equilibrio entre realismo y documentación histórica, de manera que uno siente que camina por los bosques japoneses, que se zambulle en sus ciudades, que entra en contacto con un pedacito de su historia y con la rica diversidad cultural que se podía encontrar en el país en el siglo XVI. Y para mí esto no solo es significativo porque sea una de las cosas que más disfruto del autor, también me parece muy difícil lograrlo con ese nivel de acierto.
“Ocho millones de dioses” tiene lugar en el año siete de la era Tenshō, un periodo complicado de la historia japonesa. Entonces, el país estaba asolado por la guerra entre diferentes señores feudales y sus clanes, que buscaban hacerse con el control absoluto del país y sus territorios, lo que había llevado a las islas del archipiélago a una guerra civil de muchos años, conocida en la historiografía como la “Era de los Estados en Guerra”. En el momento en el que transcurren los acontecimientos de esta novela, parecía que uno de estos señores feudales estaba a punto de hacerse con el poder absoluto. Oda Nobunaga, conocido como el primer unificador de Japón, había logrado pacificar y controlar gran parte del centro del país. Aún le quedaba un largo camino y enfrentarse a varias familias samuráis que conservaban poder y seguidores. Pero parecía claro que, si alguien podía convertirse en shōgun (“Gran General”), era él. Este momento histórico tan tenso coincidió con la llegada de los occidentales a las costas niponas. La misión jesuita llegó a Japón en 1549. Seis años antes, los portugueses —que mantenían relaciones comerciales con China— descubrieron por casualidad la existencia de Japón, un país que quedaba bajo su órbita de influencia según el Tratado de Tordesillas, que repartía las rutas marítimas entre España y Portugal. La corona lusa decidió evangelizar Japón y apostó por la instruida Compañía de Jesús, debido a la complejidad cultural y social del país, que requería que los sacerdotes se acercaran al pueblo y a sus costumbres, empapándose de sus usos locales y aprendiendo su idioma. El choque entre ambas culturas dio lugar a una red de contactos culturales y económicos que llevó a Japón buena parte del armamento conocido en Europa, lo que supuso una auténtica revolución militar. Por ello, algunos señores feudales como Nobunaga pusieron bajo su amparo a los cristianos y a su misión de predicar la palabra de Dios, que encontró un tímido, pero significativo, apoyo entre la población japonesa.
Este complejo caldo de cultivo será el marco de fondo para una historia de conspiraciones políticas, luchas por el poder, culturas que chocan, amistades inesperadas, religión, traiciones, búsqueda espiritual y crímenes. Un potente cóctel lleno de personajes y situaciones que David B. Gil maneja con gran soltura durante toda la narración. Su pluma es directa pero cálida; consigue absorber totalmente al lector por lo fluida que es y por su excelente pulso narrativo. El autor da a su novela un ritmo muy ágil, que sabe modular para mostrarnos los detalles más necesarios e interesantes, ya sean sobre la historia y cultura japonesa o sobre la propia trama. Estamos ante una novela que, en algunos momentos, puede resultar abrumadora por la cantidad de personajes e hilos argumentales a tener en cuenta. Pero B. Gil se mueve con gran soltura en este tapiz que él mismo ha creado. Sabe cómo hacer que su lectura no sea más pesada de lo necesario y, una vez que te adentras en su intrincado y complejo argumento, la disfrutas enormemente. Quizá en ocasiones choque la aparición de personajes secundarios cuya presencia parece bastante oportuna, ya que aparecen justo cuando se los necesita para hacer avanzar la historia y luego desaparecen. Pero al final, no deja de ser un recurso literario válido, como cualquier otro, que permite que la historia avance inexorablemente. Y en todo esto tiene mucho que ver que la historia esté perfectamente sazonada con giros, descubrimientos e impasses narrativos que colocan a los personajes en situaciones límite que capturan la atención del lector. David B. Gil sabe perfectamente cómo hacer una novela adictiva que nunca pierde el ritmo.
Además, el hecho de que estemos ante un trabajo coral hace que la historia sea más fluida y amena, y le da mucha vida. Hay diferentes saltos de punto de vista entre personajes que enriquecen mucho la lectura, destacando tres: el padre Martín Ayala, su guardaespaldas Kudō Kenjirō y un misterioso personaje conocido como Igarashi Bokuden, cuyo pasado será muy relevante. A estos les acompaña una galería de personajes, ficticios y reales, que, en mayor o menor medida, tendrán su propio peso en el argumento y aportarán matices que ayudan a armar el puzle narrativo. “Ocho millones de dioses” es un libro lleno de personajes retratados con una sencillez bien matizada que los hace perfectamente reconocibles y cercanos al lector. El autor se ocupa de mostrar todos sus recovecos de forma directa, pero con capas que enriquecen su desarrollo. Además, cuida mucho las relaciones que se forjan entre ellos, lo que da a la historia más volumen e interés, haciéndola más humana. En este sentido, destaca la improbable amistad entre un joven samurái y un cura español, desarrollada de forma creíble y orgánica, resultando muy natural. Así, una novela que podría definirse a medio camino entre la histórica y el thriller también tiene algo de novela de personajes, con caracteres marcados por su pasado o su destino, moviéndose al ritmo de las katanas en medio de los estados en guerra.
Como habréis podido comprobar, he disfrutado mucho la lectura de “Ocho millones de dioses”. Ha cimentado aún más mi cariño y admiración por su autor. Pero, a la vez, tengo que reconocer algo: de los tres libros que he leído suyos, probablemente este sea el que menos me ha gustado. Leí “El guerrero a la sombra del cerezo” en 2020 y “Forjada en la tormenta” en 2022. En ambos casos, fueron de mis mejores lecturas del año. En cuanto a “Ocho millones de dioses”… no tengo tan claro que vaya a estar en la lista de este 2025. Por la sencilla razón de que, de los tres, me ha parecido el más flojo. Hay varios hilos argumentales que, en mi opinión, no han quedado bien cerrados, lo cual me ha dado mucha pena, ya que en los otros libros David B. Gil cerraba todo con gran maestría. Además, hay varias situaciones que me han parecido muy sacadas de la manga, mientras que otras se me han quedado en muy poca cosa, a pesar del potencial que tenían. He leído este libro en una lectura conjunta, y mi compañero comentaba que quizá esto se debe a que el autor estaba más constreñido por los hechos históricos, ya que algunos personajes debían tener un destino concreto. Puede ser, pero ha habido momentos en esta lectura que se me han quedado a medio gas. Y eso le ha restado algunos puntos.
Aun así, eso no quita el buen sabor de boca que me ha dejado “Ocho millones de dioses” cuando lo cerré por última vez, ni la pena que sentí al despedirme de sus personajes y de una historia que me ha tenido enganchada y que he disfrutado mucho leyendo. Estoy deseando saber qué es lo siguiente que David B. Gil va a escribir ambientado en el Japón medieval. Por lo pronto, ya ha anunciado que su siguiente novela será más de ciencia ficción, así que aún nos queda esperar para ver qué nuevas historias de ninjas y samuráis nos tiene preparadas.
Mi segundo libro de David B.Gil, y nuevamente me ha encantado.
Es cierto que si tuviera que hacer un ranking El guerrero a la sombra del cerezo se situaría por encima ya que aquél me pareció simplemente perfecto, pero este también se va a llevar sus 5 estrellas.
En un principio iba con algo de miedo, pues también era mi segundo título protagonizado por un monje y/o sacerdote y el anterior Finis mundi no me gusto(y mira que Laura Gallego es de mis autoras de fantasia favoritas), pero nada más empezar David me quito el miedo, enseguida te atrapa con una sucesión de tramas de varios personajes Ayala(el prota) el monje que debe de investigar un gran cantidad de asesinatos, Kenjiro(mi preferido) y Igarashi (muy redondo también), de estos dos últimos no digo nada para no hacer spoiler de por donde iran sus historias.
Nada más empezar se nos plantea la trama principal, en el Japón feudal estan apareciendo gran cantidad de monjes asesinados y envían a Martín Ayala a investigar.Por otra parte un padre entrega a su hijo ante el reproche de su mujer, y querrás saber más sobre esta historia en todo momento.Y no tardara en aparecer un nuevo misterio, asi que, poco a poco se van formando intrigas, que se iran desenredando poco a poco.
La manera de narrar de David me gusta muchísimo, te lleva de su mano directo al Japón feudal, a cada lugar del viaje, es cierto que es bastante descriptivo pero consigue que estas descripciones sean muy amenas.
Seguiré leyendo todo lo del autor, bueno o escuchando como en este caso, además con la voz Mutsuda el libro es aún mejor.
Bueno que decir de esta fantástica novela, me ha encantado y he disfrutado muchísimo de este viaje. Desde el principio ves lo bien escrita que está, por momentos te hace estar dentro. Si es cierto que de lo perfecto que me parecía todo, hubo un momento que perdió bastante ritmo y me temí lo peor... Pero despues de unas cuantas paginas todo volvió a la normalidad y me metio otra vez de lleno en la historia, y ya hasta el final una autentica maravilla. También he de decir que quizá en cierto momento que baja el ritmo, se le sumó tanta palabra en japones. Las dos cosas juntas me sacaban un poco de la lectura. Pero esto es solo culpa mía que no estoy habituado a este vocabulario y quizá por eso una parte de la novela se me hizo más bola. Poco más que añadir.. Que no quiero ahora dejar de saber del padre Martín Ayala y Kudô Kenjirô, espero que David algún día nos cuente más sobre estos dos personajes, y escriba otra historia tan buena como esta.
Pues no son 8 millones de mis dieses, pero no está nada mal.
La historia es interesante, y totalmente inesperada la verdad, no sabía que me encontraría lo que me he encontrado y de la manera en la que me lo he encontrado.
No es mejor que "el guerrero a la sombra del cerezo", vale, pero es una novela muy completa.
Trata de la investigación de un sacerdote católico español (o era portugués🤔?) enviado por roma, que intenta esclarecer una seríe de muertes ocurridas a hermanos de su comunidad asesinados en el antiguo Japón feudal, que estaban allí afincados con la misión de evangelizar a los/las habitantes y tierras de allí.
Historia que se cruza con otras historias de superación samurái de terceros personajes o segundos, como la historia del guardaespaldas (o yohimbo) que acompaña al investigador.
Y digo yohimbo, porque como en otras obras, el autor te va metiendo "palabros" en japonés con sus significados que acabas aprendiéndote, no sintiendo la necesodad de leer mas el significado cuando vuelves a leer de nuevo el palabro por segunda vez.
Mi único pero es que no es un enganche dinámico de no parar de leer, sin embargo si te gustó "el guerrero a la sombra del cerezo" o "forjada en la tormenta", tienes que leer este también, no te defraudará!
Es una pena, porque es un buen libro con el que no he acabado de conectar. Esperaba algo más de acción e intriga, pero la trama de asesinatos se ha visto eclipsada por la intriga política- religiosa y por las abundantes descripciones. No me ha ayudado mucho tampoco la cantidad nombres de personajes que aparecen en la historia, a menudo he tenido que ir a las anotaciones para aclararme y eso me ha sacado de la historia. Se ve que hay un gran trabajo de documentación pero a veces me ha resultado que la trama perdía fuerza y la lectura se me ha hecho soporífera. Aunque la calidad de la narración es buena el ritmo me ha resultado lento y no he disfrutado la lectura tanto como esperaba.
Tampoco es que los personajes me hayan encantado, no he conectado nada con el padre Ayala.Me ha resultado un personaje tedioso, a pesar de no demostrar un fanatismo religioso extremo y de conocer y adaptarse bien a la cultura del Japón feudal, hay ocasiones donde demuestra una actitud arrogante, terca y supremacista propia del cristianismo y de la época colonial. Salvan la historia Kenjiro e Igarashi Bokuden, que reflejan muy bien la cultura de la época. La pareja formada por Kenjiro y el padre Ayala es quizá el punto fuerte del libro. Dos personas con dos ideologías tan distintas que poco a poco van conociéndose, aprendiendo a tolerarse evolucionando e incluso llegando a convertirse en amigos. Sin embargo esto no ha sido suficiente para conseguir mi atención. Es un buen libro, si. Pero no ha sido para mi. Quizás lo intente con otro del autor, creo que su forma de escribir merece otra oportunidad.
Finales S XVI, Japón. Alguien está asesinando a unos misioneros jesuitas en Japón. Martín Ayala, traductor jesuita es enviado a Japón para esclarecer los hechos. Este libro es muy bueno, tanto por la trama, como por la forma en que está escrito. Sin embargo, creo que le falta un poco de ritmo.
Novela ambientada en el Japón de 1579. Los jesuitas son la comunidad cristiana "encargada" de la evangelización de esta región del mundo tan apartada de Roma y tan diferente y especial. Japón es un territorio en guerra de clanes, sectas, señores feudales y diferencias religiosas. El padre visitador Martin Ayala es el encargado de averiguar quién está detrás de las muertes de varios misioneros cristianos en suelo japonés. En su investigación cuenta con la ayuda de Kudo Kenjiro, hijo de un samurái rural, él ha sido mi personaje preferido de la novela. Son más de 600 páginas y en varias ocasiones la trama se me ha hecho algo aburrida, descripciones de personajes o situaciones que te desvían de lo que de verdad interesa, de la trama principal. Pero la justa dosis de intriga y el saber como se resolverá todo y que será de la vida de los protagonistas ha hecho que llegue al final y que las últimas 200 páginas valgan muchísimo la pena.
Me ha costado decidir la puntuación de este libro, dudando entre las 4 y las 5 estrellas. Cualquier puntuación intermedia sería válida. Pero lo he disfrutado, me ha gustado, me ha entretenido y me ha tenido enganchado hasta el final, y por eso al final le doy la puntuación máxima. Prácticamente a la altura del guerrero a la sombra del cerezo, quizá un poco por debajo. Ambientado en el Japón feudal, con la llegada de los primeros europeos y los jesuitas, en una trama con intrigas, traiciones, samuráis... y una historia muy bien contada. Para disfrutar.