PREMIO PAIDÓS 2025 La aclamada autora argentina Tamara Tenenbaum nos propone un ensayo brillante que reflexiona sobre otras formas posibles de vivir en el siglo XXI y que declara la importancia de la belleza y el trabajo como productores de igualdad y libertad. A mediados de 2022, Tamara Tenenbaum recibió el encargo de traducir Un cuarto propio, de Virginia Woolf. Tomando como punto de partida las cuestiones que le suscitó dicho encargo, Tenenbaum nos propone una relectura del libro de Woolf para reflexionar sobre la situación actual de las mujeres (aunque no solo de ellas) abordando los temas que le interesan: la precariedad laboral, el amor desaparecido en la era de Tinder, la comida, el dinero, el resentimiento como respuesta política o la nostalgia y el poder de la tradición. Con una prosa lúcida y fluida, a lo largo de este texto, rico en referencias literarias y filosóficas, pero también de la cultura pop, Tenenbaum dialoga con el clásico de Virginia Woolf y nos propone un ensayo que busca ir más allá de un manifiesto y que quiere ser «una propuesta de contramundo plebeya y feminista basada en la importancia de la belleza y el trabajo como […] productores de igualdad y libertad». A Tenenbaum, a quien le interesa escribir sobre su tiempo, Un cuarto propio le funciona como inspiración y oráculo, y le ofrece la oportunidad de pensar en otras formas posibles de vivir en el siglo XXI que se opongan al discurso neoconservador circundante y que sean modernas y posmodernas a la vez, pero, sobre todo, que nos ayuden a transitar la incertidumbre sin caer en un optimismo ingenuo ni en un pesimismo reaccionario. En palabras de la propia autora: «Estoy yendo a Un cuarto propio a hacer lo que Virginia decía que hacemos con los clásicos griegos: a buscar, más que lo que Virginia tenía, lo que a nosotras nos falta».
Tamara me leyó la mente con este libro. Vivimos en un momento especialmente caótico, donde cada opinión parece definirnos y el futuro se siente más incierto que nunca. En medio de ese ruido, Tamara apareció como una especie de pasamanos al que aferrarse.
A partir del análisis de Un cuarto propio de Virginia Woolf, entabla un diálogo entre el presente y un texto del pasado que sigue siendo sorprendentemente vigente. Habla de la comida, el dinero, el trabajo, el feminismo, la política... y quizás también de la necesidad de no tomarnos todo tan en serio.
Leí algunas críticas que decían que eran ensayos “sueltos” o “equis”. Honestamente, no sé si esas personas y yo leímos el mismo libro. A mí me pareció un ensayo lúcido, bien estructurado y con argumentos sólidos.
No voy a darle un rating porque tiene pocas reseñas y no quiero arruinarle el algoritmo. Con eso dicho, a mí me gustan los ensayos, "un Cuarto propio" aunque tampoco es mí ensayo favorito, me parece un texto increíblemente actual y lleno de complejidades. Una obre que habla con el pasado y el presente y que, aunque escrita hace años pega igual de fuerte. No puedo decir lo mismo de este libro. Este libro se siente como las divagaciones de una mujer que no entiende del todo de lo que habla y se defiende en su supuesta estructura (según la autora,no saca conclusiones porque lo estructura como una conversación, algo que no solo es mentira sino que no sirve para defender los problemas gigantescos con el libro ) El problema con el libro es muy simple, se siente como si la autora saca conclusiones bizarras que parecen más como frases que parecen inteligentes pero cuando las diseccionas son o muy básicas o increíblemente equivocadas. Por ejemplo, la autora defiende que "todos puedan escribir de todos" diciendo que la apropiación cultural no existe o si existe no es un problema. Pero, el problema de la apropiación cultural no viene del lado de "no me dejan escribir lo qué quiero por ser x" viene del racismo y como la ignorancia de alguien ( o directamente el odio) puede propagarlo. pensaria que alguien judía (lo menciono porque yo también soy de la cole) entendería los peligros de que otra persona escriba sobre tu cultura en vez de vos. Ahora,me explayó en esta conclusión a la que la autora le dedica media página, porque el libro es eso, una serie de conclusiones bizarras que hablan más de la autora que del mundo que la rodea. Cómo la conclusión que menciono hay docenas en el libro, y no tengo el tiempo ni la paciencia para explayarme en todas. Cómo tampoco tengo el odio suficiente como para escribir más palabras hirientes, prefiero cortar la reseña acá
Una vez más Excelencia Total la lucidez y el pensamiento crítico de Tamara Tenenbaum. Me parece fascinante el análisis que hace de "Un Cuarto Propio" de Virginia Woolf y recomiendo muchísimos relectura de este clásico después de leer "Un millón de cuartos propios" para apreciarlo mucho más y conectar con las ideas que Virginia supo plantear en su tiempo y resuenan al dia de hoy.
Estos ensayos abordan temas super actuales, con preguntas y reflexiones abiertas justamente para invitarnos a ser parte de la conversación, generar nuestras propias reflexiones y respuestas y mirar con otros ojos la realidad que estamos viviendo. Este libro hace pensar y eso hoy, con la cultura de TikTok y opiniones sin fundamento alguno que plagan nuestras redes, se agradece muchísimo. Este libro debería leerlo todo el mundo y ser obligatorio en los programas de todas las escuelas de Argentina para que la nueva generación tenga alguna esperanza de pensar libremente y generar conversaciones que abran la mente y enriquezcan nuestras discusiones (y, con muchísima suerte y un optimismo excesivo casi ilusorio, dejen de perder tantas horas del dia consumiendo contenido basura en redes).
En resumen, librazo. Tiene unas reflexiones para acompañar la evolución del feminismo actual que voy a esgrimir en mis próximas discusiones y reflexiones sobre el estado actual de cosas en lo que a patriarcado, sororidad y libertad se refiere.
《No hay nada que criticar políticamente, entonces, pero tampoco debería haber nada que celebrar: no hace falta aplaudir ni a quien tiene hijos ni a quien no los tiene, ni a quien trabaja ni a quien no lo hace por propia decisión. Una cosa es que lo personal sea político y otra muy distinta es confundir el feminismo con la ética de Instagram, la de andar llenándolo todo de corazones como refuerzo positivo de quién sabe qué.》
《 la idea de que el feminismo debería vincularse a emociones positivas, a festejarnos y amarnos mutuamente como amigas. No solo nos estupidiza: en el fondo, tampoco nos ayuda.》
Tamara es una escritora inteligentísima que está haciendo filosofía sobre una parte de nuestro tiempo presente con una sagacidad que me sorprende. En este libro ella se aventura a extender el tiempo y las dudas para revisar temas importantes que nos atraviesan como colectivos.
Al principio del audiolibro tuve varios desacuerdos con sus ideas que me resultaron interesantes y enriquecedores. Luego y tras pasar el temor de que este fuera un ensayo para la defensa ciega de la obra de Virginia, me encontré con una escritora crítica, capaz de revisar sin fanatismo ideas escritas por la inspiradora Woolf en el siglo XX.
Tamara, cada vez con más madurez se muestra dialógica y con independencia de pensamiento. Desde ahí hace lo que ella llama "una defensa de apertura del sentido" y entra a proponer tesis y preguntas feministas sobre temas como el trabajo, la comida, las emociones y la escritura misma. Mi capítulo favorito fue el del trabajo y mi concepto favorito fue el que construyó sobre el progresismo.
Me fascinó este libro. Me encanta leer ideas que renuncian a los discursos y miradas mainstream. Amo la ausencia de lugares comunes en la obra de Tamara.
Si pudiera invitaría a la autora a hacer este mismo ejercicio con la obra de autoras como bell hooks o la mismísima Audre Lorde. ¿Cómo una filósofa como ella podría entrar en diálogo con las madres de los feminismos negros y anticlasistas?
Tamara Tenenbaum escribe cada día mejor, y eso que la vara está alta. "Un millón de cuartos propios" es, ante todo, una lectura increíblemente placentera, un texto cuidado y pensado para que sea disfrutado por quien lo lee, independientemente del contenido. Con la excusa de reflexionar en torno a una obra clásica de Virginia Woolf, Tenenbaum nos acerca seis ensayos en los que desarrolla ideas (no sistemáticas, pero sí profundas) sobre los tiempos convulsionados en que vivimos. Esas reflexiones no están presentadas en clave de filosofía analítica (prolijas, ordenadas y cuidadosamente defendidas), sino desperdigadas por el texto cual búsqueda del tesoro. Lo maravilloso es que eso no les hace perder potencia argumentativa, sino más bien todo lo contrario. Tenenbaum es tan buena escritora como filósofa, y eso se nota: el texto te atrapa y te deja pensando por partes iguales. Es, simultáneamente, un potente ensayo de actualidad y una obra de arte literaria. Y esa es una combinación particularmente bienvenida en los tiempos que corren, donde las intervenciones públicas tienden a invocar --a través de la sustancia, pero también de la forma-- lo peor, y no lo mejor, de nuestros espíritus.
En síntesis: estamos recién en marzo y creo que ya sé cuál es mi libro preferido de 2025.
Un assaig sobre es nostres temps que dialoga amb "A Room of One's Own", de Virginia Woolf. A partir de sa seva lectura i traducció d'aquest text, na Tamara Tenenbaum escriu es seu propi assaig sobre com han canviat ses coses (o no tant) des des temps de "na Virginia", com ella l'anomena carinyosament, i honra es desig de s'escriptora de que ses dones escriguin, ja que el món necessita es seus textos.
M'ha semblat interessantíssim, ambiciós i escrit amb molta elegància. S'autora té una veu sàvia, tranquil.la i humil. M'ha agradat que es to sigui racional i filosòfic i que convidi a sa reflexió crítica sobre es temes socials que tracta sense simplificar ni caure en un estil pamfletari o incendiari. Trob que açò s'agraeix en una època on sembla que ja ningú és capaç de xerrar de res sense estar enfadat. Es capítols "Sobre el trabajo" i "Sobre el dinero", per exemple, m'han encantat.
És cert que, de tot d'una, sa introducció se me va fer un poc feixuga i me va sobtar s'estructura aparentment poc ordenada des text (de vegades fa un poc de "stream of consciousness", passant d'una idea a s'altra), però així que s'autora entra a debatre es temes centrals i t'acostumes an es seu estil, ja no pots parar de llegir i de subratllar frases!
En mi momento más 𝚙𝚛𝚘-𝚌𝚑𝚊𝚕𝚎𝚆𝚘𝚘𝚕𝚏 empecé a leer este libro de seis ensayos. Al inicio me parecía que Tenenbaum quizá no tenía su propia voz y cha-le. Era curioso que, entre más avanzaba con la lectura, menos me identificaba con lo que leía, y eso que suelo disfrutar mucho los ensayos. Hasta cierto punto pensé en “Entre los zulos” y en esa bipolaridad entre el texto de De la Cerda y el de Tenenbaum — ya sé, terrible comparar. Sin embargo, tuve que seguir avanzando, darme la oportunidad de no ser tan 𝚙𝚛𝚘-𝚌𝚑𝚊𝚕𝚎𝚆𝚘𝚘𝚕𝚏y acompañar las ideas de la 𝚊𝚗𝚝𝚒-𝚌𝚑𝚊𝚕𝚎𝚆𝚘𝚘𝚕𝚏 que es la autora.
Y es que hay algo que Tenenbaum menciona sobre la tradición y sobre vivir bajo ella, cuando dice que todo argentino tiene a Borges bajo el brazo. Y reflexioné: el peso de la tradición, para Tenenbaum como escritora, es haber sido la traductora de “Un cuarto propio” y vivir bajo esa sombra. Un poco, sí. Y como también ella misma menciona, la estrategia de supervivencia, entonces, es quizá desmenuzar un cuarto propio en un millón a través de estos ensayos. A ratos me parecía que la autora podía decir mucho más sobre otros temas sin tener que mencionar a Woolf tan repetitivamente.
Debo confesar que me sorprendió su reflexión sobre dos autoras que admiro y de las que soy fan: Ferrante y Gainza. ¿Qué tino, no? Hablar sobre el resentimiento a partir de la Saga Napolitana de Ferrante y la ambigüedad de la amistad femenina, y usar a Gainza para reforzar el concepto de retrotopía. GOLAZOS.
La autora nos da, más que una conclusión, una reflexión personal muy honesta sobre lo que intentó hacer con todos estos textos. No es más que reivindicar el valor del trabajo, a través de buscar mejorar su escritura. No sé si a nivel Woolf, pero seguro es una comparación que puede rondar en la cabeza de Tenenbaum. Who knows?
¿Es Woolf algo así como literatura de la curiosidad? Me gusta pensar que este libro es un acompañamiento para quienes habitan miles de cuartos propios, pero continúan explorando las dimensiones subjetiva y objetiva del tiempo.
Rescato justamente lo que veo que muchas reseñas acá critican: que no tiene ninguna pretensión de tirar postas, ni de zanjar temas, viene a sacar a pasear al perro del pensamiento, y tiene la gracia de invitarnos.
Este verano justo leí por primera vez un libro de ensayos de Virginia Woolf. Me acuerdo de haber quedado fascinada pero no poder identificar el origen de la fascinación y acá viene Tamara a ponerlo en palabras:
“Virginia es escritora, y sabe que lo más importante en este mundo es el tono. Ese tono perfecto de la exhortación de su final, esa humildad, esa calidez, esa esperanza encarnada en la idea de una comunidad transgeneracional de mujeres y en la formación de una tradición política y literaria que nos ampare más allá de la longitud de nuestras vidas individuales es mucho mas inclusiva que cualquier tono celebratorio, que cualquier paréntesis de aclaración.”
Creo que Tamara llega a alcanzar ese tono que te abre las puertas del ensayo, te muestra un camino y te deja afiladísima⭐️
No es mi libro favorito de la autora Cuando se acabó me faltó algo así como un apartado de conclusiones. Me gustó la revisión por tópicos de “Cuarto propio” . Me costaron algunas reflexiones que se señalaron con ligereza, pero también es la bondad del ensayo que puede escribir como quiera. Adicionalmente creo que es un libro tremendamente actual y la capacidad de escribir de Tamara como si fuera una amiga es fabuloso.
Es una lectura que te invita a la reflexión y resume de gran manera el libro de Virginia, además hace reflexionar sobre el apoyo a las mujeres y como aunque hoy en día son un referente para el feminismo no buscaban ser eso, sino contar su propia historia. Eran mujeres viviendo y experimentando la vida, tienen errores y aciertos pero nuevamente, no buscaban ser un ejemplo a seguir solo compartir sus pensamientos.
Ahora, a mí no me gustan los ensayos así que no la pasé del todo bien leyendo algo tan “pesado” si a ti te gustan este tipo de lecturas, es un gran libro y escritora.
Como son varios ensayos que yo interpreto como indispensables por su actualidad y porque abordan tematicas que me interesan en lo personal (partiendo del texto de base esto resulta bastante obvio), me detendré solamente en el ensayo sobre el resentimiento, mi favorito. El modo en el que Tamara hace dialogar a Fisher, Nietzche y Virginia para reivindicar un resentimiento qué es indigno sí, y solo si, no se canaliza en un acto ético o estético que lo saque de su forma original, devolviéndole al sujeto su dignidad, me hizo revisar tanto mis propios marcos teóricos como el modo en el que yo creia que operaban las emociones para poner en marcha determinados procesos (literarios, emancipatorios, laborales) en su dimension individual/colectiva y/o publico/privada. También se sirve del caso de Elena Ferrante para desandar el resentimiento entre amigas mujeres, el hecho de que hayamos sido criadas en torno a él y cómo la confusión generalizada actual hace que algunas personas crean que ser sororas es admitir cualquier hijaputez en nombre de nuestra identidad de género. Por fin, me gusta el tipo de ensayo que no busca sentenciar verdades, sino que abre la puerta a nuevas preguntas y así hacia el infinito, supongo que porque mi cabeza funciona un poco así. Ahora toca volver a Virginia.
«(..) qué suerte que no se sentó a preguntarse si tenía permiso como mujer privilegiada para hablarles a las menos aventajadas que ella; qué suerte que no se encerró en su clase social y decidió conversar con ellas igual; qué suerte que utilizó su privilegio y su cuarto propio para que las ideas feministas viajaran más allá de su clase (..) y también más allá de su tiempo.»
«Lamento que sea tan raro, entre mujeres y entre cualquier clase de identidad sexual, de hecho, tener el dinero, el tiempo y el espacio para escribir.»
Elegí «Un millón de cuartos propios» - de la autora argentina Tamara Tenenbaum, ganador del Premio Paidós 2025 -entre el catálogo de novedades de la Editorial Planeta, porque me encantó que se basara en una relectura de «Un cuarto propio» de Virginia Woolf, uno de mis ensayos favoritos. La escritora plantea lo siguiente: «quiero usar el texto de Virginia (…) para entender mi propia época, mi propia posguerra, mi propio mundo en el que el amor ya parece el diamante más escaso, mi propia actualidad poblada de nostálgicos y resentidos.»
El libro aborda temáticas interesantes como la relación entre el dinero y la libertad de la mujer y las diferencias que esto trae en los derechos. El concepto de la mente incandescente, el feminismo, la relación entre lo personal y lo político. Asimismo, los pequeños placeres de la vida, la salud y la belleza, la precariedad del trabajo, la importancia del trabajo doméstico y de cuidado, el resentimiento como motor para escribir, la idealización del pasado, entre otros.
Comienza con fuerza buscando plantear cosas nuevas a partir de libros viejos evidenciando que el mundo ha cambiado menos de lo que parece, a partir de capítulos en los que mezcla lo expuesto por Woolf, con citas de autoras y autores, y con anécdotas personales. Sin embargo, mi interés se fue desvaneciendo y caí en el aburrimiento porque siento que largas discusiones no llegan a puntos concretos o falta contundencia en las ideas.
Cerré el libro sin tener claro los puntos de vista de Tamara, si esa fue su intención, no entendí.
¿Ya lo leyeron?, ¿les gustó?
*Más reseñas en mi blog de instagram @luzangelalectora
Al igual que El fin del amor, y rescatando algunos pasajes del libro, no me dejo nada. Es repetitivo, divaga y vuelve siempre a lo mismo: su pasado como judía ortodoxa. Me quedo con una frase que me gusto que siento que es lo que ella quiere transmitir cuando escribe ensayos: “… no había pensado todavía en que una a veces no escribe para contar lo que piensa, sino directamente para pensar…”
A aquesta autora argentina li encarreguen la traducció d'Una habitació pròpia, de la Virginia Woolf. Immersa en aquest projecte comença a escriure un diari on aboca pensaments, idees, experiències i vivències pròpies i d'aquí naix aquest assaig.
Un llibre que reflexiona sobre la situació actual de les dones i on aborda grans temes distribuïts en sis capítols: l'autoritat de la primera persona o la modèstia, els diners, el menjar, el treball, el ressentiment i la nostàlgia i la tradició.
Utilitzant referències literàries i culturals ho vincula amb l'univers, vida i obra de la Virginia Woolf.
Tracta el procés d'escriptura, com el context i el que és incòmode hi afecta, els mecanismes i el to, la consciència i els límits.
Relata com la Virginia agafava una pregunta i la desenvolupava per analitzar cap a on la portava.
De com parlava de si mateixa per parlar de les altres dones i explorar qüestions universals i el món sencer.
Exposa que el que més li interessava a la Virginia sobre les possibilitats que tenien les dones de viure era l'escriptura (la qual aportava autonomia i democratització).
Plasma la pressió social, els privilegis i les diferències de classe, les ambivalències i les contradiccions.
Les temàtiques són actuals, vigents, ens parla de les dones que ens han precedit i l'escriptora cerca en les paraules de la Virginia tot el que ens falta a la nostra generació. Repensa les alternatives i com podem viure d'altres maneres.
Un assaig interessant on alguns aspectes m'han entusiasmat i d'altres no m'han acabat de convèncer i m'han semblat forçats.
"Virginia Woolf es una autora que cita y argumenta, pero esa no es la manera principal en que desarrolla su pensamiento: su forma central de pensar es contar las circunstancias en las que algo se le ocurrió y llevarnos de la mano por todo el camino que hizo , con su mente y con su cuerpo. Los lugares por los que pasó, las personas con las que se encontró, las escenas que vio en una universidad o en una calle".
En Storytel encontré el audiolibro narrado por la misma autora.👌🏻
Llegué a Tamara Tenenbaum hace algunos años por “El Fin del Amor: querer y coger” que me pareció una genialidad de principio a fin y he visto que la han criticado un montón en este libro en particular porque sus ensayos no son “conclusivos” y parece divagar por mil temas y no desarrollar ninguno, cuando precisamente esa es la gracia y el mejor logro de “Un millón de Cuartos Propios”: caminar por los cuartos mentales de Tamara, rodear su pensamiento y parte de sus procesos creativos para producir ese y otros escritos y lo más genial de todo, es que logra evocar las preguntas necesarias para que una misma se responda o no, sentir la energía de las preguntas que alguien más pensó por mí, y que de paso no tienen que responderse para ser valiosas.
Me parece que ella es una de las ensayistas contemporáneas que más que han gustado, siempre tomo nota de sus referencias literarias e insisto que su estilo es el que me yo quisiera tener si algún día me animara a escribir este tipo de textos.
Si de pronto lees esta reseña, querida Tamara: no te dejes, hermana. Alguien en estas montañas colombianas se moriría por escribir como tú.
Respaldando sus ideas con datos, a la vez que con experiencias personales e hipótesis sobre qué podría pensar Virginia Woolf al respecto, Tamara Tenenbaum hace un repaso por diferentes puntos clave que encuentra en “Una habitación propia” y los revisa desde la situación en nuestra época. Tenenbaum confirma, una vez más, que “Una habitación propia” es un libro tremendamente actual al que es bueno volver cada cierto tiempo para adquirir nuevas ideas, o para reconectar con algunas que, quizás, hayamos pasado por alto.
Tenenbaum empieza y acaba este libro diciéndonos que siente que está aprendiendo a escribir ensayo. Creo que esta misma humildad con la que hace esta declaración es, de hecho, su arma retórica más poderosa. Nunca antes había leído un ensayo en el que no hubiera un tono aleccionador o de superioridad por parte del escritor. La claridad y la frescura, a la vez que la sinceridad y la contundencia con las que Tamara Tenenbaum nos plantea su tesis, hace de “Un millón de cuartos propios” un libro increíblemente enriquecedor.
Me encantó. Solo leí los ensayos de Tamara y ambos me gustaron muchísimo. En este, el recorrido que invita a hacer en torno a Un cuarto propio me movilizó y me hizo pensar sobre lo que nos sucede hoy. La frutilla de la torta está en como cierra este ensayo, como se nombra y nombra a través de Virginia la importancia, el valor y lo intrínseco que tiene el acercamiento con la literatura. Es honesto, con la crudeza que eso requiere hoy, pero como siempre su voz se me parece más a algo cálido y que da esperanza que a lo que te tumba por el peso de la realidad actual. Recomendable al 100.
"Siento que los ensayos de todas estas mujeres tienen eso en común: cuando hablan del propio cuerpo y la propia vida lo hacen para aceptar la propia pequeñez. No para engrandecerse, sino para mostrarse frágiles, pero ante todo falibles, obreras de la pregunta más que protagonistas"
"Porque si somos mujeres pensamos el pasado a través de muestras madres"
“El futuro es el lugar de lo desconocido y lo indeterminado, lo que tenemos que habitar antes de comprender; es necesario, entonces, amigarnos con una aceptación de cierta inseguridad, de cierta comodidad con el riesgo.”
Me gustó mucho, es un texto muy lúcido, tiene claras sus contradicciones y las abraza, es como una conversación permanente. No es pretencioso, es lo que es.
Lo que me gusta de Tamara (que ella lo dice en este libro) es que no terminas de saber que es lo que piensa realmente, y eso es lindo ya que lo haces más “objetivo” o menos “subjetivo”. Recomiendo para seguir repensando cuestiones como lo el trabajo, la nostalgia, la familia, entre otros.. no solo a nivel feminista sino a nivel generacional
¿Que necesitan las mujeres para escribir literatura? Un cuarto propio, es la respuesta que nos da Virginia Woolf.
En Un millón de cuartos propios, Tamara Tenenbaum logra algo poco frecuente: retomar el legado de Un cuarto propio de Virginia Woolf sin repetirlo, reescribiendo desde la experiencia de las mujeres actuales. Con una mirada contemporánea, Tamara analiza cómo se transforma la idea de independencia femenina en un contexto donde las mujeres trabajamos, deseamos, criamos y sobrevivimos dentro de estructuras que todavía no terminan de cambiar.
El libro reflexiona sobre temas que atraviesan por completo nuestra vida cotidiana: el valor del trabajo doméstico y del cuidado, la maternidad elegida o no, las tensiones entre amor y autonomía, la desigualdad económica, y la búsqueda, todavía pendiente,de un verdadero espacio propio. Su escritura es clara y honesta, pero también intensa: parte de lo íntimo para llegar a lo social, y de lo personal para pensar lo político.
Un millón de cuartos propios no es sólo una continuación del pensamiento de Woolf, sino una actualización necesaria desde una voz que entiende que la libertad de las mujeres no puede pensarse sin hablar de dinero, de deseo y de clase. Tamara combina teoría, experiencia y una sensibilidad crítica que hace de este libro una lectura imprescindible para entender el feminismo contemporáneo.
Reflexiones muy interesantes, tanto como contradictorias. Siento que es un trabajo que mezcla autobiografía, Woolf, feminismo posmoderno, movimientos ultraconservadores en conjunto de especulaciones acertadas como difusas para tratar de hacer un conjunto analítico social. Cuando la cuestión es que estamos conociendo a la autora, no a los análisis inestables y descontextuales a los que nos somete durante toda la lectura. Como bien se especula con Brönte, Tenenbaum le ha sucedido lo mismo, sin ser precisamente eso un problema, por supuesto. No obstante, me gustaría hacer hincapié en varias de sus reflexiones acerca del movimiento de grupos de mujeres y para las mujeres, donde lo reduce todo a un grupo de autoayuda e insuficiente. Considero que delimitar así un grupo social desde el sesgo y únicamente desde la perspectiva digital es mostrar el prejuicio y rabia interna que se exterioriza en cada de sus reflexiones. No significa que sea cierto o no, eso da igual, tampoco si hiere la sensibilidad, que a eso no me refiero. Quiero decir que, los grupos, las comunidades, "culturalmente", tienen una razón de por se, y podemos especular antropológicamente lo necesario para definirla y entenderla. Todo esto se debe a su especulación de la crítica y los deberes que tenemos como sociedad. Si se pueden considerar deberes o los valores de los que ella se queja en la introducción y el primer capítulo. De ahí la contradicción. No lo sé, tengo muchos sentimientos encontrados, y a la vez me quedo con muchos pensamientos que espero que siga trabajando y que evolutivamente de sus frutos porque son geniales.
A algunos se les desajusta la brújula porque no es un libro con argumentos cerrados, estructurado. Les molesta que la autora no esté convencida de todo lo que enuncia, que vaya y venga en algunas ideas, que no siga un camino lineal ni sea una eminencia que cita eminencias. Por todo eso que a muchos les molesta, para mí es uno de las cosas más frescas, inteligentes y cercanas que leí en el último tiempo.
Varios puntos interesantes sin embargo me parecieron algo rebuscadas las conexiones y repetitivas las auto referencias. Me perdí en las ideas centrales de algunos capítulos sobre todo los últimos dos. Sin embargo estoy contenta con esta lectura ya que resalté varios puntos interesantes :)
Este ensayo parte de "conversar"vcon Virginia Woolf para pensar una pregunta muy actual: qué condiciones hacen posible una vida verdaderamente libre. El punto de partida es conocido —Un cuarto propio, el dinero, la habitación, el tiempo para escribir—, pero no se trata de repetir a Woolf, sino para pensarla desde el presente. Toma un clásico y divaga a partir de él sobre esta época marcada por la precariedad, el cansancio, la hiperproductividad y las promesas ambiguas de autonomía. El libro funciona porque tiene una premisa clara y una discusión contemporánea de gran alcance. Habla de feminismo, sí, pero también de trabajo, dinero, belleza, deseo, domesticidad y formas posibles de vivir. Su potencia está en desplazar la pregunta del cuarto propio hacia algo más amplio: no basta con imaginar una habitación individual; hay que preguntarse quién puede pagarla, quién tiene tiempo para habitarla, quién consigue silencio, legitimidad y condiciones materiales para pensar. Pero lo que vuelve más interesante al libro, al menos desde mi lectura personal, es que no siempre resulta cómodo. Las posiciones de Tenenbaum incomodan porque no se acomodan del todo en una zona previsible. No escribe desde una consigna cerrada ni desde un feminismo convertido en repertorio de respuestas ya sabidas. Más bien se mueve en tensiones: entre autonomía y dependencia, entre deseo individual y estructuras colectivas, entre libertad y mercado, entre emancipación y soledad. Esa incomodidad aparece cuando el libro obliga a revisar ciertos lugares comunes. Podemos estar de acuerdo con la necesidad de independencia económica, con la importancia de tener espacio propio, con la urgencia de ampliar la libertad de las mujeres. Pero Tenenbaum empuja un poco más: qué tipo de libertad estamos defendiendo, para quién es posible, qué costo tiene, qué vínculos deja afuera. Como lectora, el libro me incomoda no porque sea provocador de manera superficial, sino porque toca contradicciones reales. Hablar de autonomía en un mundo desigual puede volverse una ilusión cruel si se olvida el dinero. Celebrar la elección individual puede sonar emancipador, pero también puede esconder la carga de resolver en soledad problemas que son sociales. Incluso la idea del cuarto propio, tan luminosa, puede adquirir un borde incómodo cuando se piensa desde un presente en el que la vivienda, el tiempo libre y la estabilidad se han vuelto privilegios. Tenenbaum escribe desde una inteligencia accesible, a veces conversacional, pero no por eso liviana. Su estilo permite que el libro circule más allá de un público especializado, aunque al mismo tiempo conserva una densidad suficiente como para abrir discusión. Esa amplitud es una virtud, pero también puede ser una zona discutible: por momentos, quien espere una argumentación más sistemática o una radicalidad teórica más sostenida puede sentir que el libro prefiere la intuición ensayística antes que el cierre conceptual. Un millón de cuartos propios no parece querer resolver del todo las contradicciones que plantea. Más bien las deja vibrando. Y esa decisión, para mí, es valiosa: no ofrece una salida heroica ni una fórmula de vida buena, sino una serie de preguntas sobre cómo vivir con más libertad sin negar las condiciones materiales que hacen posible —o imposible— esa libertad. Para mi su riqueza está en que me ha llevado a mirar la distancia entre mis ideas sobre la libertad y las vidas que efectivamente podemos vivir. No es un libro para subrayar certezas sino para desordenarlas... llevar a pensar.