Un Bambi asesino o un peluche nazi son algunos de los personajes que habitan las extrañas viñetas de Miguel Brieva, uno de los protagonistas de la nueva generación del cómic español. Su mundo absurdo y cruel es reflejo de nuestra actual sociedad consumista, uniformizada y carente de espíritu crítico. Una obra gráfica extremadamente original, lúcida y radical, presentada en orden alfabético a la manera de una enciclopedia.
Miguel Brieva es un humorista español. Su medio de expresión son viñetas de estilo de los años 50 y 60 y textos cortos que pueden ser historietas, aforismos, definiciones...
Comenzó autoeditándose en los primeros años del siglo XXI en la publicación Dinero. Después ha trabajado en el periódico Diagonal, El Jueves, La Vanguardia, Cinemanía, Ajoblanco, Mondo Brutto, El País y Rolling Stone, entre otros. La editorial Mondadori ha publicado, con licencia Creative Commons, recopilatorios de sus trabajos.
En sus viñetas llama mucho la atención el desajuste permanente entre la iconografía inocente del consumismo prometedor de la posguerra y un texto que lleva ese consumismo hasta extremos contradictorios, absurdos, macabros o irreales. El propio Brieva, sin negar esto, añade:
"La fastidiosa hiper-reproducción de nuestro mundo a través de todos los soportes visuales y publicitarios, junto con el progresivo desvanecimiento de nuestra propia identidad nos hace volver los ojos con nostalgia, fetichismo o inexplicable fascinación estética hacia iconografías del pasado".
Su humor se ha percibido en términos muy políticos. Sin embargo su obra no es, ni mucho menos, exclusivamente política, pues reflexiona en torno a cuestiones independientes de la estructura social, como la estupidez o la muerte. La manera de presentar estos temas le entronca con el esperpento español.
Genial de principio a fin. El humor y el estilo de Brieva contienen una mala leche y una clarividencia ilimitadas. Los dibujos imitando las series y los anuncios de la American Way of Life firman un discurso tan exageradamente capitalista que abrazan el fascismo, y hasta el canibalismo. Uno de mis historietistas actuales favoritos.
Same operation as Dinero in a tighter frame. This one is built as an A to Z, everyday words given new definitions, over a hundred pages of them, running through property speculation, political corruption, fascism, religion and money. The dictionary form is a real choice and it suits him, because the joke in every entry is that the honest definition is the one nobody says out loud.
It caps for the same reason and slightly harder. An encyclopedia of a system you have already judged is a form with no capacity to find anything. Every entry is written from the conclusion backwards.
Nobody in it is a person, and that is deliberate, since the whole point is that advertising empties people out, but the book never shows you what was there before it was emptied.
Not lower. The specificity is real and the draughtsmanship is not decoration, it is the argument. He is imitating a visual grammar precisely enough that the imitation carries the charge.
Está claro que no es un tebeo para leer al uso, el formato enciclopedia es más para leer a ratos. Algunas entradas son más amenas mientras que otras son más aburridas
Por si uno cree que conoce ya todas las tonterías del mundo, viene bien echarle un ojo a esta Enciclopedia Universal. Quizá hasta encuentre algo no previsto entre tanta tontería.