¿Qué sucede cuando tu carnet de identidad y el espejo te dicen que tienes cincuenta años, pero tú sigues sintiéndote como la chica "de siempre"?
Este es el retrato de tres "chicas mayores" al borde del caos que se resisten a convertirse en "señoras".
La menopausia y el desconcierto de la entrada en la madurez contados de manera sincera, real, sin tópicos.
Cuando Magda, la madre que las abandonó hace treinta años, regresa de Lima con una enfermedad terminal, las vidas de las hermanas Ali y Vera dan un giro abrupto, desenterrando heridas que parecían olvidadas. Ali vive al límite, atrapada entre el cuidado de una madre casi desconocida, los conflictos con su hija adolescente y los desafíos físicos y emocionales de la menopausia. Vera, se asoma al vértigo del "nido vacío" encadenando amantes y buscando un nuevo comienzo que la aleje de la madurez en la que se resiste a entrar. Juntas, a pesar de su relación siempre complicada, emprenden un viaje inesperado al pasado de su madre que las enfrentará con todos sus demonios.
Con el humor y el tono de tragicomedia que la caracterizan, Sibila Freijo nos ofrece una historia que aborda temas sobre los que ya no da miedo las dudas y contradicciones de la maternidad, los roles impuestos a las mujeres, las complicadas relaciones entre madres e hijas, el edadismo, el sexo y las relaciones de pareja en la mediana edad… Una novela llena de vida que te hará reír, reflexionar y, tal vez, reconciliarte contigo misma.
Si quieres fulminar a todos los que te llaman "señora" éste es tu libro…
Le doy 3 de 5 estrellas a esta novela porque, aunque me ha resultado entretenida y tiene momentos muy divertidos, también he sentido que a veces fuerza demasiado el tono reivindicativo y cae en ciertos excesos emocionales. Aun así, me parece una novela valiente en la forma de hablar de la menopausia, el miedo a envejecer y las relaciones familiares rotas sin intentar embellecerlo todo.
La historia sigue a las hermanas Ali y Vera cuando su madre, Magda, que las abandonó décadas atrás, reaparece enferma y obliga a ambas a enfrentarse no solo al pasado familiar, sino también a sus propias crisis personales. Entre reproches, heridas antiguas y humor bastante ácido, las tres mujeres quedan atrapadas en una convivencia emocionalmente incómoda donde salen a la luz frustraciones, culpas y deseos que llevaban años enterrados.
Psicológicamente, Ali me ha parecido el personaje más intenso y también el más agotado emocionalmente. Vive constantemente al límite, con mucha rabia acumulada y una sensación continua de estar perdiendo el control de su cuerpo y de su vida. Tiene un punto muy humano porque mezcla vulnerabilidad con agresividad y humor negro.
Vera representa otra forma de negarse a aceptar el paso del tiempo. Mientras Ali explota, Vera esquiva. Busca sentirse deseada, joven y libre, casi como si admitir la madurez fuese rendirse. Me pareció un personaje más contenido, aunque quizá algo menos profundo en algunos momentos.
Y luego está Magda, probablemente la figura más incómoda de la novela. No es una madre fácil de juzgar porque la autora evita convertirla en un monstruo o en una víctima absoluta. Tiene egoísmo, heridas propias y una enorme incapacidad afectiva. Su presencia funciona casi como una bomba emocional que obliga a sus hijas a revisar toda su identidad.
Creo que Sibila Freijo tiene mucha habilidad para escribir diálogos naturales y situaciones cotidianas que resultan muy reconocibles. El libro se lee rápido porque tiene ritmo y bastante ironía. Sin embargo, personalmente hubo momentos donde sentí que todos los personajes estaban permanentemente al borde del estallido, y eso terminó restándome algo de credibilidad emocional. A veces menos intensidad habría hecho que ciertos momentos dolieran más.
Lo que sí me parece muy acertado es cómo retrata esa sensación extraña de seguir sintiéndote joven por dentro mientras el cuerpo, la sociedad y el espejo empiezan a tratarte de otra manera. Ahí la novela conecta muy bien con una inseguridad bastante universal. Lo recomiendo si estás en esa etapa de la mujer tan incómoda personal y socialmente que es la menopausia. También lo recomiendo si quieres pasar un rato agradable con su lectura. Pero sin más pretensiones que tener en tus manos un libro divertido y poco profundo.
El verdadero protagonista de la novela es su abordaje frontal de temas tabú para las mujeres a partir de cierta edad.
Argumenta que, una vez que la mujer deja de ser vista como madre reproductora o cuidadora principal, la sociedad tiende a invisibilizarla y desexualizarla. Esta crítica al "edadismo" cruza toda la novela, protestando contra la idea de que una mujer de 50 o 60 años deba dedicarse al "macramé" y dejar de lado su deseo sexual .
Desdramatizar y reírnos de un proceso natural por el que todas las mujeres pasan. La novela se presenta mostrando sus luces y sombras sin caer en la negatividad absoluta ni en la romantización . Y sobre todo que ante un mismo proceso cada mujer reacciona de una manera diferente .
A través del personaje de Vera, afirma que una mujer puede estar en el cenit de su vida sexual a los 50 años. La novela plantea que la imagen de una mujer madura practicando sexo aún "perturba" a la sociedad, y desafía esta idea presentando a mujeres activas sexualmente a los 50, 60 y más allá .
La obra cuestiona el modelo de maternidad como sacrificio y aniquilación personal. La novela no juzga, sino que expone la complejidad de ser madre, profesional, hija y mujer con deseos propios, a menudo en conflicto .