Scott, Alexander y Hunter llegan al pueblo de Tambo Town, sin imaginar que su investigación los llevará al límite de la bestialidad. El bosque que rodea al pueblo es conocido por sus leyendas de seres grotescos, mitad humanos y mitad animales.
Pero ellos ignoraron las advertencias, y ahora deberán pagar el precio.
Al ser capturados por los monstruosos hermanos cerdos, los jóvenes experimentarán horrores y humillaciones. Su destino es mucho peor que la muerte, pues serán tratados como ganado, trofeos y hasta objetos de un oscuro deseo.
Violencia, esperanza, frustración, amor, injusticia, lealtad, bestialidad... características de una humanidad que se ve incrustrada en un mundo donde el ser sometidos pareciera ser la única forma de mantenerse con vida, pero hay algo a lo que ningún ser humano pretende renunciar, la tan preciada libertad. Es entendible, e incluso justificado, el rechazo y odio a los humanos, pero no se trata de bestias humanoides contra personas, sino de opresores contra reprimidos. Y, por supuesto, la muerte es parte de la vida, pero ¿necesariamente eso debe ser digno? En síntesis, a mi parecer, la historia es una obra maestra.
Son 10 capítulos principales de 5 partes cada uno. Te mantiene en suspenso durante varias páginas, ya que los subcapítulos son cortos, me encantó en un principio, pero el final fue como muy abrupto y espero que tenga una segunda parte. Primer libro que leo con temática de terror y es una muy buena opción para empezar con este género.