La bendición y la instrucción están unidas y no las podemos separar. Todo fue creado, y todo lo creado tiene un manual de instrucción. Dios instruyó específicamente al hombre para que hiciera efectiva la bendición de todo lo creado para su vida. Fuimos creados del polvo de la tierra, hechos a su imagen y semejanza, y como barro en sus manos seguimos siendo formados por El. La bendición verdaderamente es la instrucción de Dios para mi vida y esto lo vemos desde el momento de la creación. Lo primero que hizo Dios con el hombre fue bendecirlo instruyéndolo. Es lo que entendemos como el mandamiento, que es la viva expresión de la bendición del amor de Dios para mi vida.