¿Qué sucede cuando nos animamos a empezar un taller de escritura? Algunos de los interrogantes más frecuentes en quienes deciden dar este paso suelen ¿Tendré buenas ideas? ¿Podré leer en público? ¿Superaré mi bloqueo creativo? ¿Cuál será mi estilo para escribir? Encontrar una estructura, seguirla, aprehenderla y ejecutarla son algunos de los procesos que transita cada tallerista. Encontrar un estilo y potenciarlo es uno de los desafíos más gratificantes en el camino. Uno puede apreciar cómo se logra con las palabras crear distintos mundos e historias que salen desde el alma y desde el corazón, poniendo en juego toda creatividad. Cada autor deja su huella y su impronta en un estilo tan claro como su personalidad. El mundo de cada uno se plasma en cuentos intensos y poemas con una sensibilidad a flor de piel, que deja conocer aquella parte más vulnerable y humana.
Me tomé mí tiempo para terminar este libro, lo leí tranquilo en varios colectivos o haciendo tiempo para entrar a clase.
Los escritores que más me gustaron son Julio, con su humor particular, Elías, con sus instrucciones y finales inesperados, y Rocio, con su relato heroico.
Sin embargo, los cuentos que más me gustaron fueron los de mí amigo Pedro, que se las arregló para escribir tres cuentos: En el borde, Un amigo y La puerta al sur de Yedaw, que me dejaron con muchas ganas de seguir leyendo más sobre esas historias.