En Trevas, Mijail Lamas construye un diálogo donde la poesía y la vida de Cesário Verde son en realidad la búsqueda de su propio yo. Hablar de la muerte del otro es buscar una coartada para dejar constancia de nuestra manera de ver la propia, como algo que inevitablemente ocurrirá, aunque se anuncie como un simple cambio de costumbre. Este es un libro hermoso, que recomiendo sin reservas, cincelado con maestría, donde el poeta no deja nada al azar y la progresión dramática del diálogo se cumple con admirable dominio de su oficio.
Este poemario tiene la técnica y el sentimiento que todo lector quiere encontrar. Muerte, saudade, y mar son temas siempre tan explorados pero Mijail Lamas los sabe hacer suyos.
"Me quedaré acostado todo el día, dejaré que la luz, la puerta y las cortinas se queden apagadas. Todos se irán a trabajar y no van a volver hasta muy tarde, así que no estoy para otra cosa que no sea dormir.
Yo siempre fui el pulso de las cosas que toqué, pero hay en mí una congestión en el orgullo de ser, una jaqueca de te ner abiertos los ojos. Hoy voy a ser el pasto de un invierno que nadie toca, la ropa sucia al fondo de la cesta, el polvo debajo de los muebles que alguien ha olvidado barrer. "