Es que los españoles nos conquistaron, trajeron toda la maldad y por eso somos pobres...Es que la Malinche... Es que los gringos nos robaron el territorio del norte y por eso no somos una potencia... Es que Porfirio Díaz fue un terrible dictador... Es que todos los ricos son malos y todos los pobres son buenos, y somos pobres pero honrados... Es que lo importante no es ganar sino competir..., por eso perdemos... Vamos a mandar a México a unas cuantas sesiones de psicoterapia. Cinco serán suficientes para que, analizando algunos de sus mitos, supere los más perjudiciales de sus traumas; lo acostaremos en el diván y lo enfrentaremos contra sí mismo, para ver si la lógica y la razón logran imponerse contra los dogmas históricos ridículos que lo atan al pasado. El mexicano es poco colaborador, personalista, egoísta, y no tiene en absoluto el espíritu de colaboración de otros pueblos. El mexicano vive el hoy volteando al ayer, lo que en definitiva no lo hace nada visionario. Nunca llegará al futuro un pueblo tan obsesionado con su pasado... peor aún, con un pasado mítico. Nuestra historia, como la de todos los países, está llena de mitos y mentiras. Será labor de este libro tratar de brindar versiones alternativas de la historia que nos ayuden a comprender nuestro carácter, nuestros ideales y nuestros complejos de hoy. Y es desde luego el sueño que este libro ayude a producir en el mexicano el cambio que tanto necesitamos para progresar como país, como personas y como sociedad.
Juan Miguel Zunzunegui es un escritor y conferencista mexicano, conocido por su enfoque hispanista y revisionista de la historia de México.
A lo largo de su trayectoria, ha publicado varias obras literarias y ensayos históricos en los que intenta desmitificar algunos de los episodios más relevantes del pasado mexicano, ofreciendo perspectivas diferentes a la tradicionalmente aceptada.
Además de su faceta como escritor, Zunzunegui se ha destacado por su presencia en medios de comunicación, donde participa en programas y pódcasts sobre historia, cultura y política.
Yo no sé qué tanto de lo que Zunzunegui cuenta es verdad o mentira, pero concuerdo con mi educación histórica fue pobre, llena de mitos y nunca basada en la crítica. Nunca entendí que la historia oficial podía ser discernida, criticada. Siempre la entendí como una verdad absoluta, incambiable e inamovible fundamento de la psique mexicana. Ahora entiendo que no existe nunca tal cosa. El futuro no lo conoces y al parecer el pasado menos, porque siempre estará en manos de unas cuantas personas contar lo que sucedió. Sin embargo, el verdadero poder reside en las mentes de los oyentes evaluar la verosimilitud de lo que se escucha. Y entonces verlo como lo que es: finalmente una historia con h minúscula. Me gusta que haya más autores y más obras que lleguen a nuestras manos y nos hagan pensar y reflexionar y decidir, pero más importante accionar porque a pesar de que algunas personas quieren que sigamos igual, la mayoría tenemos buenas intenciones para nuestro país y nuestra realidad. El señor Zunzunegui se lleva mi reconocimiento por su labor pero más importante me deja las ganas de compartir la inquietud del pensamiento crítico, hacia atrás o hacia adelante.
No había leído un libro tan desgarrador. Desgarrador de orgullos. Terminé este libro diciendo lo que Guille de Mafalda: "me duele el orgullo". Desgarró por completo todo lo que uno ha aceptado como verdadero a lo largo de la vida. Ideas que se convirtieron en rutina. Frases que se convirtieron en escudo. Creencias que se convirtieron en un velo que no permite cuestionar más allá de estas y que sólo han distorsionado la realidad. Una realidad que ninguno hemos querido aceptar: la de la verdadera historia.
¿Por qué hemos negado nuestros verdaderos orígenes? ¿Por qué hemos permitido que se nos vendan héroes con dudosas ideologías "patrioticas" y villanos sin esclarecer si realmente se les puede calificar como tal? ¿Por qué hemos permitido que nos llenen la cabeza de contradicciones?, y peor aún ¿por qué nos hemos permitido vivir con esas contradicciones como 'modus vivendi'? Bien dicen en mi tierra: no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre.
La repetición lleva a la memorización y la memorización a la rutina. Lo que me hacía sentir "identificado" como mexicano en realidad (y estoy seguro que no sólo a mi) era una sarta de mentiras y/o medias verdades sobre gente que ya está muerta. Y más trágico no es no cuestionar lo que a uno le decían en la escuela por más contradictorio que pareciera, sino el hecho de haberlo convertido en un pensamiento colectivo que nos parece ser el detonande de un estancamiento social.
Este libro no es él libro que llevará a México al progreso. Eso sería caer en el vicio de mitificar ya no a un ser humano sino a un ser inanimado. Lo que llevará a México al progreso somos los mexicano y nadie más. Este libro sólo es uno de pocos que te dice tus verdades en tu cara.
El libro tiene ideas interesantes y coincido con algunas. Por ejemplo, coincido en que buscar la identidad en nuestros supuestos ancestros es restrictivo y en el caso de muchos mexicanos (y gente de otros países que fueron colonias) tenemos un complejo de inferioridad derivado de nuestro trasfondo histórico.
Sin embargo, Zunzunegui cae en varias contradicciones. Entre ellas, el autor critica los mitos y a la vez nos presenta otros. Sugiere que cambiemos a Hidalgo (al que llama "revoltoso" sin aclarar por qué ni citar fuentes) por Cortés (al que muestra como un hombre honrado y con un proyecto de nación, sin, de nuevo, citar fuentes) como padre de la patria. Además, afirma que gran parte de los problemas en México se deben a sus mitos históricos, y a la vez menciona al feudalismo del virreinato como la razón de que no seamos un país tan exitoso como Estados Unidos. Zunzunegui parecer ser, además, selectivo con los datos históricos que presenta (sin mencionar específicamente la fuente de donde los obtuvo). Así, por ejemplo, llama "granjas productivas" a los latifundios del porfiriato. Presenta a Díaz como un héroe que trajo la modernidad a México y no menciona la represión indígena, esclavitud y desigualdad social terrible durante su mandato.
El libro además tiene una estructura bastante vaga. La única noción de orden que noté fue que escribe sobre la independencia antes de escribir sobre la revolución. Sin embargo, sus críticas a ambos eventos se repiten en todo el libro.
En conclusión, el libro tiene un par de ideas interesantes, pero su fundamento es pésimamente explicado, o más bien, es casi inexistentes. Lo que tiene de análisis histórico es bastante pobre y el resto del libro es casi solo un repetir de ideas presentadas en el primer capítulo, sin ahondar realmente en ellas.
Un poco repetitivo pero con interesantes ideas y reflexiones que van sonando obvias y terribles conforme se van leyendo. Entiendo que es un tipo controversial y leo criticas respecto a su seriedad histórica pero hay temas innegables en los que no hace mas que señalar. Somos mexicanos auto-estigmatizados lamentándonos de nuestro propio trágico "destino". Aprendiendo una historia mal contada, con traumas guadalupanos, traumas contra los españoles, traumas contra los gringos. Somos ezquezofrénicos..ezque pobres de nosotros.
Tal cual ir a sesiones de psicoterapia, no es para todos, la realidad te pega y ya no vez tu presente como antes. Se que Zunzunegui es una persona informada y educada en el tema, aun así intento siempre mantener una duda de todo lo que leo. Teniendo en cuenta que desde la escuela yo sentía no me contaban todo, o lo que oía lo sentía inverosímil y que no cuadraba. Lo leí en este mes patriótico y creo fue un acierto pero también creo me pego más. Aun así lo recomiendo mucho. Angelica, gracias por siempre estarlo recomendando, ahora vamos por el de Quetzalcóatl.
Esta obra DEBERÍA SER LEÍDA POR TODOS y cada uno de los mexicanos.
Zunzunegui, de manera muy original e inteligente toma el el concepto de la terapia psicológica (psicoanalítica, para ser más precisos) para revisar a un paciente que en este caso no será humano, sino será un país, México. Partiendo de esta premisa, el autor comienza a llevar a su paciente (y al lector) a la revisión y al autodescubrimiento; los cuales revelaran el por qué de la realidad mexicana.
Si bien Juan Miguel expone los problemas y sus raíces, no termina de deslumbrar completamente una solución a estos; pero sin duda es una obra que golpea el ego mexicano. Creo que si los problemas que expone la obra se analizan desde un lado completamente crítico definitivamente podremos entenderlos y superarlos.
No queda más que decir que cuando los dogmas históricos se basan en mitologías el futuro será siempre incierto. ¡Ay mi México!....
Aunque el texto es algo repetitivo, el autor invita al mexicano promedio a reflexionar y hacer ver, a través de una analogía con una visita al psicólogo, cómo Mexico ha sido incapaz de superar su pasado y se aferra constantemente a vivir en el, dejando poco espacio para voltear hacia el futuro y empezar a tener un plan que nos lleve de manera concreta hacia a el progreso y desarrollo. Lectura obligada para cualquier mexicano
De los llamados “revisionistas” de la historia viene este pseudo libro que “trata” de decirnos que los mexicanos estamos traumados por ciertos hechos y que no hemos podido pasar página.
En primer lugar, desde el prólogo el libro es muy pobre al seleccionar a otro falsificador de la historia como es Martín Moreno, él comenta que se necesitan más Pedros, Mendivil y Zunzunegui, y no!, no necesitamos más de este tipo de gente, si bien no es necesario ser historiador para investigar y difundir la historia, sí se necesita tantito de investigación y corroborar las fuentes.
Mendivil empieza su narrativa de forma tropezada, pensando que con su lenguaje arcaico y burdo puede hacer fácil la lectura, pero falla en el intento, quiere empatar situaciones de hace 3 mil años con las de un contemporáneo como Javier Duarte, vaya que se tiene que ser mal escritor para cometer semejante estupidez.
El más perjudicial de los 3 autores, es Zunzunegui. Con fallas enormes en lo que cuenta de la historia, y además, toma frases sin dar la mención a quien merece. DICE que Hernán Cortés además de la espada, tenía como arma la pluma. Claro plagio de la obra de Christian Duverguer y ni siquiera lo cita. Pero no acaba ahí, enaltece y a Hernán Cortés como este hombre Gallardo, inteligente, visionario, amante de los indígenas, pero se le olvida la matanza de más de 5 mil Cholultecas, la destrucción de la gran Tenochtitlán, su afición por El Oro, entre otras tantas. Lo menciona como el padre de México, otra de sus tonterías, en todo caso sería el personaje crucial para que Mesoamérica la conozcamos como ahora, y si bien nuestro actual México forma parte de ella, se equivocó solamente por 300 años para realmente que México naciera.
Si bien Pedro es menos visceral que Zunzunegui, creo sí es aun más ignorante. Narra y justifica la matanza de 5000 cholultecas, porque sólo se basa en 1 de las dos versiones, la cual dice que una “vieja” le dice a Malintzi que los Cholutecas van a matar Hernán Cortés y sus tropas. La otra y es la que es más reconocida es que fueron los tlaxcaltecas que se inventaron esta noticia. Lo cierto es que Cortés acribilló a la población y si su intención era sembrar miedo lo logró.
Veo con tristeza mucha gente que se cree de este “revisionismo” incluso reconociendo que es conspirador, pero no es más que sensacionalismo de 3 autores, sesgados por las raíces que tenemos y enalteciendo a personas que al final tenián las mismas virtudes y defectos que los hombres de la actualidad.
Un libro muy polémico, que viene a romper muchas ideas clásicas que se tienen sobre la historia de Mexico, pone en la mesa una idea opuesta a la que se enseña en las escuelas, sin embargo se antoja un tanto como un ensayo más que una obra con rigor, pues muchos de sus dichos no se sustentan si bien en otros hace una alusión austera de donde provienen, otro punto es que muchos capítulos me hizo sentir que un mito histórico lo intenta romper con otro mito, pues rompe con ese Hernán Cortez bárbaro y hueco lo cambia por una todo benévolo y amoroso para con los indígenas, parece cambiar un hombre de paja por uno opuesto pero al final de paja.
Como ensayo abre la puerta al debate histórico, lo que si que es valioso, invita a leer otras fuentes, hacer preguntas incómodas sobre nuestro origen y lo que damos por hecho en nuestra historia, nos lleva a buscar nuevas líneas de pensamiento, en particular considero que este autor se opone a mucho del discurso de Paco Ignacio Taibo II autor del que he podido leer ya varios libros, que se sienten con un mayor rigor, sería genial poner a estos dos estudiosos de la historia a cotejar y confrontar fuentes como mero ejercicio académico.
La premisa de la que parte el libro es muy buena y confrontativa. Es cierto que nuestra historia está llena de mitos que más que generar cohesión en la sociedad, terminan estorbándonos. Mitos que fueron creados sobre todo por ese "partidazo" que gobierna actualmente y de los cuales se ha apropiado la mal llamada izquierda mexicana.
El problema que le veo al libro es en la veracidad de la información que presenta. No sé a ciencia cierta si el texto está bien fundamentado y hay datos que me hacen dudar. Incluso la forma en que está redactado el texto me invita a no confiar ciegamente en la información que arroja. Ese es el fallo del libro, y creo que si hubiera habido más rigor, hubiera sido una obra maestra.
Considero que la premisa del libro, la idea detrás y cómo se narra este libro son muy buenas. Todo lo demás, es muy malo. El libro esta narrado como una especie de terapia psicológica donde se atiende al mexicano promedio y todos sus traumas. Hay cosas muy interesantes, como el origen y visión de Hernan Cortés o la comparación del Destino Manifiesto Americano contra la visión Mexicana contemporanea, pero siento que el libro abusa de la repetición. Muchas veces, tuve que verificar si sí había cambiado de página o no por que repetía y repetía y repetía la misma idea. Incluso en capítulos posteriores. Creo que vale la pena leerlo por el contenido, pero tendrán que tenerle paciencia al relato por que es muy repetitivo y tedioso.
Entiendo y aprecio la crítica que el autor hace de México como nación y como pueblo, tiene puntos muy sólidos y la mayoría de las veces bien consolidados. Pero me temo que el autor escribe de manera muuuuy repetitiva, casi como yo queriendo llegar al mínimo de palabras en un ensayo de la escuela; también me parece pedante de vez en cuando, igual que contradictorio. La verdad yo esperaba que me describiera los mitos que nos enseñan en la escuela y me dijera lo que de verdad sucedió, pero eso es cosa mía. Por último, y esto es más capricho que nada, no entiendo por qué era necesario hablar de Dios y EUA en la quinta sesión si según se trataba del trauma de la revolución, pero bueno.
Excelente análisis de las causas que nos dan forma como país, y como individuo. Una herramienta interesante para entenderte desde una perspectiva colectiva y aterrizarlo a tu individualidad.
No encuentro otra frase con la que empezar esta reseña más que: "me duele el orgullo". Durante muchos años hemos creído una sarta de mentiras que poco a poco nos fuimos creyendo hasta hacerlas parte de nuestro modo de vida.- Este libro ayuda a quitarte las telarañas que todos los mexicanos tenemos, así como los complejos tanto creados, como impuestos. Un excelente libro en donde, a través de lógica y razonamiento propio te ayuda a comprender porque el mexicano no sale de su mediocridad y siempre vive de los fantasmas del pasado, consiguiendo sólo aferrarse a lo que quiere creer y negándose a la triste, cruda y fría realidad; logrando una sola cosa: alejarse cada vez más del tan querido "futuro próspero".
Es un reflejo muy duro, pero desafortunadamente muy cierto ( desde mi punto de vista), de todos los mitos que no nos han dejado superarnos como país y aceptar que no somos un pueblo conquistado y vencido, sino que somos una nación mestiza que surgió como resultado de la fusión de dos culturas Me pareció sumamente interesante el enfoque del libro y aprendí mucho. Es un tema muy parecido al que trata Octavio Paz en el laberinto de la soledad.
Me encantaría que muchos maestros, padres de familia y alumnos de todas las edades, lo leyeran y pudieran formarse una idea propia de lo que somos los mexicanos y de lo que podemos llegar a ser, soltando el pasado lleno de mentiras con el que se ha manipulado a la población.
Un buen libro para sacudirse los traumas de la historia de México, aunque en muchas partes la lectura se vuelve repetitiva y parece mas un regaño como si el autor quisiera mostrar que todos se dieran cuenta de las contradicciones de los mexicanos en su historia, lo que efectivamente sucede y es un poco cansada la lectura.
Si eres de los que dicen que México no hay dos, orgulloso del pasado indígena, molesto por la conquista, feliz por la revolución que acabó con la dictadura de Porfirio Díaz, etc... ESTE ES EL LIBRO PARA TI.
Si ya has leído bastante sobre la historia de México y entendido que al paso del tiempo el peor enemigo del mexicano sigue siendo él mismo... BUSCA OTRO LIBRO.
Zunzunegui a veces es demasiado simplista en su análisis de lo que él llama "traumas nacionales" y un tanto caricaturesco respecto a varios personajes históricos (particularmente notorio en su afinidad por Porfirio Díaz). También es demasiado repetitivo al grado en el que al libro le sobran, al menos, 50 páginas. Fuera de eso la tesis que presenta y propone es interesante y bastante acertada desde un punto de vista histórico y sociológico. Siempre hay que tener cuidado con filosofías idealistas, pero en este caso me parece bastante atinado. Buen librito que todo mexicano debería leer e incorporar, especialmente en proyectos políticos.
El autor muestra una interesante perspectiva alterna a mucha historia que plantea el sistema educativo con el fin de comprender mejor la idiosincrasia del mexicano, un excelente punto de vista alterno al porque actuamos como actuamos
Un libro malo, en términos generales. Aunque el autor tiene buenas ideas y frases, es muy repetitivo en ellas. Hay cosas en las que opina sin ser experto o sin apoyo y hay otras que definitivamente no sabe lo que dice.
Aunque hubo partes repatitivas me gusto muchisimo. Describe la mentalidad del mexicano y te ackara muchos mitos que creemos ciertos por completo. Es muy facil de leer y sin duda todos los mexicanos deberiamos conocer estos datos
Es interesante la premisa de cuestionar las creencias que tenemos como mexicanos y sin duda hay ideas sólidas dentro del libro. Sin embargo, se propone a cambiar unos mitos por otros. Creo que más bien que Zunzunegui nos presenta sus propias creencias como verdad pura.
Definitivamente es todo lo que esperaba, un libro rapido de leer, de muy facil comprension muy concreto y me ha dado un cambio en la visión que tenia de mi pasado, como Mexicano.
Es un buen libro, con ideas aceptables y coherentes... hasta cierto punto.
Lo que más me agradó de este libro fue como critica sin compasión al mexicano y a su historia (que en cierto punto de vista, sí es absurda). Sus argumentos de como abordar la historia "conocida" con la historia oficial y como muchos eventos nos los imponen para sentir ese patriotismo innecesario y pusilánime (como cada 16 de septiembre o 20 de noviembre) que es cierto viendo los sucesos por varios lados y no solo quedarse con los famosos "libros de texto gratuito" y como realmente nuestra historia (al menos pre revolucionaria) la marcaron mexicanos que no se sentían tan mexicanos o mexicanos con intereses burgueses como Hidalgo, Allende, Madero, Villa, Zapata, etc.
Y es fácil asociarlo ya que si uno se da cuenta de como el gobierno manipula la información se dará cuenta que no toda la historia mexicana es de color rosa como nos lo quieren vender (o nos lo imponen), pero hay que tener una mente más abierta y no tan retrograda en el sentido de aceptar varias verdades para construir una propia.
Igual la forma de abordar los problemas psicológicos de los mexicanos promedio y su actitud ante la mayoría de las situaciones, por ejemplo y lo que más me gusto, el famoso "ES QUE". Como me repurga que las personas siempre se invente un pretexto para las situaciones y no propongan soluciones y la frase más usada (en México) es el "es que", la maldita ESQUEzofrenia y el autor tiene razón al momento de conjugar la falsa historia o la historia manipulada con este síndrome ya que siempre se pone como pretexto que si alguien más lo hace, ¿yo por qué? o ¿Para qué lo hago? o el más común, "la flojera" (no me lavo las manos ya que alguna vez yo lo he aplicado), pero si en vez de poner tantos topes a las soluciones y se pusiera más empeño, al menos un sector, el mínimo, saldría adelante de este miserable país (que no es el único), solamente que nuestra "hueva" mental nos lo impide.
Igual me agradó como nos pone en comparación con las estereotipos marcados que nosotros mismos hicimos y no me refiero al típico mexicano dormido bajo la sombra del nopal con su sobrerote y su botella de tequila, sino más bien lo que es Pedro Infante, el macho que todo lo puede y galán; Sara García en su papel de mamá de los 3 Garcías, de sobreprotectora, matriarca de la casa y dura como el hierro para llevar las riendas que el marido no puede; y finalmente el pobre pero honrado mexicano que le gusta las telenovelas, la mala paga e ignorante, pero eso sí, como tiene a la virgencita, todo esta bien y no pasa nada (en el país de no pasa nada).
Lo único malo de este libro es que fue muy muy redundante, al punto de que en cada hoja repetida la idea original (al menos el los primeros tres capítulos) de que México nada más no da una por su fijación en el pasado y no en el presente. Si no hubiera repetido tanto y estuviera mejor estructurado su crítica en ese sentido, hubiera sido un buen libro de crítica histórica, pero falló en el intento, aunque eso no le quita el merito que aporta buenas ideas (excepto esa de alzar como héroe a Cortes).
Si se es un ciudadano con cabeza y buena crítica y auto crítica, es un buen libro pero con sus limitantes. Como digo, hay que informarse más y tener varias versiones para no quedarse con una sola si no se estaría cayendo en lo mismo.
Spanish is not my native tongue and yet I understand this book so well. I applaud it. It explains why my American upbringing and thinking was and is (still) fiercely at odds with my Mexican blood relatives.
The Mexican mentality (schizophrenic, contradictory, egocentric, hypocritical) vs the American mentality (with its own set of problems, historical racism only one of them) both built on myths, epic and glorious, but one rewards hard work with riches because hard work means honoring God; the other avoids hard work and responsibility because work is punishment from God, the Virgen de Guadalupe tells us so and thus she insists on virtue (poverty) over progress and prosperity.
If you, like me, wondered why Mexico gave such an abysmal performance at the 2014 World Cup against the Netherlands, after reading Zunzunegi's book, you'll understand why Mexico has a failing electric grid and garbage in the streets, why Mexico's corruption index ranks it 126 (out of 180), why the people tolerate such corruption and why the sitting president has links to organized crime (never-ending, all consuming pursuit of power). Many (not all) Mexicans smile and welcome Americans for their money (tourism and investments), but behind the smile is hate and envy, like it or not, it's the painful truth.
Like a petulant child, Mexico refuses to grow up, just look at the 2024 elections or read the Pew Research Center's survey regarding countries that welcome authoritarian rule, Mexico ranks up there with Nigeria and Kenya.
It really is a sad state of affairs, but if Mexico doesn't want to be regarded as mediocre or called a "shithole" country full of "rapists" it needs to stop behaving like a mediocre murdering and raping shithole country, asap, pronto, now.
Mexico's problems are many, complicated, and it needs more than five therapy sessions but Zunzunegi has identified the problems that hold Mexico back: old world medieval thinking, tribalism, reliance on violence and authoritarian rule, fear of freedom (as Erich Fromm would say), among many others.
The truth is, nowadays, politically incorrect; and no if the British had landed on what is now Mexico, I wouldn't be here writing this or I'd be in a concentration camp, sorry, an Indian Reservation. Mexico, with its ideal geographic location, has opportunities to rival its North American neighbors, but it's squandering those opportunities (on dismembered bodies) and the skills of millions of hard-working Mexicans who cling to the myth of the defeated Aztecs and its nonexistent empire--the mentality of the defeated.
Mexico has everything to compete on the world stage and coexist with is North American neighbors and the rest of Hispanic America, but it's hellbent on self-sabotage.
Juan Miguel Zunzunegui busca desesperadamente (y hago enfasis en esta palabra) hacernos entender que es imposible llegar a in destino cuando volteamos solo hacia atras. Y esa es la realidad del mexicano. A lo largo del libro, Zunzunegui hace comparaciones culturales de diferentes mitos en diferentes culturas, esto con el proposito de dejar en claro que no todos los mitos son malos. Pero en Mexico, de acuerdo a Zunzunegui, los mitos son basados en mentiras retorcidas que solo buscan justificar los errores. El libro se divide en sesiones a forma de psicoanalista-paciente. En cinco sesiones se busca superar el pasado! (?)
En la primera sesión el autor viaja al inconsciente del mexicano, en la segunda trabajan con los traumas de la conquista, la tercera es sobre traumas guadalupanos, la cuarta traumas revolucionarios y en la última sesión se otorga el diagnóstico al señor México. Zunzunegui presenta Buenos argumentos aqui y alla, sin embargo creo que fue bastante repetitivo. Es agotador para el lector! Ser el pueblo conquistador, no el conquistado, fue el argumento preferido, lo ves cada dos o tres páginas y te hace cansado estar escuchando las mismas razones tantas veces!
Considero que el libro es muy "light", facil de leer, accessible para todo tipo de lector. Precisamente eso lo hace light! En lo personal *y es cuestion de gustos* me hubiese gustado analisis mucho mas profundos y elaborados, tal vez con mas fuentes. Por momentos, el libro me parecio in tanto pesimista, e inclusive, me parecio por momentos que los argumentos presentados no eran subjetivos, y eran meramente opiniones personales (me gano la curiosidad y comprobe algunos datos). Queda pendiente uno que otro acerca de "la Buena fe" de Cortes.
En general, es un buen libro. Muy interesante! El Mexicano tiene grandes complejos históricos que lo frenan a sacar todo su potencial y esta es una genial obra ayudar a superarlos.
Por donde comenzar cuando un libro sobre México tan directo y lleno de verdades dolorosas lo leé un mexicano. ¿criticar honestamente el libro o defender a la patria y seguir padeciendo el Sindrome de Masiosare? Somos un pueblo hundido, un barco a la deriva, un país que vive en el pasado. Es triste pero lo somos.
Los niños mexicanos crecemos escuchando la historia de un México vencedor, hambriento de libertad y justicia, sin embargo, como bien lo menciona Zunzunegui: "La historia la cuentan los ganadores"
No críticaré que tanto de los fragmentos de historia son reales o no, ya que comparada con la enseñanza en escuelas de México es muy diferente y no tengo el conocimiento para hacerlo. Pero lo que sí debería hacer cualquier mexicano, es leer este libro. Leer para generar un pensamiento crítico que cuestione el país en el que vive, creando interés en la política mexicana y progreso del cual nuestros país carece.
Y si, cada país tiene su personalidad, citando al autor los gringos y su visión mesiánica siempre queriendo liderar el mundo, alemanes aguerridos, ingleses aristócratas casados con la realeza, la sensibilidad que caracteriza a los franceses y la arrogancia de los argentinos, ¿la humildad de los mexicanos?
Como lo explica la humildad viene de humillarse, de sentirse y dejar ser aplastado, de no crecer, no ver más allá, agachar siempre la cabeza y decir: "mande usted" "si patroncito" Puede no sonar mal, pero el verdadero significado de la palabra es humillación y eso sí que caracteriza al mexicano cuando se encuentra frente al rico, al gringo, al político.
Debemos decir sí a la sencillez, más no a la humildad. El libro trata muchos temas de la cotidinidad mexicana Virilidad frágil y mujer abnegada Crisis de identidad Guerra civil Mestizaje
Si lo que leemos no genera un pensamiento critico... No sirve.
En Los mitos que nos dieron traumas, el autor hace un análisis muy interesante de las narrativas y mitos históricos que han modelado el pensamiento del pueblo mexicano, y cómo estos mitos generan traumas que pueden explicar nuestra situación actual como sociedad. Puede decirse, además, que muchos de los aspectos relatados en este libro encuentran paralelos en los mitos fundacionales de otros países hispanoamericanos: compartimos los mismos traumas. Debo aclarar que el autor no se refiere a los mitos tradicionales, sino a los hechos históricos que dieron forma al presente: los héroes, los villanos, las revoluciones… todos esos elementos históricos que están más bajo la sombra del mito que bajo la revisión crítica. En general, el libro tiende a ser muy repetitivo. Esto podría no gustar a algunos lectores, pero es comprensible al estar escrito en un estilo cercano al de una consulta psicológica, donde la repetición es necesaria para reflexionar verdaderamente sobre el origen del problema. De esta forma, el autor invita a la autorreflexión y a cuestionar muchos aspectos de cómo se ha enseñado la historia de nuestros pueblos, y cómo esta ha sido manipulada para crear una narrativa funcional a los intereses de quienes han detentado el poder. Me parece un libro muy interesante, que despierta muchas preguntas en torno a la historia y a cómo se enseña. El autor hace que el lector reflexione sobre ciertos puntos que, en nuestras mentes, aparecen como dogmas, y en cierto modo dinamita los cimientos sobre los que estos se han construido. Coincido con el autor en que este proceso es necesario para superar nuestros traumas, reconciliarnos con nuestros orígenes y aprender a abrazar con orgullo nuestra identidad mestiza.