En Dorada no hay amor ni ternura entre un hombre y una mujer sino sexo duro y descarnado, con el fin utilitario de fornicar, dar placer y, principalmente, concebir; un motor del caos y de la prosperidad, de la deblace y del renacimiento. Dorada es una mujer preciosa, perfecta. Dorada es un deseo. Dorada es una ciudad inhóspita y moderna dominada por las experiencias sexuales que las mujeres ofrecen sin pudor, en las que el delirio se convierte en un anhelo carnal y terreno.
Contrario a ese escenario hostil existe la mítica Aguafuerte, peculiar por su río subterráneo que es capaz de revitalizarlo todo, incluidos los cuerpos que se han entregado al placer ilimitado y obsesivo. En ambos sitios el protagonista es un pintor que emprende un viaje y se convierte, sin más, en el único hombre capaz de procrear con veintidós mujeres para proveerlas de la semilla que habrá de devolver la vida a este nuevo mundo, destruido tiempo atrás.
David Miklos (San Antonio, Texas, 1970) vive y escribe en la ciudad de México, lugar en el que creció. En Tusquets Editores ha publicado la antología de nuevos narradores mexicanos Una ciudad mejor que ésta (1999) y las novelas La piel muerta (2005), La gente extraña (2006) y La hermana falsa (2008). Fue director de la revista de creación y crítica Cuaderno Salmón y ha colaborado con cuentos, reseñas y artículos variopintos en suplementos y revistas culturales de México y España. Actualmente es jefe de redacción de la revista de historia internacional Istor, publicación de la División de Historia del Centro de Investigación y Docencia Económicas, colaborador de la revista de crítica cultural y política Nexos y consejero literario de la revista de artes La Tempestad. Además, es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Dorada es una novela con erotismo alucinado, pero es también un lugar y una persona. Ambientada en un onirismo kafkiano, o bien salido de una película de David Lynch, donde la obsesión por una mujer, o tal vez varias que son idénticas. Una búsqueda por los sueños donde el placer su confunde con las pesadillas. Por otra parte, existe un lugar llamado Aguafuerte, un lugar contrario, donde la fecundación es su sino. Aquí todo germina y las mujeres se ofrecen con efectos más allá del placer, el de la continuidad. Imaginemos El Proceso de Kafka entremezclado con escenas de tipo erótico, eso es La Dorada.
Libro espiritual que se pierde en la narración de un personaje que parece perdido en la vida y que solo ha encontrado sentido al conocer a una hermosa mujer de una ciudad enigmática, La Dorada, donde se gesta su perdición tras una trampa absurda pero que tan solo es el inicio de un despertar espiritual al procrear a 22.
Dorada es una pesadilla erótica, llena de momentos turbios, y personajes extraños, aún así es una hosties reflexiva de la feminidad qué hay en todo lo que nos rodea. Una novela onírica con esos matices sexuales que invitan al protagonista a tener un lívido alto y al lector lo mantienen al tanto de que nueva situación sexual y existencia afrontará el protagonista. Un libro que se lee rápido pero que deja un deseo de saber un poco más.
«Aquí su cauce corre casi al ras del suelo, pero más allá se pierde hacia el interior de la tierra, una vena de agua oculta, luego secreta o no evidente para los que poco saben sobre la naturaleza del agua y de esa geografía.» David Miklos
Novela como un sueño o pesadilla. La segunda parte crece mucho y es lo que deja buen sabor de boca. Aunque me gusta cómo escribe el autor, confieso que a éste me costó mucho darle el golpe.