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Bella Vista (Novela)
Un viaje íntimo a la infancia, donde los recuerdos y las emociones de los años 70 se entrelazan con secretos familiares en un barrio lleno de historia.
Los años 70 en la Argentina. Una familia de clase media –padre, madre, cuatro hijos y un abuelo muy presente y protector– vive en Bella Vista, una localidad del oeste del conurbano bonaerense lindante con Campo de Mayo, trasfondo de una época con poca calma y mucha oscuridad. Bella Vista es un barrio sencillo, de casas modestas y de chalets de ladrillos a la vista, techos de tejas y prolijos jardines. Por sus calles arboladas transitan los chicos rumbo a la escuela o a explorar sitios recónditos, vendedores ambulantes, vecinos misteriosos y los personajes extraños que nunca faltan.
Y en el centro de quien narra, la casa familiar con sus rutinas y sus excepciones, hasta que llegue el momento de la separación de los padres y la abandonen, junto con la infancia, que se disolverá lentamente.
Con una escritura íntima y reflexiva, Damasia Amadeo evoca esos años, separando una a una las capas de la memoria para hacer emerger recuerdos adormecidos y capturar algo más que anécdotas, secretos y pequeñas historias la textura y el aroma propios de la niñez.
Los años 70 en la Argentina. Una familia de clase media –padre, madre, cuatro hijos y un abuelo muy presente y protector– vive en Bella Vista, una localidad del oeste del conurbano bonaerense lindante con Campo de Mayo, trasfondo de una época con poca calma y mucha oscuridad. Bella Vista es un barrio sencillo, de casas modestas y de chalets de ladrillos a la vista, techos de tejas y prolijos jardines. Por sus calles arboladas transitan los chicos rumbo a la escuela o a explorar sitios recónditos, vendedores ambulantes, vecinos misteriosos y los personajes extraños que nunca faltan.
Y en el centro de quien narra, la casa familiar con sus rutinas y sus excepciones, hasta que llegue el momento de la separación de los padres y la abandonen, junto con la infancia, que se disolverá lentamente.
Con una escritura íntima y reflexiva, Damasia Amadeo evoca esos años, separando una a una las capas de la memoria para hacer emerger recuerdos adormecidos y capturar algo más que anécdotas, secretos y pequeñas historias la textura y el aroma propios de la niñez.
130 pages, Kindle Edition
Published February 1, 2025
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Community Reviews
Displaying 1 - 1 of 1 review
February 9, 2026
Me venía sorprendiendo con la cantidad de veces que en la literatura argentina se nombra a Bella Vista. En un cuento de Soy una tonta por quererte de Camila Sosa Villada, la narradora travesti menciona al pasar una aventura que tuvo con unos rugbiers de Bella Vista. En Mujeres asesinas 2, se cuenta de una situación donde una ex convincta partició en una toma de rehenes a mano armada en Bella Vista, hecho que la mandó de nuevo a la cárcel. Probablemente haya leído algún otro Bella Vista en algun otro libro donde no me lo esperaba, y seguramente también en alguna película o serie.Es un viaje completamente descriptivo, no hay trama que aglutine los 10 capítulos, tan solo la búsqueda interna motivada por el deseo de encontrar un hecho fundamental en su pasado que esté atormentando silenciosamente su presente.
La sintaxis evoca nostalgia, una nostalgia natural, no impostada. Las imágenes que trae suelen estar asociadas al verano, al clima cálido, el sol, los jardines verdes y las flores. Recorremos los recuerdo de sus amistades de la infancia, las salidas familiares... Hay cierta distancia también en la manera de narrar ciertas cosas, no hay añoranza por el pasado, es una adulta que está teniendo una bella visión de su infancia.
La elección del título no podría ser mejor de otra manera. Bella Vista. Nombre de la localidad de San Miguel, pero también del efecto de lectura. De la sintaxis que trae el mundo de Damasia.
A todas estas imágenes bellas, hay algo que aparece de repente, de lo que la voz narradora pareciera querer evitar y no poder, porque está siempre ahí, y es la dictadura. A los hermosos viajes familiares se le mezclan los carteles amenazantes de la propaganda militar. A los apacibles viajes en colectivo los inturrumpe el ejército que baja a todos los pasajeros y cuando vuelven a subir todos, hay más asientos vacíos. A la bella visión de su pasado en el conurbano se le mezcla también el miedo de tener padres que son amigos de montoneros.
Si vamos al caso, en términos narrativos no pasa nada interesante, pero el flujo de conciencia funciona para construir toda una descripción bella, siempre muy personal y con los baches propios de la memoria, en donde los paisajes de los recuerdos son los núcleos que aglutinan el relato hasta el final, cuando los padres se separan, siendo la narradora adolescente, y se muda con su madre y hermanos a Capital.
Cuando la enunciación se apaga, no sabemos si el viaje sirvió de algo. Sabemos en qué lugar inició la narradora, pero no en cuál termina. Aunque al lector poco podría importarle, puesto que esa voz que nos hizo viajar un rato a su pasado tuvo la capacidad para llevarnos con ella en esa búsqueda, transitamos con ella esa búsqueda, con principio y sin final aparente, pero algo nos quedó claro: la memoria siempre vuelve aunque quermos evitarla, y algo debemos hacer con ella. Damasia decidió escribir una novela. Fue una buena decisión.
La sintaxis evoca nostalgia, una nostalgia natural, no impostada. Las imágenes que trae suelen estar asociadas al verano, al clima cálido, el sol, los jardines verdes y las flores. Recorremos los recuerdo de sus amistades de la infancia, las salidas familiares... Hay cierta distancia también en la manera de narrar ciertas cosas, no hay añoranza por el pasado, es una adulta que está teniendo una bella visión de su infancia.
La elección del título no podría ser mejor de otra manera. Bella Vista. Nombre de la localidad de San Miguel, pero también del efecto de lectura. De la sintaxis que trae el mundo de Damasia.
A todas estas imágenes bellas, hay algo que aparece de repente, de lo que la voz narradora pareciera querer evitar y no poder, porque está siempre ahí, y es la dictadura. A los hermosos viajes familiares se le mezclan los carteles amenazantes de la propaganda militar. A los apacibles viajes en colectivo los inturrumpe el ejército que baja a todos los pasajeros y cuando vuelven a subir todos, hay más asientos vacíos. A la bella visión de su pasado en el conurbano se le mezcla también el miedo de tener padres que son amigos de montoneros.
Si vamos al caso, en términos narrativos no pasa nada interesante, pero el flujo de conciencia funciona para construir toda una descripción bella, siempre muy personal y con los baches propios de la memoria, en donde los paisajes de los recuerdos son los núcleos que aglutinan el relato hasta el final, cuando los padres se separan, siendo la narradora adolescente, y se muda con su madre y hermanos a Capital.
Cuando la enunciación se apaga, no sabemos si el viaje sirvió de algo. Sabemos en qué lugar inició la narradora, pero no en cuál termina. Aunque al lector poco podría importarle, puesto que esa voz que nos hizo viajar un rato a su pasado tuvo la capacidad para llevarnos con ella en esa búsqueda, transitamos con ella esa búsqueda, con principio y sin final aparente, pero algo nos quedó claro: la memoria siempre vuelve aunque quermos evitarla, y algo debemos hacer con ella. Damasia decidió escribir una novela. Fue una buena decisión.
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