Esta es una de esas raras veces en las que me tienta darle una puntuación aún más baja a un libro. Normalmente si el libro tiende a tirar hacia una estrella o 2, jamas llego a acabarlo. Me aburro, y lo dejo en una mesa, cogiendo polvo, atrapado para siempre en la etiqueta de Goodreads de Currently Reading. Ahí se acumulan no solo los que voy leyendo, sino también los que he iniciado y no he sido capaz de concluir, sea por la razón que sea. Quizás, en un futuro próximo, los retome y descubra algo que no vi en su momento, y puede terminarlos y disfrutarlos debidamente. No seria la primera vez que me pasa.
Jhegaala ha estado cerca de convertirse en uno de ellos. Lo deje descansar desde finales de Diciembre hasta los últimos días de Diciembre. Otros libros se inmiscuyeron, libros que me motivaban más, que captaban más mi atención. Porque Jhegaala no lograba hacerlo.
Siempre he disfrutado de las novelas de Vlad Taltos, pues es un personaje interesante, aunque la lectura de sus novelas me resulte confusa. Tarde muchos años en poder continuar más allá de lo que publico Martinez Roca, un tiempo en el que domine el idioma inglés lo suficiente como para poder animarme a leerlo. Pero el propio autor va dando saltos temporales, cada novela situada en momentos diferentes. Nunca tengo claro por donde voy, ni que he leído. A día de hoy, estoy casi convencido que alguna novela se me ha escapado entre las grietas del tiempo. Siempre tengo que revisar listados de lectura cronológica antes de embarcarme en una novela para ver si no he vuelto a extraviarme. Resulta confuso.
Lo bueno es que, por lo general, cada novela es bastante independiente. Puede que haya eventos relevantes ocurriendo durante las mismas, pero Vlad sigue siendo el mismo, bien como líder criminal, bien como fugitivo de sus anteriores jefes. Quizás algún día logre captar toda su historia de manera adecuada, ordenándola mentalmente. Pero de momento, vamos tirando.
Esta historia en concreto resulta ser totalmente inconsecuente e irrelevante, narrada de una manera lenta, tediosa y decepcionante. Trata de ser un misterio en el que el protagonista se ve envuelto, pero es tan confuso y el propio personaje esta tan fuera de su elemento, que te pasas el libro sin tener ni idea de que va el asunto, hasta que el propio personaje, tras casi la mitad del libro afirmando que ya sabe de que va el asunto, finalmente lo explica abiertamente, en lugar de hacerse el misterioso y soberbio. El que Loiosh, su fiel familiar jhereg este sufriendo la misma exasperación que el lector porque el protagonista se niega a implicarnos en el misterio solo hace que el cabreo sea mayor.
Si, suelo ir perdido con la cronología de las novelas, pero siempre las disfruto por si mismas. En esta ocasión, por desgracia, me siento decepcionado y algo estafado.
Y tentado seriamente de bajar a un 2 la puntuación...
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8 AÑOS DESPUES
Resulta curioso revisitar un libro tanto tiempo después. No suelo hacerlo. Ya van varios los libros de esta serie que ya habia leido, pero este es el primer en el que si que deje una reseña. Y de las mias indignadas que me salen muy de vez en cuando.
La verdad es que ahora, leyendo los libros en orden y de manera mas continuada, sigo entendiendo la frustración que parece que me provoco en su momento, pero no la veo del todo igual. Teniendo todo el contexto de lo ocurrido en las ultimas novelas mucho mas claro, esta historia gana en relevancia de cara a entender el personaje. Vlad ha vivido toda su vida como un humano entre los dragaeranos. No sabe apenas nada del pasado de su familia. Que elija buscar sus raíces tras tener que dejar atrás toda su vida tiene mucha importancia. Que sus ideas preconcebidas lo metan en un jaleo tan confuso y que reafirme su pertenencia al mundo en el que ha vivido siempre también refleja muy bien la personalidad de Vlad.
Sigo pensando que la trama es confusa, y que el artificio de no contarnos gran cosa de lo que sospecha durante la historia para luego contarlo en un ultimo discurso final es una apuesta arriesgada. Normalmente somos participes de sus teorías y descubrimientos, en cierto modo gracias a que las comparte con Loiosh, que se convierte así en nuestra entrada en la mente del protagonista. Pero en esta ocasión le niega la información, y a nosotros en consecuencia.
Creo que en este tipo de historias busco disfrutar del viaje del descubrimiento del misterio por parte del protagonista. Nunca he sido de los que analiza y teoriza, dándole vueltas al misterio tratando de desgranarlo antes que el protagonista. Prefiero disfrutar del descubrimiento según viene. Por eso este tipo de historias que le dan la vuelta a la estructura básica de un misterio no conectan tanto conmigo.
En definitiva, he disfrutado bastante la lectura, aunque mis problemas originales siguen ahí. Pero ahora lo veo todo en un contexto mas amplio gracias a leerme todos los libros, por lo que no me resulta tan decepcionante el ritmo y el enfoque usado.
Le mantenemos el 3, pero ahora creo que se lo subiría a un "y medio".