Juana Doña, dirigente comunista, feminista, sindicalista y escritora, sufrió persecución y cárcel durante la dictadura franquista. Condenada a muerte en 1947, le fue conmutada la pena por muchos años de cárcel, gracias a la mediación de Evita Perón. En esta novela-testimonio que terminó de escribir en 1967 aún mantiene vivo el recuerdo de sus 18 años de prisión, el de las mujeres que vio sacar a fusilar, de aquellas otras que murieron a su lado, de las que sobrevivieron y la amargura de pensar en las que quedaron en las cárceles. Ni uno sólo de los relatos que se cuentan es producto de su imaginación, son testimonios que demuestran que las mujeres no han sido un grano de arena en la lucha de resistencia, miles de mujeres participaron, abnegadas, en todos los frentes desde la guerrilla hasta la lucha clandestina. Más que una memoria del olvido es una reivindicación de la lucha de las mujeres contra el franquismo. “Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanas, mujeres del pueblo, todas sufrieron la desatada represión del fascismo, juntas, hacinadas y hambrientas lo perdieron todo menos su valerosa resistencia… por defender los derechos de nuestro pueblo, pero no pusieron nunca en cuestión su propia opresión”. Lo que nuestras madres plantaron, nosotras lo cosechamos. Plantaron libertades, sueños, desmanes, quejas, lo nuevo, lo por venir. Les dijeron que no crecería, pero plantaron. Las llamaron locas, pero plantaron. Y como lo plantado tenía fuerte raíz (por lo que algunos las llamaron radicales), todo llegó a nosotras. La cosecha de nuestras madres es una colección de textos que recoge el origen, amoroso y guerrero, de nuestro sentido libre de ser mujeres puesto en palabras. De ella obtenemos frutos y semillas que volveremos a plantar.
Juana Doña Jiménez fue una dirigente comunista, feminista, sindicalista y escritora española.
Se afilia a las Unión de Juventudes Comunistas de España en enero de 1933, con sólo 14 años. Es nombrada primero secretaria femenina del Sector Sur y luego secretaria femenina del Comité Central de las Juventudes Comunistas, para más tarde pasar a formar parte de la Agrupación de Mujeres Antifascistas. En 1936, se fue a vivir con Eugenio Mesón, conocido dirigente de la Juventud Socialista Unificada. Tras el golpe de Casado, Eugenio es detenido y encarcelado en San Miguel de los Reyes. Juana marcha a Alicante con su hijo y su hermana para intentar salir del país, siendo apresados y trasladados al campo de concentración de Los Almendros. A finales de mayo de 1939, son trasladados a Madrid.
Al llegar a Madrid entra en contacto con la organización clandestina del PCE. El 5 de diciembre de 1939 es detenida junto a su madre y hermana, acusadas de pertenecer a la reorganización del PCE y de estar implicadas en el asesinato del Comandante Gabaldón. Juana es llevada a Gobernación y torturada con corrientes eléctricas. El 24 de diciembre ingresa en la cárcel de Ventas, donde fue torturada. En la cárcel, Juana se encarga de dar clases a mujeres analfabetas, así como de recibir clases de otras presas que habían sido maestras republicanas. El 28 de mayo de 1941 sale en libertad. Un mes más tarde, el 3 de julio, su marido es fusilado junto a otros compañeros en las tapias del cementerio del Este. En 1944 vuelve a la lucha clandestina entrando a formar parte de la guerrilla urbana madrileña, dentro de la Agrupación Madrid. Dirige los atentados contra la Brigada Político Social y la embajada argentina, que consiguen gran relevancia sin causar heridos. En el año 1947, es detenida, juzgada y condenada a pena de muerte. El PCE inicia una campaña internacional para intentar salvar su vida y la de otros compañeros con igual condena. Evita Perón, de viaje en España, a pedido de su hijo, intercede en favor de Juana y consigue que su pena sea conmutada por 30 años de prisión. Juana ingresa en la cárcel de Ventas, pasando luego pasa pasando luego por las prisiones de Málaga, Segovia, Guadalajara y Alcalá de Henares durante los 20 años que pasa en prisión. Participa en huelgas de hambre en las cárceles de Málaga y Segovia.
En el año 1961 sale en libertad. Marcha a Francia donde entra en contacto con el PCE exterior, y comienza una nueva etapa vinculada al movimiento feminista. Años después, funda el “Movimiento por la Liberación e Igualdad de la Mujer”. Durante la Transición fue candidata al Senado por el PCE. Fallece el 18 de diciembre de 2003 en Barcelona, a los 84 años de edad.
Un libro que te toca muchísimo, hace que sientas cada relato como propio y entiendas sufrimiento de todas las mujeres. Todo el mundo debería de leer algo así 🤍
Es muy importante que leamos obras como esta: un testimonio desgarrador en primera persona de la represión que sufrieron todas las personas que eran contrarias a la dictadura franquista. Sus historias merecen ser recordadas. No hemos sabido cerrar bien este horrible capítulo de nuestro pasado, y hace falta. No se puede esconder todo debajo de la alfombra. La historia de Juana, que se pasó veinte años en una cárcel franquista, así como de tantas otras mujeres, merece mucho más de lo que ella recibió. Muchas gracias, Juana, allá donde estés, por luchar por nosotras.
Un relato imprescindible para comprender nuestra historia reciente. El libro detalla la vida de mujeres en distintos campos de concentración y cárceles franquistas. No debe leerse como una obra literaria, sino como el retrato de la sociedad de la España desde 1939 hasta, casi, nuestros días. Muy recomendable.
Si te gusta la literatura franquista y la literatura testimonial probablemente te flipe, pero a mí Franco me ha traumado desde cuarto de la ESO hasta segundo de bachiller y cualquier cosa que tenga que ver con la dictadura me revienta la cabeza, así que, las 300 páginas del libro han sido un SUPLICIO para mí, encima que me lo he tenido que leer en un día, calla, no, fatal
(4,5) Una biografía transparente y honesta, llena de información sobre cómo fue la vida en las cárceles españolas durante la posguerra y los años de la dictadura franquista. Por momentos durísima y en otros tremendamente desazonadora, la novela profundiza en la condición humana en algunos de sus extremos más radicales. Aunque a nivel de estilo tiene algunos fallos menores, éstos no entorpecen la lectura y me ha parecido tremendamente interesante
“Hoy, después de treinta años de vivir fuera de la prisión, aún me emociona abrir un grifo de agua; apagar o encender la luz cuando lo deseo; abrir y cerrar mi puerta; elegir un libro..., todo aquello que pasa desapercibido, cuando nunca has carecido de ello; y pido a mi memoria que nunca me lo haga olvidar.—“
Un testimonio crudo e íntimo sobre las cárceles franquistas de mujeres que ayuda a comprender cuestiones de la cotidianidad de estos espacios. Un voz muy necesaria.
Muy valioso como testimonio, pero pobre en lo literario. La edición, con faltas, leísmos, laísmos y entrecomillados sin justificación, me parece una falta de respeto a la autora