Las Torres es un pueblo miserable y gris, que vive bajo la influencia de dos personajes: Don Julián, el cacique del pueblo quien controla a sus habitantes a través del poder del dinero. Mientras que Don Benito, el cura lo hace a través del fanatismo y un malsano temor a Dios que inculca a su feligresía. Las Torres esconde un oscuro secreto, del cual es cómplice y la ola de frió que azota al pueblo no solo les hiela físicamente, sino también sus corazones y conciencias.
Una novela 10, con una trama bien hilvanada y compacta, que va ganando interés a medida que esta avanza. Siendo lo más destacable la atmósfera tan agobiante y claustrofóbica que se mantiene en toda la narración.
Me encanta la forma en la que las autoras perfilan a sus personajes secundarios, dotándoles de características que los hacen tan entrañables para el lector – Aura, Mauricio e Eugenia ocupan un sitio especial junto con la Encarni de Don de lenguas en mi galería de personajes preferidos.
Sobre Ana Martí, la protagonista de la historia, he notado una evolución en su personalidad, muy distinta a la descrita en Don de lenguas: la encuentro más madura, humana, menos propensa a dejarse llevar por sus impulsos y más consciente de los peligros a los cuales se enfrenta.
Lectura que se recomienda sin duda alguna.