Somos lo que hablamos. Las palabras son esenciales en nuestra vida. A lo largo de ella las aprendemos, las practicamos, las transmitimos y las reciclamos, pero en todo ese proceso ¿las cuidamos o las maltratamos? Y, en la actualidad, ¿se está produciendo una progresiva degradación de la lengua que la está haciendo polvo? O, por el contrario, gracias a la irrupción de las nuevas tecnologías y de las redes sociales, ¿se ha democratizado definitivamente la palabra, siendo más que nunca patrimonio de todos?
Desde su posición privilegiada, como responsable de la Unidad de Vigilancia del programa La ventana , en la Cadena Ser –un espacio donde se «recogen cada semana los desechos que vamos generando cada vez que hablamos»–, el periodista Isaías Lafuente nos ofrece la aguda reflexión de quien, sin ser filólogo, aporta el valor de toda una vida practicando la palabra en una profesión que la tiene por herramienta.
A lo largo de estas páginas el autor aborda algunas de las reflexiones, ideas, certezas y dudas que ha ido acumulando en estos añ desde el apasionante desarrollo de la lengua en la especie humana hasta la evolución de nuestro idioma en particular, el español, así como los pecados que cometemos contra él y los retos a los que nos enfrentamos, tanto sus hablantes como sus normalizadores desde la Real Academia Española.
El principio es un poco aburrido, com chistes flaquitos. Pero se vuelve mejor. A parte algunos capítulos que me parecen mal desarrollados y que no encajan muy bien en el libro, me gustó.
Una manera muy creativa y práctica de narrar la historia, evolución y ¿futuro? de nuestro idioma. Me gustaron en especial los capítulos dedicados a las posturas de la Real Academia Española y al reconocimiento de las aportaciones que ha hecho el Español que “se habla en América”.
El tema de la lengua me resulta muy interesante. Cómo evoluciona, qué papel tiene la RAE, qué papel tenemos los hablantes…
La discriminación en función del habla es algo a lo que un andaluz como yo está acostumbrado, pero, ¿existe realmente un español estándar?¿Es el estándar realmente lo más hablado? Por ejemplo, ¿por qué el seseo no es el estándar de pronunciación cuando es el pronunciado por más de la mitad de los hablantes?
Al compararlo con otros idiomas solemos decir que es muy complicado por nuestras conjugaciones verbales, pero que al ser un idioma «fonético» no da tantos problemas con la escritura. Pero no es realmente un idioma fonético, ya que tenemos diferentes grafías para fonemas iguales «ll» y «y», «j» y «g», «c» y «z» «b» y «v» (porque sí, la b y la v NUNCA EN ESPAÑOL se han pronunciado diferente).
En definitiva, si eres filólogo, no te leas este libro (Isaías es periodista, no filólogo), pero si, como yo, te resulta interesante el tema creo que lo disfrutarás.
Muy interesante y agradable de leer. No le pongo 5 estrellas porque me parece que cojea en cuanto a objetivo. Dentro de la evolución de lo que va contando no parece que nunca se llegue a la defensa de alguna tesis o la presentación de alguna hipótesis. Simplemente cuenta cosas.