Durante muchos años, en una carpeta verde se acumulan apuntes. Se lanzan allí dentro, sin mirarlas apenas, líneas atisbadas entre las prisas de cada día, mientras se hace otra cosa, mientras se atiende a lo que otras voces han dicho siempre que es más importante. Hablan de amor y de heridas, de frustración y de asombro, de enfado y de belleza. De todo eso que late en el centro mismo de lo que somos, pero se aplasta con inercias y silencios. Un día, se abre la carpeta. En este tiempo, dentro de ella ha crecido un mundo vivo. Hay en él desiertos y lianas y orquídeas y bichos y al fondo está el mar. En su espesura se mezclan los nombres y las historias; se revelan los extraños patrones que tejemos desde niñas y que a menudo nos enredan los pies. Comienza entonces el viaje por la tierra de más adentro. ¿Para empezar a entender?
Laura Casielles (Pola de Siero, Asturias, 1986) es periodista y escritora. Actualmente es directora de contenidos del Instituto 25M para la Democracia.1 Entre 2014 y 2017 ocupó diversas responsabilidades en el área de prensa y comunicación de Podemos, formación en la que también formó parte del Consejo Ciudadano.
Casielles es Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos por la Universidad Autónoma de Madrid y Licenciada en Filosofía por la UNED. Su investigación doctoral aborda la literatura en lengua española escrita por autoras y autores de origen marroquí y saharaui.
Como poeta, ha publicado los libros Soldado que huye (Hesperya, 2008), Los idiomas comunes (Hiperión, 2010) publicado gracias al Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal y galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven en 2011. En 2014 apareció Las señales que hacemos en los mapas (Libros de la Herida). También ha publicado el cuaderno Breve historia de algunas cosas (4 de agosto, 2017).
Escribe en medios como La Marea, La Madeja, Atlántica XXII, La Tribu o Liberoamérica, entre otros. Fue una de las fundadoras y coordinadoras del portal de información sobre la vida árabe AISH. Como traductora del francés ha publicado Desde la otra orilla (Valparaíso, 2017), una antología del poeta marroquí Abdellatif Laâbi.
“y qué hacemos con la estirpe de las niñas/ que siempre se quedaban sin elegir en todos los equipos/ siempre siempre siempre hasta el final/ sin desear siquiera nada” ❤️🩹
Se me olvida que Letraversal tiene unas ediciones preciosísimas, pero no hay ni un libro que me parezca mínimamente recomendable.
¿A todas a las que os parece maravilloso este libro es por que no habéis vivido la época Fotolog? Es que si no es así, no lo entiendo. No pierdas el tiempo, mi ciela, tus notas random en el móvil son más interesantes aunque no estén publicadas por una editorial.
Wow Daniela, 2 días en acabarte otro libro. Gracias Laura por esta maravillosa obra de arte♥️se acaba de convertir en uno de mis libros favoritos de poesía. Es increíble lo intimista que es esta obra y cómo ha conseguido removerme hasta las entrañas
Me ha encantado. Este es uno de mis favoritos: "soñamos cuidadosamente por la linea de puntos/ ¿cómo dibujas una casa?/ ¿cómo dibujas una familia?/ un corazón atravesado por una flecha quiere decir amor/ escribe una redacción sobre el trabajo de tus sueños/ no es buena cosa salirse al colorear"
"en la soledad somos árboles que saben encontrar nutrientes (...) pero ah la compañía la compañía abre la raíz a los temblores (...) y luego sí claro al quedar de nuevo en soledad todo son grietas parásitos de pavor subiendo por la savia
pero eso es otra historia eso no es la soledad eso es la pérdida y son dos cosas que no se parecen tanto"
M𝘢́s adentro, de Laura Casielles , es una preciosura que me ha acompañado en algunas noches calurosas de este verano y en más de una tarde soleada y melancólica.
Ha sido un cóctel fresco de emociones y sentimientos —unos más gustosos que otros—, pero siempre amoroso el encuentro con los más oscuros.
El libro revela paisajes y mundos comunes, algunos que he habitado por más o menos tiempo, otros que deseo habitar.
Sus páginas me han llevado dentro: a desiertos y bosques frondosos, a tierras secas y campos fértiles, a aguas frescas donde saciar la sed.
Es un poemario complejo, con una estructura laxa y pocas ideas fuerza que provocan que la lectura se vaya encadenando hacia un lugar de ecosistema, de clima, más que de arquitectura. Se notan cuestiones de desamor, de pérdida, de dolor, pero sin tematizarlo con queja o lamento. Algo de ironía también, sin regodeo, con palabra justa. Dice la autora que nació de cuadernos de notas tomadas a lo largo de años; hace sentido, pues compone un libro largo y diverso, con algunas constantes estilísticas que me gustaron (la separación horizontal, la alineación a la izquierda con márgenes desparejos) y sin abusar de slang ni de modernidad, dándose cuenta de que una búsqueda auténtica hoy en día no pasa por estar en la última sino (como siempre) por proponer algo real.
“la culpa ay la culpa ese modo de creer que podemos hacer algo convertir el miedo en un mar navegable ignorar la libertad del resto para hacer cosas que nos disgustan…”