En su séptima novela, ‘El rebaño’, Pablo Rivero vuelve a sumergirse en los rincones más oscuros de la cotidianidad, construyendo un inquietante thriller que retrata con crudeza las dinámicas tóxicas que pueden emerger en entornos tan aparentemente seguros como una comunidad escolar. Siguiendo la estela de sus obras anteriores, Rivero sitúa esta historia en el mismo universo narrativo que sus otros libros, con la inspectora Candela Rodríguez como figura recurrente y el ya conocido Sweet Bunny, aportando así una sensación de continuidad y familiaridad para quienes han seguido su trayectoria literaria.
Quedan pocos minutos para que terminen las clases. Los padres se van amontonando a la entrada del colegio para recoger a sus hijos. Entonces sucede algo que nadie podía esperar; la pesadilla se ha hecho realidad y el peligro y las sospechas que todos comparten parecen estar de vuelta. Es necesario seguir guardando el secreto antes de que impere el caos. Pero ya es demasiado tarde porque El Rebaño ha entrado en acción. Y no hay nada más aterrador que un grupo de padres presa del pánico.
El punto de partida es sencillo pero efectivo: un incidente inesperado desencadena una reacción en cadena en un grupo de padres y madres que, empujados por el miedo, la desinformación y la necesidad de pertenencia a un grupo, comienzan a actuar como una masa impulsiva y desconfiada. A partir de esta premisa Rivero construye un relato coral donde la figura colectiva del “rebaño” adquiere un protagonismo inquietante. Ese rebaño y su mentalidad de colmena actuará de manera impulsiva e irracional movido por la ansiedad y el deseo de control, reflejando cómo el grupo, y no tanto los individuos particulares, pueden convertirse en una amenaza.
Rivero retrata la sobreprotección parental no como una muestra de amor, sino como una fuerza capaz de desdibujar los límites entre el cuidado y la opresión. En su afán por proteger, estos adultos proyectan en sus hijos sus propios miedos, interfiriendo en sus vidas y llegando a ejercer acoso y bullying al defender a los suyos. Actitudes amenazantes, exclusiones, amenazas veladas y comentarios maliciosas corren como la pólvora tanto en los pasillos como en los omnipresentes chats de WhatsApp, los cuales funcionan como un altavoz para rumores y venganzas personales. La novela pone el foco en esa hipocresía adulta que denuncia el acoso entre niños, mientras reproduce las mismas dinámicas entre los propios progenitores.
Narrativamente, ‘El rebaño’ exige atención constante. El autor estructura la historia a través de saltos temporales entre pasado y presente, que van revelando poco a poco las tensiones latentes, los secretos que esconden sus personajes y los mecanismos que alimentan la paranoia colectiva. Aunque este recurso quizás pueda resultar un poco confuso, añade capas de complejidad al relato y mantiene la tensión hasta un final que sorprende y perturba a partes iguales. El desenlace, oscuro y retorcido, deja una sensación de desasosiego que se alinea perfectamente con el tono general de la novela.
Rivero muestra una vez más su habilidad para construir personajes ambiguos, alejados de estereotipos. Padres y madres que podrían ser cualquiera de nosotros, presentados con sus luces y sombras, enfrentados a una situación límite que saca a relucir lo peor de sí mismos. Incluso los niños, que en muchos thrillers son meras víctimas, aquí tienen un rol activo que hace que la trama resulte más compleja. Rivero logra así un retrato impactante de cómo el miedo y la presión social pueden hacer tambalear la delgada línea que separa la razón de los comportamientos irracionales.
Uno de los elementos más característicos del estilo de Pablo Rivero es su habilidad para generar inquietud a partir de lo cotidiano. Su prosa es directa, ágil y precisa, con un ritmo narrativo que atrapa desde las primeras páginas. A través de descripciones concisas y diálogos tensos, consigue crear una atmósfera cargada, casi claustrofóbica, en la que cada capítulo incrementa la sensación de amenaza. Además, Rivero se adentra en las zonas grises de sus personajes, mostrando sus contradicciones, lo que da a la novela una dimensión psicológica más profunda.
‘El rebaño’ es, en definitiva, una crítica afilada a la sociedad contemporánea y a las exigencias cada vez más asfixiantes que recaen sobre la crianza. Un reflejo de nuestras comunidades, donde la obsesión por el control y la necesidad de encajar pueden convertir cualquier entorno en una pesadilla. Un thriller adictivo e incómodo, que transforma lo cotidiano en una fuente inagotable de tensión. ¿Hasta dónde llegarías para proteger a tu hijo?