Esta obra explora la relación entre territorio y memoria, planteando que ellas son construcciones políticas y sociales, sujetas a relaciones de poder que buscan imponer imágenes que desean volverse infinitas, dominantes.
Desde una vereda tan distinta a la geografía, me di cuenta con este libro de que en la labor historiográfica, entender que los procesos sin el espacio físico en la ecuación, quedan cortos de dimensiones necesarias e importantes. En especial como es en este caso, de la concepción de desarrollo, la racionalización del territorio y la repetición como verdad.