3.5, en realidad.
Último libro de Las hermanas Ryan, con Winter, la mayor de ellas, como protagonista.
Ella es policía y trabaja infiltrada en un club erótico haciéndose pasar por Dominatrix. Un compañero suyo apareció muerto con una "a" griega marcada a cuchillo en la frente y su actual objetivo es descubrir quién fue el asesino.
Garret, agente del FBI. Padre soltero con cuatro hijos a su cargo, un medio hermano de 17 años y un padre que no asume su edad. Me ha gustado mucho cómo presentan a la familia y cómo es él en casa.
Garret y Winter se conocieron brevemente en el libro anterior. Tan brevemente que ni me acordaba de esa escena. Los dos se atraen muchísimo, pero al mismo tiempo trabajan enfrentados (FBI vs NYPD). Él siente una atracción brutal por su Valquiria y no dudará en demostrárselo. Aunque hay por ahí una antigua maldición de una bruja de Salem sobre los hombres de su familia... ejem. Ella, en cambio, está muy centrada en su trabajo y se niega a salir con compañeros, pese a que no pueda sacarse a ese hombre de la cabeza.
Te ríes muchísimo, como con los demás libros de esta serie. Hay escenas y comentarios que os sacarán carcajadas.
¡Madre mía con las escenas hot! Al principio pensaba que, a pesar del título del libro y del argumento, sería todo más light por la personalidad de Winter. Pero es que claro, se te planta delante Don FBI y derrite hasta a la mismísima Lady Ice. Concretamente la escena del Dominium y su posterior momento en el camerino... Uf.
He echado de menos más escenas de las hermanas Ryan juntas. Las hay, sí, pero para ser el último libro, como despedida, no hubieran estado mal más momentos de ellas cuatro. Me quedo con esa espinita.
Hay momentos muy entrañables, pese a que Winter dé la imagen de la hermana mayor fría y responsable. En realidad, las personalidades de las trillizas están dentro de ella formando un cóctel muy curioso.
El final es muy bonito. No solo se cierra la historia de Winter y Garret, sino la del resto de parejas: Faith y su Highlander, Hope y su boy scout, Charity y su agente infiltrado/gigoló. La autora les da un buen cierre a cada una de ellas. Ojalá ver algún cameo en los próximos libros de Adriana Rubens.