Este relato corto es bastante sencillo, pero tan jugoso y conmovedor que de seguro te sacará algunas lágrimas, en especial para aquellos que como nosotros son amantes de los felinos, pues nos relata la vida de Gato un personaje que nos hace ver a nuestros compañeros peludos bajo otra perspectiva en la que quizás veamos a estas pequeñas bolas de pelo que rondan nuestros hogares como lo que son, criaturas dueñas de su propia libertad en dónde quizás la voluntad del hombre pudo interrumpir su verdadero sino y lo que ellos mismos son por naturaleza, seres salvajes que buscan su propia libertad.
No nos adelantemos, antes debemos comenzar por el duro inicio de la historia, pues comienza con el relato de la vida de Tuerta la madre de Gato, una felina de granero a la que la vida no le va muy bien y que como todo ciclo llega a la muerte cuando su legado, es decir Gato, está en pleno crecimiento; es aquí donde reflexionamos en que quizás la naturaleza es tan sabia como cruel, pues si bien todos nos esforzamos en dejar una huella en la tierra quizás esta resida en nuestros herederos, quiénes explorarán su propio camino, mientras nosotros languidecemos y eso es lo correcto, lo que dicta las reglas naturales, para que así sean nuestros descendientes quienes disfruten, padezcan y se regocijen con sus acciones diarias. Un pensamiento algo duro para el público al que va dirigido este libro -los niños- pero una moraleja real en donde la muerte es vista como el comienzo de una nueva aventura por comenzar.
Ahora bien, siguiendo con la historia y hablando un poco más del libro en si, podemos decir que es una hermosa edición ilustrada por Luis Fernando Enriquez, el cual nos ofrece unos paisajes bucólicos, y un texto con una narración sencilla con grandes enseñanzas, que contacto, gentileza y practicidad, nos revela una historia que llegará a los corazones de quienes tengan la oportunidad de leerlo.
Algo a resaltar, es el final conmovedor y cerrado, que nos permite ver una historia bien narrada de principio a fin y con una trama bien entretejida, con personajes bien definidos, que puedes llegar a amar y cuyo final impredecible nos hace recordar que quizá, en el fondo de nuestra alma también somos como gatos salvajes, al acecho y en espera a tomar una decisión que nos libere del sufrimiento.
En resumen, es un libro que puedes disfrutar fácilmente, que de seguro moverá algún que otro sentimiento y te hará reflexionar un montón.