La génesis y fin de nuestro mundo y del Universo y la existencia de vida fuera de la esfera terrestre son algunas de las cuestiones objeto de esta “revista crítica de las teorías humanas, científicas y fabulosas, antiguas y modernas, sobre los habitantes de los astros”, que abarca en su repaso desde los primeros sistemas mitológicos hasta los pioneros de la ficción científica, pasando por textos como los Vedas y el Zohar y figuras como Zoroastro, Plutarco, Lucrecio, Santo Tomás, Dante, Rabelais, Copérnico, Giordano Bruno, Galileo, Kepler, Cyrano de Bergerac, Swift, Voltaire, Kant, Poe, Fourier, etc., etc. Pero LOS MUNDOS REALES Y LOS MUNDOS IMAGINARIOS (1865), obra ya clásica en el ámbito de la astronomía especulativa, es algo más que un simple “viaje pintoresco por el cielo”; es, además, una sugerente reflexión sobre el papel de la imaginación y la fantasía en la evolución del pensamiento científico, que suma a su interés filosófico todo el encanto formal de los albores de la Era Eléctrica, cuando, bajo la levita positivista de la ciencia, ondeaba todavía una chalina romántica. Un libro necesariamente recuperado, cuya presentación definitiva podría resumirse en una frase de Teilhard de Chardin: “En la escala de lo cósmico (toda la física moderna nos lo enseña) sólo lo fantástico tiene probabilidades de ser verdadero”.
CAMILLE FLAMMARION (Montigny-le-Roi, 1842 � Juvisty, 1925), astrónomo, fundador del Observatorio de Juvisty y de la Sociedad Astronómica de Francia y autor de estimables trabajos de investigación, fue ante todo un incomparable maestro de la divulgación científica, poseedor de un estilo expositivo llano y atrayente que dio enorme popularidad a sus conferencias, artículos y manuales. Su “Astronomía popular” es tenida por la mejor obra en su género de todo el siglo XIX.