«Los escritores de las nuevas generaciones se hallan muy dispuestos a explorar nuevas temáticas, nuevos espacios, nuevos registros para la literatura boliviana. Con este magnífico libro de cuentos, Miguel Esquirol demuestra que no todo tiene que ser el relato de corte sociológico o la indagación intimista en paisajes urbanos. Lo suyo es el desborde imaginativo, la frecuentación de géneros como la ciencia ficción, cada vez más importante en la narrativa contemporánea. Aquí, Miguel ha escrito muchos cuentos buenos, y algo más: "El cementerio de elefantes", un clásico instantáneo de nuestra literatura. Mientras otros respetan a Jaime Sáenz escrupulosamente, Miguel, en este cuento, se atreve a reescribirlo en onda Blade Runner, a hacer suyos algunos espacios y temas del gran escritor paceño. Que salga indemne de la aventura dice mucho del talento de Esquirol». Edmundo Paz Soldán
Aunque este libro ya tiene unos años encima y su calidad no es la mejor, me conmovió porque me recordó la libertad de quien está empezando a escribir y, sin grandes recursos técnicos, se lanza a hacer lo que, en el fondo, es lo que más importa: contar historias.
En ese sentido, se nota que son historias de principiante —de un principiante con futuro—, pero me dejan con la curiosidad de saber qué escribió después (creo que llegó a publicar un segundo libro de cuentos) y qué hubiera pasado si hubiera seguido escribiendo. Se nota que su elemento principal es la imaginación, y también que quiere hacer evidentes ciertas influencias primerizas como Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, H.P. Lovecraft y Jaime Sáenz (que en Bolivia tuvo casi tanto peso como los otros).
En todo caso, de estos dieciocho cuentos (dieciséis breves y dos más largos), el más importante es, sin duda, “El cementerio de elefantes”, no solo porque es un claro homenaje a Sáenz —aunque en clave de ciencia ficción—, sino porque se lo considera un precursor del cyber punk andino en Bolivia.
Los que más me gustaron: “Cementerios”, “Indios y vaqueros” y “El cementerio de elefantes”.