"La memoria, ¿cómo le diría? Sí, es un poco arcaica, como el corazón".
¡Qué difícil me resulta reseñar Obabakoak! Por una parte, porque es un libro complejo -si bien lo definen como una novela, para mí es más una colección de cuentos ubicados en la tierra de Obaba- y por otra, porque me ha gustado muchísimo, así que creo que mi reseña le haría poca justicia.
Leer este libro nos lleva a una tierra mágica, anclada al presente pero con una rica herencia de tradiciones y elementos fantásticos y algunas veces sobrenaturales. Cada una de las historias que compone este volumen está perfectamente redondeada, y cumple su propósito: sea éste narrar la vida de un personaje o simplemente, describir un paisaje, un atardecer, o un momento específico. Si bien lo experimental no es malo, lo que admiré es que todas las historias tienen un hilo, una trama, y éste se resuelve al final. Hay lugar para imaginar pero cada historia deja al lector satisfecho tras su conclusión, incluso aunque hayan existido elementos mágicos y sobrenaturales.
Asimismo, Atxaga construye una atmósfera increíble para cada una de sus narraciones, empezando con la estupenda historia deEsteban Werfell, un adolescente hijo de un emigrado alemán quién crece en Obabakoak, en una casa señorial y con un padre autoritario. Un buen día, tiene una alucinación en la iglesia en la que ve a una joven de su edad quién de alguna manera le pide que la busque en la ciudad de Hamburgo, de donde también es originario el padre. Entonces, los jóvenes comienzan una correspondencia que dura años hasta que de pronto ambos empiezan a perder el interés. Muchos años después, Esteban se anima a buscar a su amor adolescente y descubrir la verdad tras su 'revelación'. En este cuento, todo parece gris -la vida del joven, la relación con su padre, la primera desilusión amorosa y la revelación final, y no es solo por los acontecimientos sino por la atmósfera que el autor construye -una casa antigua, tardes lluviosas, una iglesia medieval, la llegada a una ciudad desconocida. Todos los cuentos tienen esta estructura, lo cual nos permite sumergirnos y caminar las calles de Obabakoa -o la localidad en las que se ubican, pues las historias no sólo se desarrollan ahí.
El libro se divide en tres partes: Infancias, Nueve palabras en honor del pueblo de Villammediana y En busca de la última palabra. Cada parte contiene historias que entrelazan la vida de los habitantes del pueblo, si bien no es un vínculo fuerte o clave en la narración. A veces es como si escucháramos la vida de un personaje y posteriormente otro, quizá un vecino, un conocido, retoma la palabra y continúa con una historia distinta.
En particular considero que la última parte, En busca de la última palabra, está muy bien lograda. En ésta, dos hombres investigan un hecho que una fotografía de la infancia revive y que involucra a dos ex compañeros, Ismael y Albino María. Dicha fotografía les recuerda que Ismael estaba obsesionado con los lagartos y el día en que la tomaron, él llevaba uno. A los pocos días, Albino María, el compañero al lado de Ismael en la foto, comienza a perder la razón. ¿A caso fue porque el lagarto se metió en su oído y lo trastornó? Esto es lo que los protagonistas así lo creen y comienzan a investigar. Dicha búsqueda los lleva a encontrarse con el tío del narrador, a quién conocen como el Tío de Montevideo por haber vivido en América y a buscar al propio Ismael. El tío -amante de la literatura y un tanto excéntrico- invita a su sobrino a reflexionar sobre la sospecha que tiene al tiempo que se prepara para su sesión literaria de un domingo cualquiera. Esta búsqueda -de la última palabra- lleva a ambos amigos a contarse distintas historias y a encontrar personajes con las propias. Si bien hubo un momento que la anécdota central -sobre Ismael y sus lagartos aletargadores- se perdía (en momentos pensé, ¿cuándo sabremos la verdad?) y me desperé un poco, al final todos las demás historias valían la pena por su gran calidad literaria. Sin duda, la técnica escogida por el autor recuerda un poco a la estructura de Las Mil y Una Noches, en donde historias tras historia nos adentramos a mundos tan diferentes antes de conocer el desenlace principal. Y en este fluir, se encuentras narraciones extraordinarias como De Soltera, Laura Sligo(quizá mi cuento favorito), Para escribir un cuento en cinco minutos, Klaus Hanh, y Margarete y Henirch, Gemelos, entre otros.
Por separado, cada cuento es una pequeña joya literaria, que nos permite perdernos en universos mágicos, ya sea en Obaba, en Hamburgo, o en la antigua Persia o China. Además de la ambientación, las historias describen la psicología humana en la forma de deseos, fantasías y amores frustrados.
Este libro contiene una introducción breve sobre la literatura vasca -de la cual, en personal, yo no tenía conocimiento- y en la cual se rescata la gran aportación de Atxaga, entre otros, toda vez que se publica poco en euskera. Creo que además del homenaje que el autor hace a su tierra, al País Vasco, Atxaga también hace un homenaje personal, sentido, honesto, a la literatura, a su poder de sumergirnos en mundos lejanos y a veces fantásticos, sin dudar un minuto que lo que ahí sucede, puede ser real... en qué podríamos ser nosotros en cualquier día de nuestras vidas.